Irán y Estados Unidos: por qué los últimos ataques a Kuwait y Bahrén ponen en riesgo la tregua y acercan una nueva guerra | Donald Trump | Israel

Los ataques se registran en medio del estancamiento de las negociaciones, luego de que Irán informara el lunes que paralizaba el diálogo debido a la amenaza de Israel de ampliar sus operaciones contra Hezbolá en el Líbano e incluso atacar objetivos en Beirut.

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La Guardia Revolucionaria de Irán aseguró el miércoles que atacó a un buque de Estados Unidos en respuesta a un ataque previo de los estadounidenses contra un petrolero iraní cerca del estrecho de Ormuz, que permanece cerrado por Teherán desde el inicio de la guerra el 28 de febrero.

“Anoche, el Ejército estadounidense agresor atacó un petrolero iraní cerca del estrecho de Ormuz con un proyectil aéreo, dañando la sala de máquinas. En respuesta (…), el buque Panaya, perteneciente al enemigo sionista estadounidense, fue atacado con misiles navales”, señaló la Guardia Revolucionaria en un comunicado.

Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que disparó un misil contra la sala de máquinas de un buque cisterna sin carga y con bandera de Botsuana que navegaba hacia la isla de Kharg, el principal puerto petrolero de Irán. Según Washington, la embarcación intentó romper el bloqueo marítimo impuesto por Estados Unidos e ignoró reiteradas advertencias antes de ser atacada.

Esta captura de pantalla, tomada el 3 de junio de 2026 de un video distribuido por el Comando Central de Estados Unidos, muestra un ataque con misiles contra el M/T Lexie, un petrolero vacío con bandera de Botsuana. (AFP).

Esta captura de pantalla, tomada el 3 de junio de 2026 de un video distribuido por el Comando Central de Estados Unidos, muestra un ataque con misiles contra el M/T Lexie, un petrolero vacío con bandera de Botsuana. (AFP).

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La Guardia Revolucionaria también denunció un ataque estadounidense contra una de sus torres de comunicaciones, situada en la isla de Qeshm, algo que fue confirmado por el Centcom.

Estados Unidos dijo que atacó esta estación de control terrestre militar después de que Irán lanzara misiles balísticos hacia Kuwait y Bahréin.

Teherán confirmó además ataques con misiles y drones contra una base aérea estadounidense y helicópteros militares en un país del Golfo cuya ubicación no precisó. Asimismo, aseguró haber atacado el cuartel general de la Quinta Flota de EE.UU. en Bahréin, como respuesta al bombardeo de la torre de comunicaciones de Qeshm.

El hecho más grave ocurrió en Kuwait, donde un ataque con drones contra el aeropuerto internacional dejó un muerto y 63 heridos, además de daños en la terminal.

El primer ministro kuwaití, el jeque Ahmad al-Abdullah al-Sabah (2.º por la derecha), inspeccionando el aeropuerto dañado tras un ataque iraní. (AFP).

El primer ministro kuwaití, el jeque Ahmad al-Abdullah al-Sabah (2.º por la derecha), inspeccionando el aeropuerto dañado tras un ataque iraní. (AFP).

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El ministerio de Relaciones Exteriores de Kuwait condenó “en los términos más enérgicos los brutales y continuos ataques iraníes con misiles balísticos y drones, el último de los cuales tuvo lugar la madrugada de hoy y que, nuevamente, tuvieron como objetivo instalaciones civiles y vitales, incluido el Aeropuerto Internacional de Kuwait, lo que causó la muerte de una persona y heridas a varias”.

Las autoridades de Kuwait también informaron que sus sistemas de fefensa detectaron y respondieron a un total de 13 misiles balísticos y 17 drones lanzados por Irán contra el país árabe.

Por su parte, la Embajada de la India en Kuwait expresó en un comunicado en su cuenta de X sus condolencias por “el trágico fallecimiento de un ciudadano indio a causa del ataque perpetrado hoy en el aeropuerto de Kuwait”.

