Las más recientes encuestas de intención de voto –Datum, Ipsos y CPI– culminaron su trabajo de campo poco antes de los debates. Las tres coinciden en que algo se está moviendo.
En la extrema izquierda se está consolidando Roberto Sánchez (Juntos por el Perú). Si bien, como candidato, vale poco, es –entre los ultras de ese sector– quien más hábilmente medra de la “fama” del golpista Pedro Castillo. Eso sí, le deja un conchito a Ronald Atencio, que recoge votos de otros y puede crecer. Quien no sube ni con inflador es el prófugo Vladimir Cerrón, castigado también por su rol en el llamado pacto mafioso que gobierna el país.
En la extrema derecha están los dos líderes de las encuestas, pero a la vez estancados en lo que parece ser su techo. El voto más sólido es el de Keiko Fujimori, aunque la complica ser, por lejos, la más resistida. El tercero en discordia que podría terminar sobrepasándolos es Carlos Álvarez, quien tiene la enorme ventaja de ser nuevo y, a la vez, hiperconocido. Su discurso es el más radical en su respuesta al crimen. Algo así como: “Yo los mataré más rápido y en mayor cantidad que ustedes”.
En lo que podríamos llamar los no extremistas, que van de la derecha a la izquierda pasando por diversos matices del centro, hay opciones emergiendo.
Está Alfonso López Chau, claramente en la izquierda, pero no al nivel de los ultras.
Eso sí, a mi modo de ver, su pasado lo descalifica moralmente para el cargo al que aspira. Aun habiendo pasado 56 años desde que asaltó un banco para financiar grupos armados; y, en 1985, ya lo suficientemente maduro como para saber mejor lo que hacía, describió a Víctor Polay como un valiente luchador social cuando ya los peores asesinatos del MRTA habían sido perpetrados.
En la centro-izquierda emerge Jorge Nieto, a quien buscarán descalificar porque en su juventud militó en Vanguardia Revolucionaria –la que nunca pasó del discurso–. Pero difícilmente podría tirarle la primera piedra el también septuagenario Fernando Rospigliosi, que compartió esa militancia. Nieto cambió; el otro no: lo suyo es travestismo político para poder ser una voz a la derecha de la extrema derecha.
¿Es tarde para que emerjan otros en los tres grupos mencionados?
Quizá no. A esta altura de marzo del 2021, y con muchos menos votantes por decidirse, Pedro Castillo estaba noveno (3%) y Keiko Fujimori, cuarta (7%). Lideraban Yonhy Lescano (15%), George Forsyth (10%) y Rafael López Aliaga (8%).
¿Cuánto impacto tendrán los debates en el resultado final?
El Jurado Nacional de Elecciones hizo lo suyo para tratar de disminuir el daño que nos legó el Congreso al obligarnos a escoger entre 36 opciones.
Sin embargo, y pese a que todos repetimos que “estas elecciones son trascendentales”, salvo RPP y Canal N, ninguno de los canales privados los transmitió.
Ello se subsana parcialmente con los clips de los debates que circulan profusamente en redes; y el momento estelar fue el de Fernando Olivera haciendo añicos a un balbuceante César Acuña.
A estas alturas queda claro que no será ni la lectura de los planes de gobierno ni el seguimiento de los debates lo que ilumine al votante promedio. Más bien, una gran parte de los electores está esperando el consejo de sus cercanos que intuyan mejor informados; será, así, Radio Bemba la que determine quién(es) dará(n) el batacazo.
Pero las “sorpresas” no necesariamente acabarán allí. El 80% no sabe cómo llenar la cédula de votación y un 50% admite que ni siquiera la ha visto. El riesgo de que ello genere una crisis aún más grave no es desdeñable.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.













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