Redacción
La Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) ha propuesto una reestructuración profunda del funcionamiento del sistema sanitario público en España. La POP insta a orientar los recursos hacia el envejecimiento poblacional y la cronicidad buscando situar al paciente en el eje asistencial. El objetivo prioritario consiste en optimizar de forma directa su calidad de vida actual. Durante el último de los Desayunos POP, con el respaldo estratégico de las compañías GSK, Novartis y Roche expertos del ámbito de la gestión y la economía sanitaria respaldaron esta transformación estructural. Los especialistas coincidieron en la necesidad de superar los modelos tradicionales basados únicamente en la actividad clínica ante la creciente demanda de cuidados complejos.
La POP propone orientar los recursos hacia el envejecimiento poblacional y la cronicidad
La perspectiva económica de la inversión en sanidad fue uno de los ejes fundamentales de la jornada. Carina Escobar, presidenta de la organización, reclamó incorporar la perspectiva del paciente en la evaluación del sistema. Defendió la necesidad de medir qué impacta en la vida de las personas y solicitó una mayor corresponsabilidad social ante los desafíos demográficos actuales.
El impacto financiero de la sanidad genera un beneficio directo en la productividad del país. Iñaki Gutiérrez, director de Investigación, Innovación y Evaluación Sanitarias del Gobierno vasco, aportó datos clave sobre este fenómeno. Gutiérrez explicó que un estudio de su departamento demostró el elevado retorno de la inversión. Casi la mitad del gasto sanitario vuelve a la sociedad como retorno social. Así, Gutiérrez defendió incorporar una mirada más amplia que trascienda el gasto estrictamente sanitario. El análisis actual sigue anclado en la lógica interna del sistema y pidió medir también el impacto real en las familias, la economía y la cohesión social.
La adecuación del modelo actual a la cronicidad exige una visión holística por parte de los gestores
La adecuación del modelo actual a la cronicidad exige una visión holística por parte de los gestores. Manuel García-Goñi, catedrático de Economía en la Universidad Complutense de Madrid, analizó esta transformación. García-Goñi subrayó que el sistema sanitario debe adaptarse a la realidad de la cronicidad. El sistema está orientado al paciente agudo, pero ahora debe centrarse en el crónico. Defendió la necesidad de ser más exigentes en la atención a los pacientes más complejos. García-Goñi señaló que un abordaje global permitiría ofrecer una asistencia de mayor calidad y esta eficiencia organizativa podría ahorrar otros costes indirectos al sistema. El experto recordó que el gasto en salud funciona contablemente como un gasto, pero socialmente es una inversión.
La medición del valor real en salud pública debe integrar de forma obligatoria las variables aportadas por los enfermos. Lilisbeth Perestelo, responsable del Servicio de Evaluación del Servicio Canario de Salud, coincidió en este planteamiento. Perestelo afirmó que el valor en salud no puede definirse únicamente mediante indicadores clínicos tradicionales o de actividad asistencial y defendió la incorporación de resultados reportados directamente por los pacientes. Estas métricas incluyen variables esenciales como la calidad de vida o la carga del tratamiento de larga duración. Según Perestelo, la cuestión clave es cuánto valor se consigue generar para las personas.
Entre las conclusiones destaca la necesidad de un pacto social amplio para garantizar la sostenibilidad del modelo a largo plazo. Dicho acuerdo estratégico nacional debe conectar las áreas de sanidad, servicios sociales, economía y empleo de forma transversal. La optimización de los recursos públicos disponibles resultará determinante para consolidar la equidad en todo el territorio.








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