Sobre las conversaciones, el presidente Donald Trump dijo el martes los contactos con Irán continuaban “sin interrupción”.

Además, en una entrevista publicada el miércoles en el New York Post, el mandatario estadounidense expresó su deseo de reunirse con el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei.

“Estamos en el momento más crítico de esta tregua”

Una mujer pasa delante de un mural contra Israel en Teherán, Irán. (EFE/ Abedin Taherkenareh).

Una mujer pasa delante de un mural contra Israel en Teherán, Irán. (EFE/ Abedin Taherkenareh).

Para el analista internacional Francisco Belaunde Matossian, el alto el fuego atraviesa su fase más delicada y su continuidad dependerá, en gran medida, de la reacción que adopte Washington en las próximas horas y días.

“Con esos ataques, que responden también a acciones previas de Estados Unidos, la tregua está en serio riesgo”, sostuvo. A su juicio, el principal factor a observar es la respuesta estadounidense, ya que una nueva ronda de bombardeos podría acelerar una ruptura definitiva.

Aunque reconoció que el riesgo de una escalada es real, recordó que el presidente Trump ha dado señales de que no desea abrir un nuevo frente de guerra.

“Se ve que Trump no quiere volver a una guerra. Incluso el secretario de Estado Marco Rubio llegó a decir que la guerra había terminado, pero sin embargo se produce esta nueva escalada”, señaló.

Para el embajador Juan Álvarez Vita, todavía es prematuro afirmar que la tregua está al borde del colapso, aunque reconoce que los recientes ataques y represalias han llevado la situación a un punto especialmente delicado.

Advirtió que el escenario se ha vuelto cada vez más complejo porque ninguna de las partes quiere aparecer ante su opinión pública como la que cedió o salió derrotada del conflicto.

Explicó que tanto Washington como Teherán enfrentan presiones internas que dificultan alcanzar acuerdos rápidos. En el caso de Trump, dijo que su discurso político está estrechamente vinculado a proyectar fortaleza y liderazgo internacional, lo que reduce su margen para hacer concesiones visibles.

Álvarez Vita consideró además que las señales enviadas recientemente por la Casa Blanca buscan transmitir que Estados Unidos mantiene el control de la situación, incluso en medio de las tensiones con sus aliados regionales como Israel.

¿Por qué Trump no tiene una salida fácil?

El presidente estadounidense Donald Trump habla durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca el 27 de mayo de 2026. (EFE/EPA/SAMUEL CORUM).

El presidente estadounidense Donald Trump habla durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca el 27 de mayo de 2026. (EFE/EPA/SAMUEL CORUM).

/ SAMUEL CORUM / POOL

Según Belaunde, la dificultad de Trump para sellar un acuerdo con Irán ya era previsible desde el inicio del conflicto. En su opinión, numerosos especialistas advirtieron que una ofensiva contra Irán tendría consecuencias difíciles de controlar.

Uno de los principales factores es la capacidad iraní para alterar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

“Todos los analistas decían que era perfectamente factible afectar el tránsito por el estrecho. Basta con pocos medios o ataques limitados para que las navieras y las aseguradoras decidan no asumir riesgos”, indicó.

Belaunde agregó que también era previsible que Teherán buscara extender la presión hacia otros países productores de petróleo de la región.

“Se sabía que Irán también iba a atacar a los países vecinos que producen petróleo. Era obvio”, afirmó.

Álvarez Vita sostuvo que la administración estadounidense podría haber subestimado la capacidad de resistencia de Irán y las consecuencias económicas globales de la guerra.

“Todo indica que Trump se está arrepintiendo de haber entrado en esta guerra con Irán”, afirmó.

A su juicio, Washington se enfrenta a un adversario que conserva capacidades militares importantes, especialmente en materia de drones, misiles balísticos y capacidad de presión sobre el estrecho de Ormuz.

