Anuario iSanidad 2025
Dr. César Pascual Fernández, consejero de Sanidad del Gobierno de Cantabria
Cantabria ha decidido no esperar. En un tiempo en el que la tecnología redefine lo que entendemos por salud, en el que los sistemas sanitarios se enfrentan a retos sin precedentes (envejecimiento, cronicidad, sostenibilidad y expectativas crecientes de los ciudadanos), esta comunidad ha optado por dar un paso adelante y construir un marco estable, seguro y ambicioso para su transformación digital.
Ese marco tiene nombre propio: el Proyecto de Ley de Salud Digital de Cantabria, la primera norma autonómica de España que aborda de forma integral la gobernanza del dato, la interoperabilidad de los sistemas, la ética de la inteligencia artificial y los derechos digitales de los pacientes y profesionales.


Esta ley no nace de la improvisación, sino de una reflexión profunda y de una estrategia de largo recorrido. Se asienta sobre la experiencia acumulada en el Plan de Salud Digital 2024-2027 y en una estrategia definida de gobernanza del dato.
Responde a una convicción: la digitalización de la sanidad no puede depender solo de proyectos o de presupuestos anuales; requiere un marco normativo que garantice continuidad, equidad y confianza. Porque la salud digital no es una aplicación ni un catálogo de dispositivos. Es, sobre todo, una forma nueva de entender la salud pública.
La digitalización de la sanidad requiere un marco normativo que garantice continuidad, equidad y confianza
Un sistema en el que el dato clínico viaja con el paciente, en el que las decisiones se basan en evidencia en tiempo real, en el que la tecnología anticipa y acompaña. Y, para ello, es imprescindible una ley que regule, proteja y promueva. El Proyecto de Ley de Salud Digital de Cantabria establece los principios que deben guiar esta transformación: la soberanía del dato, la seguridad, la transparencia algorítmica, la equidad digital y la orientación al valor en salud.
Además, introduce el concepto de infraestructura pública de datos sanitarios, define un registro autonómico de algoritmos y sistemas de inteligencia artificial, y articula un marco ético y de responsabilidad que sitúa a las personas —no a la tecnología— en el centro del sistema.
Esta norma, pionera en España, aspira a ser lo que fue en su día la Ley General de Sanidad: una nueva arquitectura para un nuevo tiempo. Una arquitectura que permita evolucionar desde la digitalización fragmentada hacia un auténtico ecosistema digital de salud, interconectado, transparente y orientado a resultados.
Cantabria parte de una posición privilegiada. Cuenta con una estructura sanitaria compacta, con profesionales altamente cualificados, con hospitales de referencia y una red asistencial que cubre con eficiencia todo el territorio. Pero, sobre todo, cuenta con una visión compartida: la de hacer de la tecnología un instrumento al servicio de la equidad y la sostenibilidad.
Cantabria cuenta con una estructura sanitaria compacta, profesionales cualificados, hospitales de referencia y una red asistencial eficiente
En esa dirección, el Plan de Salud Digital 2024-2027 marca la hoja de ruta operativa: la modernización de infraestructuras de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC); el despliegue de soluciones de teleasistencia y telemonitorización; la interoperabilidad entre niveles asistenciales; la inteligencia artificial clínica; el desarrollo de competencias digitales; y la integración progresiva de los sistemas de salud pública, atención primaria y hospitalaria bajo una misma arquitectura de datos.
Por su parte, nuestra visión estratégica de la gobernanza del dato constituye el cimiento técnico y conceptual sobre el que se asienta esa ley. Así, define cómo se recogen, almacenan, protegen y utilizan los datos; asegurando su calidad, su trazabilidad y su valor para la investigación y la gestión. Porque el dato no es un residuo: es conocimiento, y el conocimiento salva vidas.
Este impulso normativo y estratégico se complementa con una apuesta estructural: el Parque de Innovación en Salud de Cantabria, concebido como un espacio público-privado para la investigación aplicada, la transferencia tecnológica y el emprendimiento en salud. Un proyecto que conecta el sistema sanitario con la universidad, la empresa y la sociedad, que convierte la innovación en motor de desarrollo económico y social.
La salud digital es también un compromiso con las personas. Por eso, Cantabria ha incorporado en su estrategia la formación digital como un eje transversal: dotar a los profesionales de competencias en análisis de datos, inteligencia artificial, gestión del cambio y ética digital. Porque no hay transformación tecnológica sin transformación cultural.
Cantabria ha optado por dar un paso adelante y construir un marco estable, seguro y ambicioso para su transformación digital
A su vez, la Ley de Salud Digital reconoce nuevos derechos ciudadanos: al acceso unificado a la información clínica, a la portabilidad de los datos, a la explicación de las decisiones automatizadas y a la desconexión digital sanitaria. En definitiva, la tecnología al servicio de la autonomía y la confianza.
Este impulso normativo y estratégico se complementa con una apuesta estructural: el Parque de Innovación en Salud de Cantabria, concebido como un espacio público-privado para la investigación aplicada, la transferencia tecnológica y el emprendimiento en salud.
Cantabria quiere ser un referente de cómo las comunidades pequeñas pueden liderar grandes transformaciones. Su tamaño es, en este caso, una ventaja: permite pilotar, evaluar y escalar con agilidad. Lo que aquí se construya puede servir de modelo para el resto del país. La salud digital, en suma, no es un destino, sino un camino. Un camino que requiere método, gobernanza, visión y coraje político.
Cantabria lo ha emprendido con una estrategia, con un plan y con una ley. Una ley que no es una meta, sino un punto de partida hacia un sistema más inteligente, más seguro, más participativo y más humano. Porque la tecnología cambia las herramientas, pero son las personas quienes transforman los sistemas. Y ese, precisamente, es el espíritu que inspira a Cantabria: innovar sin perder el alma, avanzar sin dejar a nadie atrás, digitalizar para cuidar mejor.








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