La muerte de Lizeth Marzano nos recuerda que la imprudencia en el Perú no abunda solo entre conductores, sino también entre autoridades.

Lizeth Marzano salió a correr la noche del 17 de febrero por las calles de San Isidro tal y como acostumbraba. Era campeona nacional de apnea (una modalidad de buceo extremo que consiste en recorrer largas distancias y profundidades aguantando la respiración), seleccionada nacional –y mundialista– de dicha disciplina, multicampeona de pesca submarina e instructora deportiva, además de diseñadora industrial y estudiante de un MBA en la Universidad del Pacífico. Todo aquello que había construido y seguía construyendo, sin embargo, se derrumbó en el instante en el que un automóvil manejado por Adrián Villar la embistió y la dejó, agonizante, a un costado de la vía.

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