Mibanco y sus planes para este 2026: “Vamos a atacar con mucha fuerza el segmento de la autoconstrucción”

Los primeros tres meses de este año han sido más que dinámicos para Mibanco: Javier Ichazo, CEO de la entidad financiera de la holding Credicorp, comenta a Día1 que enero fue un mes récord a nivel de desembolsos, llegando a más de S/1.500 millones; una cifra totalmente inusual para un mes que históricamente ha tenido un promedio de desempeño más bajo que otros períodos.

En esta entrevista, Ichazo brinda detalles sobre esta expansión y sobre las incursiones de la compañía en nuevos nichos de mercado, como la autoconstrucción y los conglomerados de negocios a nivel nacional.

– En el 2025 Mibanco alcanzó una utilidad neta de S/550,1 millones, un crecimiento de 76% frente al 2024. ¿Han estado alineados al crecimiento del sistema financiero en general? ¿Qué puntos han sido clave para alcanzar este desempeño?

El 2023 y 2024 fueron dos años muy complejos. Sin embargo, durante ese período el banco no dejó de construir capacidades, como el equipo de modelamiento de riesgo, el seguimiento de portafolio —muy granular—, y modelos de gestión comercial. Esos tres aspectos nos dejaron bien parados para, en el momento de salir de la crisis, aprovechar la oportunidad de un mercado que venía creciendo. Tenemos un manejo del riesgo muy prudente y salimos de los problemas de cartera prácticamente un año antes que el grueso de nuestros competidores. Al haber resuelto antes los problemas de cartera, entramos al 2025 más tranquilos, porque ya habíamos hecho punto de quiebre en julio del 2024. Pero decidimos esperar. Yo siempre decía: “una golondrina no hace el verano”. Si bien habían pasado seis meses y veíamos las cosechas muy bien, preferimos esperar un poco más.

– Posteriormente, ¿confirmaron el cambio de tendencia?

Nos dimos cuenta que el buen desempeño ya era estructural: las cosechas venían muy bien, la cartera mala se estaba limpiando, y desde el segundo trimestre del año pasado empezamos a acelerar. En los dos últimos trimestres aceleramos con mucha más fuerza, porque ya estábamos cómodos con la calidad del portafolio que originábamos y el seguimiento que le hacíamos a los clientes. No nos preocupaba que algo se desviara, porque lo detectábamos muy rápido. Y, sin duda, también ayudó la economía, que acompañó al crecimiento.

– En este contexto, ¿han impulsado principalmente los productos de crédito o también los productos pasivos? Considerando, además, que han estado fortaleciendo el segmento de pasivos en los últimos años.

El año pasado crecimos mucho en pasivos: 9,3% frente al 2024. En términos absolutos, en cuestión de dinero, fue bastante. Ese era un músculo que el banco no tenía tan desarrollado, porque a nivel global las microfinancieras tienen un problema estructural al estar muy sesgadas al crédito, dejando de lado el negocio de pasivos. Hace dos años empezamos a desarrollar ese negocio y el 2025 nos fue muy bien; el incremento de saldos en términos absolutos es bien relevante, y este año ha empezado embaladísimo.

– ¿Cómo avanza esta línea del negocio en lo que va del 2026?

La parte de pasivos en el primer trimestre está creciendo mucho más que antes. En enero crecimos S/131 millones; en febrero, S/115 millones; y en marzo, S/131 millones; es decir, durante el primer trimestre se ha acelerado la tendencia de crecimiento del 2025. El negocio de crédito también viene más acelerado que el año pasado.

– ¿La campaña escolar de este 2026 ha jugado un rol importante en esa aceleración?

[Sí], pero también lo que te comentaba, el banco ha desarrollado capacidades, sobre todo en modelamiento. Cada vez nuestros modelos son más precisos y nos permiten abrir más el mercado. Podemos identificar a los clientes de buen riesgo con mayor precisión, y dar más apertura a los equipos comerciales.

Cuando empiezas a usar modelos, el gran problema es que terminas delimitando mucho el universo de clientes: como no son tan potentes, a clientes buenos los calificas como malos, a medianos también, y te quedas con los más chicos. Eso nos pasó hace ocho años. Hoy, en cambio, identificamos con mucha precisión al bueno, al regular y al malo. Así, le abrimos el universo de ataque a los asesores, que en el banco son alrededor de 5.500 personas.

– Siempre con un enfoque hacia la micro y pequeña empresa.

En todo. Somos un banco de nicho, no tenemos ninguna intención de competir con la banca tradicional.

