La imagen molecular impulsa una cirugía axilar menos invasiva en cáncer de mama

Redacción
La cirugía axilar del cáncer de mama está evolucionando hacia procedimientos cada vez menos invasivos que permiten reducir secuelas como el linfedema y preservar la calidad de vida de las pacientes sin comprometer la seguridad oncológica. Los avances en imagen molecular, cirugía radioguiada y selección de pacientes están impulsando una desescalada terapéutica que está transformando el manejo de la afectación ganglionar axilar.

Este ha sido uno de los principales mensajes abordados durante el 42º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular (Semnim), donde se analizó la evolución de la práctica clínica hacia tratamientos cada vez más individualizados.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente entre las mujeres en España, con más de 37.000 nuevos casos al año. Entre el 20% y el 40% de las pacientes presentan afectación ganglionar axilar en algún momento del proceso diagnóstico o terapéutico, un factor clave para determinar el pronóstico y seleccionar el tratamiento más adecuado.

Entre el 20% y el 40% de las pacientes presentan afectación ganglionar axilar en algún momento del proceso diagnóstico o terapéutico

Durante décadas, la linfadenectomía axilar, que consiste en la extirpación de múltiples ganglios linfáticos de la axila, fue una práctica habitual en pacientes con afectación ganglionar. Sin embargo, esta intervención se asocia a complicaciones como linfedema, dolor neuropático crónico o limitación funcional del brazo.

«Sin embargo, ensayos clínicos como Acosog Z0011, Amaros y Senomac han demostrado que, en pacientes seleccionadas, la LAx completa puede omitirse sin comprometer la supervivencia y estudios como Sound e Insema, incluso omitir procedimientos de estadificación axilar sin comprometer los resultados oncológicos», ha señalado la Dra. Macarena Rodríguez-Fraile, presidenta del Grupo de Trabajo de Oncología de la Semnim.

En este sentido, la Dra. Rosario Martínez García, especialista en cirugía de mama del Hospital Universitario Doctor Peset (Valencia), ha explicado que «la realidad es una desescalada progresiva en el manejo de la axila, basada en identificar mejor qué pacientes necesitan tratamiento y cuáles pueden beneficiarse de estrategias más conservadoras». Además, ha destacado que «este cambio permite preservar tejido, reducir la morbilidad y mantener la seguridad».

La imagen molecular redefine la toma de decisiones

La medicina nuclear desempeña un papel cada vez más relevante en este proceso y la tomografía por emisión de positrones combinada con tomografía computarizada (PET-TC) con 18F-FDG permite evaluar de forma no invasiva la carga antitumoral axilar y monitorizar la respuesta al tratamiento sistémico, especialmente en pacientes que reciben quimioterapia neoadyuvante.

El Dr. Felipe Gómez-Caminero López ha destacado el valor de la PET-TC con 18F-FDG por su «elevada especificidad y valor predictivo positivo en la evaluación axilar»

«La PET-TC con 18F-FDG se consolida como una herramienta de gran utilidad en el manejo del cáncer de mama gracias a su elevada especificidad y valor predictivo positivo en la evaluación axilar», ha afirmado el Dr. Felipe Gómez-Caminero López, miembro del Grupo de Trabajo de Oncología de la Semnim, quien ha agregado que «una respuesta metabólica completa se asocia a una alta probabilidad de respuesta patológica completa, lo que facilita decisiones terapéuticas más precisas».

Además, también destacaron el avance de la disección axilar dirigida, una técnica que combina la localización del ganglio inicialmente afectado con la biopsia del ganglio centinela. Este procedimiento mejora la precisión de la estadificación tras la terapia neoadyuvante, reduce los falsos negativos y permite evitar linfadenectomías completas en un número creciente de pacientes.

«El marcaje ganglionar previo al tratamiento sistémico permite aplicar técnicas como la disección axilar dirigida, reduciendo la morbilidad sin perder información clínica relevante», ha explicado el Dr. Sergi Vidal Sicart, miembro del Grupo de Trabajo de Cirugía Radioguiada de la Semnim.

Menos secuelas y más calidad de vida

Además, han señalado que la reducción de la agresividad quirúrgica tiene un impacto directo en la calidad de vida de las pacientes. La desescalada axilar se asocia a menos de tasas de linfedema, menos dolor postoperatorio y una mejor recuperación funcional del brazo y del hombro. Por ello, los participantes insistieron en la importancia de un abordaje multidisciplinar que integre factores clínicos, biológicos y de imagen para individualizar cada decisión terapéutica.

Los participantes insistieron en la importancia de un abordaje multidisciplinar que integre factores clínicos, biológicos y de imagen para individualizar cada decisión terapéutica

«El manejo de la axila es hoy un espacio genuinamente multidisciplinar», ha subrayado el Dr. John Orozco Cortés, presidente del Grupo de Trabajo de Cirugía Radioguiada de la Semnim. «Sin una estrategia consensuada, corremos el riesgo de hacer demasiado o demasiado poco, y en ambos casos la paciente pierde».

Por su parte, la Dra. Lidia Sancho, especialista en medicina nuclear y miembro de la Semnim, ha destacado que «la innovación tecnológica y la colaboración multidisciplinar permiten avanzar hacia una medicina más precisa, personalizada y menos invasiva». Por ello, ha destacado que «el reto es identificar qué pacientes pueden beneficiarse de una desescalada segura, minimizando la morbilidad sin comprometer los resultados oncológicos».

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