La poca información a los más de 160 mil electores cuyas mesas han sido reubicadas es un descuido inaceptable.

Estas elecciones pasarán a la historia por caóticas, poco transparentes y, en general, atentatorias contra el ejercicio del derecho al voto de miles de peruanos, gracias a la torpeza contumaz de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).

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