Las temperaturas inusualmente altas y la alta probabilidad de un fenómeno de El Niño muy fuerte entre finales del 2026 e inicios del 2027 ya empezaron a cambiar la estrategia del comercio peruano. Desde Gamarra hasta las grandes cadenas de retail, las empresas están replanteando compras, acelerando descuentos y ajustando su logística para enfrentar un escenario en el que el invierno prácticamente no llegó y las lluvias amenazan con afectar el consumo durante el verano.
El escenario no es alentador. El Banco Central de Reserva (BCR) estima un 63% de probabilidad de que ocurra un episodio de El Niño muy fuerte entre noviembre y enero, lo que restaría hasta 0,9 puntos porcentuales al crecimiento económico en el 2027 y golpearía especialmente a sectores como pesca, agro y manufactura. En el comercio, los efectos ya se sienten.
“La temperatura sigue alta, especialmente en el norte, cuando ya deberíamos haber salido con botas y casacas. Eso obliga a replantear las compras de las siguientes temporadas”, señala Leslie Passalacqua, presidenta del Gremio de Retail y Distribución de la Cámara de Comercio de Lima (CCL).

El sector ya redujo su expectativa de crecimiento para este año. Mientras Gamarra estima pérdidas por S/600 millones, empresas adelantan despachos y el comercio minorista acelera promociones para liquidar inventarios de invierno este mes, sacrificando márgenes de ganancia. | Photographer: Yuki Iwamura/Bloomberg
/ Yuki Iwamura
Según explica, muchas marcas habían liquidado sus colecciones de verano en marzo para dar paso a la campaña otoño-invierno. Sin embargo, el clima impidió que el stock de prendas de abrigo se vendiera al ritmo esperado.
“Julio es un mes que va a tener muy buenas ofertas porque salir del stock significa recuperar caja para comprar (mercadería) para la siguiente temporada”, añade. Esto explica que hoy veamos una mayor intensidad promocional en los ‘retailers’ con descuentos en los escaparates y el canal online.
El impacto esperado del fenómeno de El Niño también se refleja desde ya en las proyecciones del sector. Según el Gremio de Retail y Distribución de la CCL, la expectativa de crecimiento del comercio organizado se redujo de 5% a 4% para este año, lo que implicaría ventas cercanas a S/55.000 millones.
Desde la Asociación de Centros Comerciales y de Entretenimiento del Perú (ACCEP), su gerente general, José Antonio Contreras, explica que las empresas vienen trabajando tanto en el frente comercial como operativo. “Estamos recalibrando campañas comerciales y, al mismo tiempo, reforzando techos, limpiando drenajes y fortaleciendo nuestros protocolos logísticos”, señala.
De hecho, este año, el invierno no llegó y las empresas, asegura, tienen que alistarse para seguir operando en las siguientes campañas del año. “El esfuerzo considerable de ventas de productos de invierno debería comenzar a ceder en la segunda quincena de julio. Los retailers están dando promociones de hasta 50% de descuento en moda textil”, detalla Contreras.

El sector ya redujo su expectativa de crecimiento para este año. Mientras Gamarra estima pérdidas por S/600 millones, empresas adelantan despachos y el comercio minorista acelera promociones para liquidar inventarios de invierno este mes, sacrificando márgenes de ganancia.(Foto: Isabel Medina / Trome)
Así también, resalta que por el lado del consumo, las categorías de alimentos y bebidas son los ganadores claros de este aumento de temperatura inusual, lo que ha permitido demostrar que los consumidores peruanos están dispuestos a seguir gastando y también en retail. Por ello, esperan que las marcas comiencen a invertir de manera considerable en el segundo semestre, dado que ya que tienen más claridad del clima cálido y de las preferencias de los consumidores.
Contreras recuerda que durante el fenómeno de El Niño 2023-2024, la infraestructura de los centros comerciales prácticamente no sufrió daños, pero sí cambió el comportamiento del consumidor. “El invierno cálido golpeó la campaña de abrigo durante cerca de doce meses en aquel entonces. Con este nuevo escenario vemos que ese patrón podría repetirse”, advierte.
De intensificarse el fenómeno el próximo año, prevé un cambio importante en las decisiones de compra. “Los consumidores priorizarán productos esenciales y reducirán el gasto en categorías discrecionales como moda, hogar y electrodomésticos. Los supermercados y formatos de conveniencia volverían a sostener el tráfico en los centros comerciales”, explica.
En su visión, los operadores de canal moderno disponen de una logística más madura que se manifestó en el último ciclón Yaku, “donde fueron los centros comerciales del norte del país los que dieron la estabilidad y tranquilidad que la sociedad necesitaba para saber que podían no quedar desabastecidos”, recuerda.
¿El fenómeno de El Niño puede poner en riesgo las próximas campañas de Fiestas Patrias y Navidad? La Accep insta al gobierno entrante a realizar los esfuerzos preventivos en la zonas más vulnerables como el norte del país. Agrega que las autoridades deberían estar tomando precauciones para evitar el cierre de vías, que genera el incremento de los costos en la logística para todos los sectores.