– Y en el segmento de pasivos, ¿han podido atraer a más clientes retail, por ejemplo?, ¿cómo se está moviendo su negocio de banca privada?

Súper bien. Hemos crecido un poco más en el número de personas de banca privada, porque entienden que somos parte de Credicorp, pagamos una buena tasa de interés con riesgo Credicorp, y la gente cada vez conoce más que pertenecemos al Grupo.

– En su segmento objetivo (clientes con deuda menor a S/150.000 en el sistema financiero), tienen una participación de 23,5% al 2025, y están apostando por llegar al 25% en el 2027. ¿Qué palancas van a utilizar para lograr ese aumento, tanto en activos como en pasivos?

En el negocio de crédito vamos a abrir nuevos nichos de mercado. El que hemos venido conversando bastante es el segmento de autoconstrucción, que es enorme. El viernes [último] hicimos una presentación de un informe que le encargamos a Apoyo, y que vamos a hacer público, porque queremos compartir los hallazgos sobre la autoconstrucción.

– Ahí tienen ya el producto de mejoramiento de vivienda.

Sí, pero esto es mucho más grande. En el Perú se mueven entre S/35.000 y S/40.000 millones al año en autoconstrucción. Nosotros estamos abordando el negocio de vivienda, y una rama súper importante —la más grande— es la autoconstrucción, pero también están los programas del gobierno; las personas que han comprado lotes en urbanizaciones nuevas, pero que no tienen capital para desarrollar la construcción de sus casas; y los créditos hipotecarios tradicionales, donde nuestra participación, en realidad, es muy pequeña.

Vamos a atacar con mucha fuerza el segmento de la autoconstrucción, donde hay S/35.000 millones que dan vueltas cada año. También vamos a atacar una porción de programas de gobierno, y otra porción de esas personas que compraron su lote y no tienen para construir sus viviendas.

– El segmento de autoconstrucción ha sido un motor para el crecimiento de la inversión privada en el último año. ¿Dónde ven que pueden tener mayor potencial de desarrollo? ¿En Lima, en provincias?

La mitad de la red está en Lima y la otra mitad está en provincias, y todo lo que hacemos es a nivel nacional. Por otro lado, tenemos un doble objetivo: cumplir con nuestro propósito de transformar la vida de las personas, porque queremos que construyan mejor, en lugar de viviendas con riesgo y con sobrecostos, y desarrollar un segmento importante para el rubro microfinanciero en general, porque nosotros no vamos a ocupar todo el espacio. Por eso abriremos la información del informe de Apoyo a terceros: creemos que más actores deberían animarse a acompañar a las familias a construir mejor y más rápido. Ahora, por ejemplo, el informe muestra que quienes hacen autoconstrucción sin acompañamiento gastan 30% más de lo que deberían. Es irracional. En algunos otros casos, una vivienda puede tardar hasta 17 años en construirse. Nosotros hemos estimado un promedio de ocho o nueve años, pero igual se puede acortar.

– ¿Ya está caminando su estrategia para este nuevo nicho? ¿Ya han lanzado nuevos productos?

El primer evento fue justamente el lanzamiento del informe de Apoyo. Estamos en proceso de construir el producto: definir qué canales del banco vamos a usar y qué alianzas con ferreterías y maestros de obra requerimos para orquestar un ecosistema. No queremos quedarnos solo en dar un crédito: la intención del banco, además de hacer un buen negocio, es cumplir su propósito de transformar vidas; que los clientes puedan construir una vivienda digna y segura. Aquí, además, no solo hablamos de activos, sino también de pasivos, porque la gente tiene que ahorrar para pagar sus iniciales, así que es un negocio que juega en los dos lados.

– ¿Qué canales cree que pueden funcionar mejor para este segmento?

Nuestra red de asesores es el canal por excelencia, porque tienes a más de 5.000 personas, cada una con casi 200 clientes, y eso ya te da un alcance enorme a nivel nacional. El otro canal que vamos a impulsar, al menos para el abordaje, es el de Mibanco por WhatsApp, que es algo muy revolucionario.

Además, las alianzas con ferreterías son muy importantes. Ya tenemos una alianza con Hatunsol, que tiene cerca de una década de vigencia. Nos han acompañado en las buenas y en las malas. Estamos trabajando en otras, porque este es un ecosistema muy grande. Queremos que más se animen a intervenir en el segmento.

Además de este nuevo nicho, ¿qué más tienen previsto para apalancar el crecimiento de participación al que apuntan hacia el 2027?

