La reconciliación posible, por Diana Seminario

Fueron 22 días de incertidumbre hasta que la ONPE culminó el proceso y concluyó que Keiko Fujimori ganó las elecciones por una diferencia de 49.641 votos sobre Roberto Sánchez. Este mediodía, el JNE realizará la sesión pública de proclamación de resultados y el 15 de julio la presidenta electa recibirá sus credenciales.

Cerrada esta etapa, la presidente electa debe dedicarse no solo a conformar su equipo ministerial, sino sobre todo a establecer las prioridades de lo que será su gobierno que, tal como apuntan muchos observadores, no tendrá luna de miel.

Es sabido que la inminente llegada del fenómeno El Niño traerá graves estragos en el norte y sequías en el sur y no hay tiempo que perder para actuar en prevención, por lo que resulta importante la iniciativa de solicitar al Congreso facultades extraordinarias para actuar ante la emergencia.

Adicionalmente, Keiko Fujimori deberá honrar su palabra y el compromiso de orden, que es la promesa de una lucha frontal para combatir la inseguridad ciudadana y la ola de criminalidad. Está claro dónde deberán estar las prioridades del gobierno entrante.

Sin embargo, hay urgencias que llevan años de espera porque, lejos de significar logros o réditos políticos, suponen un riesgo para quienes deciden asumirlas o dar el primer paso. Nos referimos a la tan invocada reconciliación nacional, que de tanto mencionarla ha perdido significado para muchos.

En una reciente entrevista, Keiko Fujimori señaló: “El Perú tiene que sanar sus heridas y una de las responsabilidades más grandes que tengo que liderar es buscar un proceso profundo de reconciliación y de unidad”.

Menudo reto por delante en un país no solo dividido, sino tan polarizado que la capacidad de escucha es inexistente.

El resultado de las elecciones ha dejado en evidencia una clara división, pero dentro de esa realidad hay gestos importantes, como la carta de felicitación del alcalde de Puno, Javier Ponce, a Keiko Fujimori.

“En representación del pueblo de Puno, expreso mi reconocimiento por el resultado alcanzado en las urnas, manifestando nuestro respeto a la voluntad democrática de los peruanos y a las instituciones que garantizan este proceso electoral. La democracia nos exige saber competir con firmeza, pero también reconocer con grandeza el veredicto ciudadano. Puno, tierra de historia, cultura y profundo compromiso con la democracia, espera que su gobierno escuche la voz de las regiones, atienda las demandas de los pueblos del sur y promueva un desarrollo con justicia, inclusión y respeto por la dignidad de cada ciudadano”.

Puno, importante bastión electoral de la izquierda, donde Roberto Sánchez obtuvo una mayoría importante, esta vez le dio a Keiko Fujimori un porcentaje mayor de votos de los que obtuvo en el 2021.

Las cartas están sobre la mesa, es hora de pasar del discurso a la acción y dar los pasos para sentar las bases de una auténtica y necesaria reconciliación nacional.

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