El sector ya redujo su expectativa de crecimiento para este año. Mientras Gamarra estima pérdidas por S/600 millones, empresas adelantan despachos y el comercio minorista acelera promociones para liquidar inventarios de invierno este mes, sacrificando márgenes de ganancia.
Fotos: Jesús Saucedo
En el canal moderno, julio es un mes imporante: representa alrededor del 9% de las ventas de un año regular. Esto lo convierte en el segundo mes más importante del año (solo detrás de diciembre), con ventas de 5% o 6% por encima de un mes promedio, impulsado por la gratificación, Fiestas Patrias y el inicio de las liquidaciones de temporada.
“Para el 2026 estimamos desde la Accep que julio aportará cerca de S/ 4.900 millones al canal moderno. En el caso de los centros comerciales asociados a la Accep, con la proyección de crecimiento del sector, julio de este año significaría unos S/ 3.400 millones para los centros comerciales”, estima. Este año, además, la campaña llega reforzada por la actividad promocional inusual de liquidación de invierno, por lo que julio podría ubicarse en la parte alta del rango histórico, comenta el ejecutivo. No obstante, también se presentan menores márgenes de ganancia para la moda textil. El ticket promedio para esta campaña es de S/340.
Este escenario impacta también en el principal emporio textil del país. La presidenta de la Asociación de Empresarios de Gamarra, Susana Saldaña, estima que la campaña otoño-invierno dejará pérdidas cercanas a S/600 millones durante el primer semestre, cifra que incluye las campañas por el Día de la Madre, el Día del Padre, Fiestas Patrias y la temporada de invierno.
“El impacto de El Niño nos está generando pérdidas en toda la campaña de otoño-invierno. Ahora estamos trabajando para que ese impacto no sea mayor”, afirma.
Los confeccionistas modificaron la composición de sus colecciones. “Estamos trabajando con bastante cautela. Lo que más se va a quedar es la tela para prendas abrigadoras. Estamos apostando por telas más ligeras”, explica.

El sector ya redujo su expectativa de crecimiento para este año. Mientras Gamarra estima pérdidas por S/600 millones, empresas adelantan despachos y el comercio minorista acelera promociones para liquidar inventarios de invierno este mes, sacrificando márgenes de ganancia. (Foto: Isabel Medina / Trome)
Las prendas de invierno también comenzaron a venderse prácticamente sin margen de ganancia. “La ropa abrigadora está en liquidación. Lo que buscamos ahora es recuperar el capital invertido para financiar la siguiente campaña”, sostiene Saldaña.
La empresaria considera que el reto ya no pasa únicamente por las estrategias comerciales, sino por medidas públicas que permitan mitigar el impacto del fenómeno climático. “Necesitamos acceso al crédito para las mypes y que el Gobierno facilite llevar nuestra mercadería hacia las regiones donde todavía hace frío mediante ferias comerciales”, indica.
Desde la asociación de centros comerciales explican que las empresas manejan un sistema de abastecimiento diversificado. El Ffnómeno de El Niño no afecta de igual forma a todas las zonas del Perú y eso permite que las marcas puedan disponer de abastecimientos de diferentes localidades, generando que se disponga de mayores alternativas.
“Las marcas suelen disponer de inventarios suficientes para resistir cierres temporales de las carreteras que no sean de períodos muy largos de tiempo. Sin embargo, es importante la velocidad de respuesta del Estado para ciertas zonas como Tumbes, Jaen y Moquegua, que tienen vía única de acceso, o Cajamarca y Piura, que solo disponen de dos vías de acceso”, remarca Contreras.
Las grandes cadenas también vienen ajustando su planificación. Erick Osorio, gerente de Operaciones de Bata Perú, explicó a Día1 que, debido a que las colecciones se diseñan con más de un año de anticipación, el margen para modificar la producción es limitado. Sin embargo, todavía existen herramientas para reducir riesgos.