También estamos trabajando en el desarrollo de conglomerados. Gamarra, para nosotros, es un conglomerado: ahí tienes empresarios textiles, vendedores de máquinas, restaurantes, transportistas, vendedores de insumos, botones, etcétera. Existen necesidades diversas, y nos queremos acomodar a sus demandas. Históricamente ellos se acomodan a la oferta bancaria, pero nosotros estamos yendo al revés: queremos acomodar la oferta bancaria al conglomerado y no que el conglomerado se acomode a nosotros.

Estamos haciendo un estudio con una empresa muy buena, que analiza comportamiento y que es más precisa que los estudios tradicionales, porque queremos entender la dinámica de Gamarra como conglomerado y, a partir de eso, desarrollar o ajustar productos para que se acomoden a esa dinámica y no al revés. Venimos trabajando con algunos gremios de Gamarra, que nos ayudan a entender mejor el panorama. Toda la etapa de ‘discovery’ la hemos hecho con ellos, no por nuestra cuenta.

¿Tendrán mayor participación ahí a partir de este año?

Este año eso debería dar frutos, y lo queremos extrapolar: así como hay un conglomerado textil, hay conglomerados ferreteros, de zapateros —por ejemplo, en El Porvenir, Trujillo—, entre otros. La idea es gestionar conglomerados y hacer una especie de franquicia de gestión, con esta lógica de acomodarnos a lo que ellos necesiten.

– Con Mibanco por WhatsApp, según nos comentaron meses atrás, estaba previsto que permitan a los clientes gestionar créditos, realizar pagos con QR y transferencias desde febrero. ¿Esto ya empezó?

Tenemos la apertura de cuentas y la consulta de saldos. Asimismo, esta semana hemos probado las transferencias a través de este canal y ya están operativas. La gestión de créditos funciona desde finales de enero o inicios de febrero; eso también viene caminando muy bien y es un canal muy eficiente para tickets pequeños, ya que el costo de atención baja y podemos llegar con una mejor oferta a ese cliente pequeñito. Estamos muy contentos con este canal.

– ¿Qué nuevas funcionalidades se avecinan en Mibanco por WhatsApp?

Los clientes van a poder hacer todo. Lo que viene a continuación es el pago de servicios y el pago con QR. Las transferencias y la gestión de créditos ya están habilitadas, así como la parte de los depósitos. Se van a ir sumando nuevas opciones.

– Cuando lanzaron este canal, su meta era llegar a 100.000 usuarios en seis meses. ¿Prevén alcanzar este objetivo?

Ya pasamos esa meta. Hoy interactúan con el canal cerca de 296.000 usuarios.

– ¿Podrían cerrar el año con un millón de usuarios?

Es lo que estamos pensando. Vamos a poner como aspiración llegar al millón; esa es la meta.

– ¿Identifican algunos riesgos en el tratamiento de clientes más vulnerables, o de clientes con portafolios más difíciles, que requieren más análisis, a través de un canal como WhatsApp?

La gran duda era si los clientes se iban a sentir seguros en WhatsApp. El estudio que hemos hecho muestra que el 95% de los clientes piensa que WhatsApp es súper seguro, pero dentro de WhatsApp. Cuando otras entidades los sacan de ahí y los llevan a otro entorno, sienten inseguridad. Nuestro modelo es que todo sea dentro de WhatsApp.

¿Qué sí les preocupa a los clientes? Lo mismo que en cualquier otro canal: sus datos. Sea WhatsApp, nuestra app o la web, la preocupación por los datos se mantiene, pero no obedece al vehículo WhatsApp como tal. Si les preguntas si se sienten seguros operando dentro de WhatsApp, el 95% dice que sí. Eso fue una sorpresa, pensábamos que iba a ser menos, pero el mercado nos sorprende.

– ¿Prevén un comportamiento distinto de los clientes que están más en el mundo WhatsApp frente a su cartera habitual? ¿Podrían tener ‘scores’ crediticios distintos, por ejemplo?

No lo sabemos aún, pero lo estamos midiendo. Empezamos a medir si el comportamiento de los clientes que entran por WhatsApp es similar al comportamiento del portafolio general. No hay mucha variación, pero todavía no admitíamos a clientes nuevos. Ahora que ya empezamos a admitir clientes nuevos —aunque todavía es una cantidad pequeña— sí podremos ver si existe alguna diferencia. Hay una teoría que dice que en canales más digitales se te pueden colar clientes que no son admitidos por canales tradicionales, y tiendes a hacer una selección adversa. Nuestra respuesta a eso es que nuestros modelos de riesgo son tan robustos que no los dejan entrar. Entonces, aquí lo que vamos a ver es comportamiento puro, no de perfil distinto, porque el perfil admitido es similar al del portafolio. La diferencia estará en el comportamiento de los clientes con un canal físico, donde hay una persona que acompaña, y uno digital, donde teóricamente no hay una persona física.

