El Perú es uno de los mercados más atractivos de América Latina para la inversión extranjera, incluso en medio de la incertidumbre política que suele alertar a los CEO de compañías de distintos sectores. Esto se debe a que el país posee una de las monedas más sólidas de la región, una macroeconomía estable y un historial de respeto a los contratos que no es muy común en la región.
En los últimos veinte años, además, ha crecido de forma sostenida pese a las turbulencias. Las exportaciones se han multiplicado gracias a tratados de libre comercio con economías clave como Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, China y gran parte de Asia. Además, macroproyectos como el puerto de chancay y la modernización de la logística están posicionando al Perú como un hub logístico cada vez más relevante.
A ello se suma el dinamismo a niveles récord de sectores como la minería cuyas exportaciones crecieron 27.2% en 2025 al alcanzar los US$ 62.848 millones. En tanto, la agroexportación tuvo envíos cercanos a los US$ 13.200 millones y crecimiento a doble dígito. Incluso, las reservas internacionales de Perú bordean los US$ 100 mil millones.
Sin embargo, todo este escenario propicio para las inversiones extranjeras no garantiza, por sí solo, el éxito de quienes deciden ingresar al mercado peruano. Por el contrario, muchas empresas que llegan con capital y expectativas altas terminan enfrentando resultados por debajo de lo proyectado, no por falta de oportunidades, sino por una lectura incompleta del entorno.
Es importante destacar que desde nuestra experiencia en el Grupo Fuentes hemos notado que el principal error de los inversionistas no es financiero, sino estratégico, es decir, no entender cómo funciona realmente el país. La normativa, los tiempos, la cultura empresarial y la dinámica institucional tienen particularidades que no siempre son evidentes desde fuera.
Los errores más comunes comienzan incluso antes de iniciar operaciones. Uno de los más comunes es no elegir bien al socio o gerente local. No son pocos los casos en los que se contrata a alguien por referencias o afinidad cultural, sin una validación rigurosa de su trayectoria. Ese tipo de decisiones puede costar tiempo, dinero y credibilidad.
El segundo error es subestimar los plazos regulatorios. Por ejemplo, una empresa farmacéutica puede asumir que obtendrá un registro sanitario en pocos meses, cuando en la práctica el proceso puede tomar cerca de un año. En minería, los permisos y autorizaciones también pueden extenderse mucho más de lo previsto, dependiendo del tipo y la ubicación del proyecto. Sin una planificación realista, el resultado suele ser capital inmovilizado y pérdida.
Cuando las empresas ya operan en el mercado aparecen otros desafíos desde tres frentes: contable, tributario y laboral. Muchas compañías no comprenden del todo cómo se estructura la contabilidad local ni cómo optimizar su carga fiscal, lo que las lleva a pagar más impuestos de los necesarios. En el ámbito laboral, el desconocimiento de los regímenes de contratación, los tipos de contrato y los procedimientos adecuados de desvinculación puede generar contingencias significativas.
¿Cómo evitar estos errores? La clave está en contar con un aliado local que no solo domine los aspectos legales y contables, sino que entienda la lógica del negocio en distintos sectores, desde minería e infraestructura hasta agroindustria, farmacéuticas o tecnología. Ese acompañamiento permite construir un adecuado blindaje legal y financiero, además de diseñar la estructura societaria correcta, que puede variar significativamente según el tipo de operación.
Otro elemento importante es el networking estratégico, con un enfoque claro. Conocer proveedores, potenciales socios y stakeholders públicos resulta fundamental para reducir fricciones y acelerar procesos.
Las inversiones que funcionan en Perú comparten tres rasgos: un buen partner local que guíe el camino, una red de contactos sólida y la capacidad suficiente para adaptarse. Las que fracasan suelen tener exceso de confianza en el capital y escasa lectura del contexto.
Por eso mi recomendación para el inversionista extranjero es clara: venga con capital, pero sobre todo venga con oído atento y disposición para aprender. De esa manera, podrá tener éxito en el Perú.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.













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