El sector ya redujo su expectativa de crecimiento para este año. Mientras Gamarra estima pérdidas por S/600 millones, empresas adelantan despachos y el comercio minorista acelera promociones para liquidar inventarios de invierno este mes, sacrificando márgenes de ganancia.
“Lo que podemos hacer es postergar órdenes de compra o, cuando sea posible, cancelar parte de la producción para mantener un stock más acotado de acuerdo con nuestro pronóstico de ventas”, comenta.
En paralelo, la empresa reforzó su estrategia comercial para compensar la menor demanda de botas y calzado de invierno. “Las botas normalmente elevan el ticket promedio, pero estamos impulsando promociones, como descuentos por la compra del segundo par, para mantener el dinamismo del consumo”, explica. El plan también incluye ajustes logísticos ante eventuales interrupciones por lluvias. Indica que priorizan el envío de mercadería hacia el norte y la selva porque son las zonas donde más demoran en llegar. Y si es necesario, menciona la marca, puede adelantar una o dos semanas algunos despachos, aunque no siempre, ya que dependen de la capacidad de almacenamiento de las tiendas.
Más allá de las promociones y las liquidaciones, el cambio climático también está modificando la manera en que las empresas planean sus colecciones. Mary del Águila, directora del Centro de Altos Estudios de la Moda (CEAM), explica que el tradicional calendario de temporadas está perdiendo vigencia ante esta coyuntura.
“El fenómeno de El Niño ha cambiado la forma en que se planifica la moda. Antes las colecciones se diseñaban bajo un calendario bastante predecible de invierno y verano; hoy ese modelo está perdiendo vigencia, porque el clima es mucho más variable”, señala.
Según la especialista, ello está impulsando un cambio hacia colecciones más pequeñas y flexibles. “Las marcas necesitan ser más ágiles, producir menos volumen por colección, lanzar cápsulas durante el año y desarrollar prendas versátiles que puedan responder a diferentes temperaturas”, sostiene.

El sector ya redujo su expectativa de crecimiento para este año. Mientras Gamarra estima pérdidas por S/600 millones, empresas adelantan despachos y el comercio minorista acelera promociones para liquidar inventarios de invierno este mes, sacrificando márgenes de ganancia.
Del Águila agrega que el desafío es mayor porque la industria trabaja con muchos meses de anticipación. “Las empresas diseñan, producen e importan materias primas con bastante tiempo de anticipación, especialmente las grandes compañías y las cadenas de ‘fast fashion’. Cuando el clima cambia o aparecen factores externos difíciles de prever, aumenta el riesgo de quedarse con inventarios que ya no responden a la demanda esperada”, advierte.
La experiencia del fenómeno de El Niño de 2023 también dejó lecciones para el sector.
“Muchas empresas tuvieron que recurrir a liquidaciones para liberar inventarios de prendas de invierno que no encontraron demanda. A partir de esa experiencia, el sector ha optado por planificar mejor los inventarios, redistribuir el stock entre mercados según el clima, apostar por productos de media temporada y reducir la dependencia de campañas estacionales”, explica.
El objetivo, añade, es evitar que las empresas tengan que recurrir nuevamente a descuentos agresivos para recuperar capital. “Hoy la idea ya no es reaccionar con grandes liquidaciones, sino evitar llegar a ese escenario mediante una gestión mucho más flexible”, precisa.












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