– La mora de su portafolio disminuyó al cierre del 2025 y se situó en alrededor de 4,4%. ¿Este año podría mantenerse la tendencia a la baja?

Va a haber una suerte de pesos y contrapesos: como estamos abriendo más el universo de clientes que admitimos, y el riesgo moderado es grande, porque estamos ensanchando nuestra base para tomar todo ese riesgo moderado. Ahí [la mora] podría subir un poco, sobre todo en el ticket más pequeño que normalmente viene con un poco más de mora. No obstante, nuestros modelos son más precisos. Con todo, podríamos terminar el 2026 con una mora entre el 4% y el 4,5%; en algún punto intermedio.

– Respecto a la rentabilidad que obtuvieron en 2025, ¿confían en que ese nivel de expansión se pueda mantener este año, incluso en un contexto local potencialmente más adverso?

Sí, incluso más. Esperemos que no haya una disrupción [local] y que no tengamos nada complejo; que las nuevas autoridades se enfoquen en resolver los problemas del país. Si eso es así, el ánimo de la empresa —y del microempresario— está arriba. Hace mucho tiempo que no veía tanto ánimo. Lo vemos en el uso de líneas: en Arequipa están en una vorágine de activos fijos, comprando máquinas nuevas para atender el desarrollo minero en el sur; en Lima, los microempresarios de Gamarra también están animados. En el cono norte, los clientes grandes ligados a construcción ven un movimiento bastante grande. Si no tenemos una discontinuidad y las autoridades se enfocan en lo que deben, este debería ser un año incluso mejor que el anterior.

– ¿Han visto en Arequipa o en el norte algún impacto en la cartera por el Fenómeno de El Niño y el impacto de las lluvias que vimos meses atrás?

No, muy poco: es algo muy focalizado y resuelto rápidamente con las herramientas que ya tenemos. La pandemia y el escenario complejo que tuvimos nos han dejado muy bien preparados. Ya nadie tiene que preguntar qué hacer: cuando pasan este tipo de eventos, hay un ‘playbook’ de actuación, se activa inmediatamente y se ejecuta. En concreto, el asesor no tiene que llamar a nadie para preguntar si puede reprogramar un crédito: él hace la reprogramación y solo informa al cliente, atendiéndolo inmediatamente. Sin este esquema, las aprobaciones se demoran y el cliente se angustia. Dentro de todo lo malo de las crisis, estas son las cosas positivas: uno sale fortalecido y con mecanismos de respuesta más eficientes.

– A nivel político aún nada está dicho al 100%, pero ¿cree que el ánimo empresarial se podría ver afectado en el segundo semestre por la incertidumbre que ya estamos viendo?

Los proveedores de clientes más grandes pueden estar expectantes. Pero en el mundo más pequeño no hemos percibido que los clientes se estén deteniendo a ver qué pasa: están, como se dice en fútbol, con la moral al tope. La dinámica del negocio viene muy fuerte, más fuerte que el año pasado. Para que tengas una idea, en enero hicimos más desembolsos que en octubre, que fue el pico del año pasado y que ya era un récord de desembolsos en el banco. En el primer trimestre de este 2026, el banco desembolsó S/4.590,9 millones, cerca de 7% por encima de lo proyectado para este período. Enero históricamente es un mes bajo: la gente está regresando de vacaciones, siempre hay menos actividad, y este año ha sido increíble; no podíamos creer los números. Solo ese mes los desembolsos llegaron a S/1.510,5 millones.

– ¿Prevén nuevas aperturas de oficinas de Mibanco este 2026, o apostarán más por otros modelos de atención?

El modelo tradicional del banco sigue siendo parte del negocio, pero estamos innovando. El banco por WhatsApp es una de esas innovaciones, y ahora estamos lanzando un modelo “figital”: físico y digital, con Gamarra como uno de los puntos de enfoque. Este modelo contempla una atención similar a una boutique electrónica de cajeros, pero que no estará dentro nuestras oficinas, sino en un local en Gamarra, con iPads grandes que permitan a los clientes interactuar con un bot sobre un crédito que les interese. Si el cliente va pasando los filtros, aparece un humano y le ayuda a resolver su necesidad de crédito. Con ello, se pueden ir con su crédito en nueve minutos.

