Lo peor de los candidatos, por Federico Salazar

Roberto Sánchez quiere alinearnos con Cuba, Nicaragua, Venezuela y México, entre otros.

Después de 60 años de un mismo gobierno, Cuba es el país más pobre de Latinoamérica. El 90% vive en extrema pobreza.

En Nicaragua, Ortega lleva 20 años en el poder. Después de Cuba, es el país más pobre.

El chavismo lleva 27 años en el poder en Venezuela. El 68,5% de los hogares vive en pobreza. Es el país que tiene más reservas de petróleo del mundo.

Sánchez convoca a una asamblea constituyente. Ese debería ser su único punto, porque una vez establecida la asamblea, esta podría autoproclamarse como gobierno.

Sánchez quiere eliminar los artículos de la Constitución que amparan la iniciativa privada y limitan el poder del Estado. Quiere que el gobierno (no el Estado) pueda crear empresas públicas.

El plan de JP no desarrolla una propuesta económica específica. Es declarativo. “Hay que, hay que, hay que”.

No nos dicen cómo ni si es importante el equilibrio presupuestal.

Ni Sánchez ni JP tienen idea de cómo resolver el problema de la seguridad ciudadana.

Lo peor de Fuerza Popular y Keiko Fujimori no es su plan de gobierno. Es su experiencia en el Congreso.

La mayoría fujimorista causó el colapso institucional del país. Con 73 congresistas en el 2016, Keiko Fujimori lideró la obstrucción a Pedro Pablo Kuczynski, forzándolo a renunciar. Apoyó en ese golpe a Martín Vizcarra.

En el último quinquenio la bancada de Fuerza Popular (FP) ayudó a destruir la economía. Esa bancada sumó votos e hizo pactos para echar abajo el equilibrio presupuestal.

FP ayudó a aprobar la nivelación de pensiones de la Caja Militar y Policial. El costo fue de decenas de miles de millones de soles.

El fujimorismo aprobó la inclusión de la CTS al régimen CAS. Eso cuesta otros miles de millones de soles al año.

El partido de Keiko Fujimori aprobó la prolongación del privilegio tributario de los agroexportadores. Dichas exportaciones suman 15.000 millones de dólares.

Fujimori y FP han respaldado leyes que favorecen la minería ilegal. La ampliación del Reinfo es un caso, pero no el único.

La elección que enfrentamos el domingo siguiente no es fácil. Ninguna de las opciones es buena. Una, desde la promesa; la otra, desde el antecedente.

En ambos casos, hay que asegurarse del control sobre el gobierno. No podemos dejar la vigilancia ciudadana para los próximos cinco años. Ese quinquenio podría no finalizar.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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