Para Álvarez Vita, la dificultad de Trump para cerrar el conflicto no responde únicamente a factores militares. También intervienen variables diplomáticas, económicas y políticas que se desarrollan simultáneamente.

“No va a ser tan fácil para Trump poner fin a esta guerra”, sostuvo.

A ello se suma que Estados Unidos difícilmente puede abandonar uno de los objetivos centrales que justificaron su intervención: impedir que Irán avance en el enriquecimiento de uranio con fines militares.

“Irán sabe que Trump está desesperado por terminar esta guerra”

Una mujer de Irán camina junto a un mural antiestadounidense e israelí en Teherán, el 3 de junio de 2026. (EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH).

Una mujer de Irán camina junto a un mural antiestadounidense e israelí en Teherán, el 3 de junio de 2026. (EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH).

Belaunde indicó que la dirigencia iraní percibe que el tiempo juega a su favor.

Irán sabe que Donald Trump está desesperado porque, por razones políticas, tiene que parar esta guerra”, señaló.

El analista consideró que el conflicto ha comenzado a generar costos políticos internos para Trump, especialmente de cara a las próximas elecciones legislativas en Estados Unidos.

Desde esta perspectiva, manifestó que Teherán tendría pocos incentivos para hacer concesiones rápidas en la mesa de negociación.

“Hay un sector de la dirigencia iraní que está dispuesto a seguir en este estado de semiguerra”, explicó.

A ello se suma la percepción de que Estados Unidos enfrenta limitaciones económicas y militares en cuanto a municiones avanzadas para mantener una campaña extensa.

“Saben que Estados Unidos tiene problemas de abastecimiento de municiones y misiles. Saben que esta guerra cuesta muchísimo dinero y que existe un problema de déficit muy grave”, afirmó.

Álvarez Vita consideró que Teherán busca demostrar que cualquier futuro intento de presión militar tendrá costos elevados para Estados Unidos y sus aliados.

“Por supuesto que sí”, respondió al ser consultado sobre si Irán intenta enviar el mensaje de que Washington debería pensarlo “mil veces” antes de iniciar otra guerra.

Según el embajador, Irán llega a esta etapa del conflicto con una posición fortalecida por el respaldo político de potencias como Rusia y China.

¿Y si vuelve la guerra?

Un F-35C Lightning II, asignado al Escuadrón de Cazas de Ataque de la Infantería de Marina (VMFA) 314 de Estados Unidos, encadenado en la cubierta de vuelo del portaaviones USS Abraham Lincoln en apoyo de la Operación Furia Épica contra Irán. (AFP).

Un F-35C Lightning II, asignado al Escuadrón de Cazas de Ataque de la Infantería de Marina (VMFA) 314 de Estados Unidos, encadenado en la cubierta de vuelo del portaaviones USS Abraham Lincoln en apoyo de la Operación Furia Épica contra Irán. (AFP).

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Belaunde advirtió que el escenario más peligroso surgiría si Trump interpreta los últimos ataques como una humillación personal o política.

“Si se siente humillado, puede reaccionar con furia y ordenar ataques masivos contra Irán”, afirmó.

Una decisión de esa naturaleza podría desencadenar una respuesta igualmente contundente por parte de Teherán, remarcó. “Ya está visto que todavía tiene medios para responder”.

El resultado sería una expansión regional del conflicto con consecuencias económicas globales. “Se incendia todo. Económicamente sería un desastre”, advirtió.

Más allá del frente iraní, Belaunde cree que la prolongación de la guerra plantea otro problema para Washington: el desgaste de sus reservas militares.

“Cada misil que Estados Unidos sigue gastando es un misil que podría hacer falta para otra crisis futura”, explicó.

Belaunde mencionó específicamente la posibilidad de una eventual crisis en Asia relacionada con Taiwán y China.

“Si sigue gastando esa cantidad de misiles, después le pueden hacer falta frente a cualquier otra crisis internacional que se presente”, concluyó.

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