Esto se apalanca en modelos psicométricos de evaluación crediticia. Está basado en tecnología desarrollada por Aviva, una empresa donde Credicorp ha invertido. Queremos ubicarlo en calles de altísimo tránsito y por eso elegimos Gamarra, que mueve unas 150.000 personas al día y donde el 70% son empresarios de provincias o de Lima que van a hacer negocios. Hemos elegido otros dos puntos de alto tránsito en Lima. Es una oferta adicional que no termina siendo una oficina tradicional, pero que sí implica un nivel de atención física. No habrá asesores como tal, sino una persona que te ayude a interactuar con la pantalla.

– ¿Este modelo ya está operando?

Ya está listo. Estamos a la espera de una licencia o algún trámite, pero ya está montado. Esta semana empezamos a operar.

– El año pasado abrieron una oficina en Chancay. ¿Este año tienen previsto abrir alguna otra oficina física?

Vamos a abrir oficinas donde la presencia del banco tenga alguna debilidad. Quizá no abramos operaciones con el modelo tradicional, porque podemos abrir centros de negocios también. Y otro aspecto que ya estamos probando es la apertura de oficinas compartidas con el Banco de Crédito. De hecho, ya abrimos una en Órganos y la semana pasada inauguramos otra en Huarmey con este modelo conjunto. Llegas a la oficina y ves los dos logos; dentro operan los dos bancos. Consideramos que aquí existen sinergias importantes.

– ¿En qué otras zonas consideran que hay debilidad o que están pendientes de tener presencia?

No estamos corriendo a abrir oficinas. No es tiene prioridad, porque creemos que con modelos digitales, “figital” y estas otras innovaciones, podemos cubrir muchas zonas. Si fuese necesario, sí abriríamos, pero no circunscritos al modelo tradicional: podemos hacer modelos alternos. Lo que vamos a seguir haciendo es disrumpir el segmento. No vamos a dejar de operar el modelo tradicional, pero cada vez será menos relevante. Tenemos multiplicidad de canales.

– ¿Cómo les ha ido hasta ahora con el negocio de remesas y divisas, que empezó a funcionar en el segundo semestre del año anterior?

Ahí recién hemos empezado; no es que seamos muy conocidos por eso, pero es cuestión de paciencia. En el negocio de cambios, contratamos a un gerente especializado: no éramos expertos en eso justamente por esta deficiencia estructural de las microfinanzas, que se enfocan solo en el crédito. En estos dos últimos años hemos construido esas capacidades que no teníamos. Así, el negocio cambiario este año viene muy alto porque ya hacemos cosas distintas. Había que traer profesionales que nos ayuden a disrumpir en este mundo. Hay un negocio que está por explotarse.

– ¿Ven potencial de crecimiento también en el segmento de seguros, que también ofrecen a clientes microfinancieros y de retail?

Sí, sin duda. Creemos que hay una oportunidad en el negocio de seguros de tener más alternativas como [seguros para] vivienda; o en salud, donde creemos que los productos que tenemos ahora pueden ser complementados. Estamos viendo con Pacífico si armamos un centro de salud de bajo costo en una de nuestras oficinas en el Centro de Lima. Ahí podríamos tener una alternativa física de atención, y otras alternativas digitales en alianza con Pacífico o con otra compañía que nos ofrezca servicios importantes. Mapfre nos ha dado un buen producto para sepelios, por ejemplo. Hay mucha carencia, y siento que nos hemos quedado con seguros tradicionales cuando podemos tener capacidad para llevar seguros de bajo costo o microseguros.

– ¿Con todo este despliegue por delante, cuánto proyectan crecer este 2026? ¿Se podría mantener el mismo dinamismo que están viendo ahora durante el segundo semestre?

En el 2025 hicimos poco más de S/16.000 millones en desembolsos, y este año deberíamos desembolsar más de S/18.000 millones, un crecimiento de 12% frente al año anterior. De todas maneras los saldos del banco crecen a doble dígito; la utilidad va a ser mejor, sin ninguna duda; debería ser un mejor año que el anterior.

Si se da la misma evolución que el año pasado, va a ser un 2026 más que espectacular. Enero y febrero han sido meses donde hemos crecido cerca de 60% en utilidad. Ya el primer trimestre está siendo muy bueno para nosotros.

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