Julio Velarde y el valor de la estabilidad, por Alejandro Garland | Banco Central de Reserva | BCR

En el Perú, donde la inestabilidad política y la precariedad institucional han sido constantes, la continuidad y la excelencia en la gestión pública son excepciones que merecen ser destacadas. La trayectoria de Julio Velarde al frente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) es, sin duda, una de ellas.

Desde el 2006, el país ha tenido diez presidentes de la República. En ese mismo período, el BCRP ha mantenido una conducción firme, técnica y autónoma. Esta aparente paradoja refleja dos realidades: por un lado, la fragilidad de nuestras instituciones; por el otro, la posibilidad concreta de hacer buena gestión pública cuando se priorizan la meritocracia, la independencia y el bien común.

Los resultados están a la vista. En las últimas dos décadas, el Perú ha logrado mantener una inflación promedio de 3,7%, muy lejos del 107,4% registrado en los años previos. Las reservas internacionales se han multiplicado por diez, superando recientemente los 100.000 millones de dólares, y nuestra moneda ha sido una de las más estables de América Latina. Estos logros no son casualidad: son el reflejo de una política monetaria responsable y consistente.

Pero más importante aún es lo que estos indicadores representan: confianza. Confianza para invertir, para generar empleo y para planificar el futuro. En sectores como la construcción, donde los proyectos son de largo plazo y requieren condiciones previsibles, esta estabilidad es fundamental.

Conviene recordarlo, sobre todo en momentos en que surgen voces que minimizan la importancia de la estabilidad macroeconómica o relativizan la autonomía del BCRP. La historia económica del Perú ofrece lecciones contundentes sobre las consecuencias de ignorar estos principios: hiperinflación, devaluación extrema y crisis prolongadas que golpearon con dureza a millones de peruanos.

Desde la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), estamos convencidos de que el país necesita más instituciones como el BCRP: sólidas, técnicas y orientadas al largo plazo. La experiencia de las últimas décadas demuestra que, cuando se “mantiene la casa en orden”, el Perú está mejor preparado para enfrentar crisis, como ocurrió durante la pandemia.

Asimismo, el rol del BCRP ha sido clave para promover el desarrollo del crédito hipotecario, impulsar la inversión y contribuir al cierre de brechas en infraestructura y vivienda. Estos son elementos esenciales para alcanzar un crecimiento sostenible y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Reconocer la labor de Julio Velarde no es solo rendir homenaje a una persona, sino reafirmar un modelo de gestión pública que el país debe preservar. En un contexto donde la confrontación suele imponerse sobre el consenso, su trayectoria demuestra que la solvencia técnica y la responsabilidad pueden generar acuerdos duraderos.

El Perú tiene aún enormes desafíos por delante. Para enfrentarlos, necesitamos estabilidad, instituciones fuertes y liderazgo técnico. Lo construido en estas dos décadas no debe darse por sentado.

Porque como decía el pensador español George Santayana, “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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