Infartos en jóvenes que normalizan los anabolizantes y nuevos trastornos alimentarios, alertas en atención primaria

Gema Maldonado Cantero (Oviedo)
La atención primaria se convierte en el detector de nuevas alertas en salud. A sus consultas llegan pacientes que muestran una serie de signos y síntomas que han llevado a los médicos de familia a alertar sobre la normalización del uso de esteroides anabolizantes en personas muy jóvenes, que no suelen admitir su consumo y menos aún quieren dejarlo, y de los efectos que están teniendo en su salud, que incluyen un aumento de eventos cardiovasculares en este grupo de población.

El aumento de la presión estética, de influencers que divulgan sobre este tipo de sustancias en redes sociales y de la denominada cultural fitness están detrás de esta tendencia, a la que se suma un alarmante aumento de trastornos de la conducta alimentaria no especificados, cuadros que se salen de las clásicas anorexia y bulimia, y que ya doblan su prevalencia. Son trastornos que empiezan a describirse y documentarse y que se presentan incluso en niños a partir de seis años, según han alertado los especialistas de atención primaria en el 32º Congreso de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), que se celebra hasta el sábado en Oviedo (Asturias).

La normalización de anabolizantes y sus efectos

El Dr. Rodrigo Santos, miembro del Grupo de Trabajo de Medicina Deportiva de la SEMG, imparte en el congreso una sesión formativa para médicos de familia sobre anabolizantes y dietas hiperproteicas. Cada vez más ven en consulta los efectos de consumo de estas sustancias, que antes se restringía a deportistas de élite, y ahora se está normalizando «en todas las edades, pero aumenta entre los 20 y los 40 años en hombres que no se dedican al culturismo profesional». El médico ha vinculado este incremento al auge de las redes sociales, donde se fomenta la «obsesión por la imagen corporal» y la presencia de «divulgadores» que transmiten que «obtener este físico sea algo sencillo que se consigue con atajos farmacológicos, y esto no es real», ha apuntado.

Dr. Santos: «Tenemos que detectar las señales de alarma que nos indican que estamos ante un paciente que usa anabolizantes»

El uso normalizado de anabolizantes «no es inocuo para la salud» y sus efectos se están reflejando en las consultas de los centros de salud, donde están llegando pacientes con signos y síntomas concretos. «Tenemos que detectar las señales de alarma que nos indican que estamos ante un paciente que usa estas sustancias», ha explicado el Dr. Santos. Pacientes normalmente jóvenes que llegan con un aumento brusco de masa muscular, con estrías, que presentan acné severo y alopecia. «Ellos o sus familias se quejan de conductas agresivas e impulsivas; más tarde, cuando dejan de usarlas presentan depresión, disminución de la lívido o disfunción eréctil», ha enumerado el especialista. También observan irritabilidad, ansiedad y alteraciones del sueño.

Otras señales de alarma se pueden encontrar en los resultados de las analíticas. Los médicos encuentran cifras de colesterol HDL «tremendamente bajas», un aumento importante de glóbulos rojos y alteración de las transaminasas. Si se incluyen parámetros hormonales, se detecta «una disminución de las hormonas sexuales» debido a que los anabolizantes provocan la supresión del eje hipotálamo-hipofisario-gonadal (HPG).

Las complicaciones del uso de anabolizantes muestran un aumento de la prevalencia de eventos cardiovasculares en pacientes «superjóvenes», desde ictus a infartos

Los efectos de los anabolizantes van más allá y pueden comprometer gravemente la salud de estos jóvenes. «Vienen a la consulta diciendo que tienen la tensión muy alta, que han sufrido un infarto con 32 años o con problemas de disfunción eréctil a los 25 años», ha afirmado el Dr. Santos.

Estas complicaciones muestran un aumento de la prevalencia de evento cardiovasculares en pacientes «superjóvenes», desde ictus a infartos, debido a la «disfunción endotelial a nivel cardiaco» que pueden generar estas sustancias. También se han documentado insuficiencias cardiacas e importantes alteración de los sistemas de reparación inmunológica, con pacientes que en plena juventud presentan «complicaciones gravísimas de una simple infección respiratoria leve». El experto ha destacado el papel de la atención primaria en la detección de las alertas que puedan evitar problemas mayores.

Se han documentado alteración de los sistemas de reparación inmunológica en pacientes que presentan «complicaciones gravísimas de una simple infección respiratoria leve»

No es fácil que los pacientes reconozcan que están consumiendo este tipo de sustancias y aún más complicado es que dejen de hacerlo. «Les proporciona su identidad actual, tienen sensación de euforia, la descarga serotoninérgica y dopaminérgica es brutal». En esos casos, el Dr. Santos cree que los médicos de familia deben «intentar acompañar para que lo dejen y no juzgar» y si mantienen el consumo «intentar hacer un seguimiento» y evitar «que se cierren en banda y no vuelvan».

Junto al consumo de anabolizantes, los médicos también alertan del uso indiscriminado de dietas hiperproteicas y suplementos deportivos. El especialista advierte de que muchos suplementos deportivos se perciben erróneamente como inocuos por venderse libremente, pero advierte de que «no todo lo natural es seguro y no todo lo que se comercializa tiene evidencia científica sólida».

Los TCA no especificados que están llegando

Una serie de nuevos trastornos de la conducta alimentaria (TCA) denominados no específicos se vinculan también con el auge de las redes sociales y de la cultura fitness. Cuenta el Dr. Antonio Torres, miembro del Grupo de Trabajo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), que lo han detectado «especialmente tras la pandemia» y que afectan sobre todo a adolescentes y jóvenes, pero cada vez se ven a edades más tempranas. Antes, comenzaban en torno a los 12 años, ahora hay datos de aparición de estos trastornos desde los seis años. «Esa vulnerabilidad ya no es solo de los adolescentes, por eso es importante que se detecten de forma temprana«, ha advertido el especialista.

Estos nuevos TCA no especificados son «silenciosos» no responden a todas las alteraciones que se dan en la bulimia o la anorexia y preocupa que «pueden pasarnos desapercibidos»

Estos nuevos TCA no especificados son «silenciosos» no responden a todas las alteraciones que se dan en la bulimia o la anorexia y preocupa que «pueden pasarnos desapercibidos», ha apuntado, pero «tienen un fin común: la desnutrición». Su crecimiento con respecto a 2019, justo antes de la pandemia, es del 110%. «Solo los trastornos no especificados son el doble de la suma de la prevalencia de la bulimia y anorexia nerviosa», ha apuntado el experto.

Se trata de trastornos como la ortorexia, «que se enmascara fácilmente con la preocupación por una dieta sana», pero esconde una obsesión por el control de la calidad del alimento que genera «una disminución de la ingesta que termina siendo una alteración que provoca enfermedades que pueden llevar a la muerte«, ha afirmado el médico. Se han descrito otros, como la permarexia, muy habitual en «mujeres sobre todo, con 30 o 40 años, que llevan toda su vida haciendo dietas y su principio es que todo engorda», los trastornos por evitación de la ingesta o por atracón, o la alcohorexia: «jóvenes que comen mal y poco entre semana para compensar la ingesta calórica por consumir alcohol el fin de semana», ha descrito Torres.

Otro de los factores que alimenta el problema es la enorme cantidad de desinformación sobre alimentación y salud que circula en redes sociales. El doctor Torres alerta de una auténtica «epidemia de bulos nutricionales», impulsada por algoritmos que priorizan contenidos impactantes frente a la evidencia científica. Dietas extremas, promesas rápidas de transformación física y recomendaciones sin respaldo sanitario se propagan con enorme rapidez entre los jóvenes.

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