Fenómeno El Niño | El costo de llegar tarde

El Perú vuelve a estar frente a un adversario conocido, pero no por eso menos temible. Credicorp Capital ha puesto cifras a lo que hasta ahora era una preocupación difusa: el fenómeno de El Niño le costará al país alrededor de S/16.000 millones entre el 2026 y el 2027, y recortará el crecimiento en más de un punto porcentual acumulado, con el PBI del 2026 cayendo de 3,8% a 3,3% y el del 2027, de 4,3% a 3,5%. Jonathan Gutiérrez, de la firma, ha sido categórico: “el impacto será más alto que en eventos anteriores”. Es una constatación que debería quitarle el sueño a cualquier autoridad económica del país.

Los números detrás del titular son igualmente elocuentes. Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad, con apenas el 11% del PBI nacional, generan el 35% de la producción pesquera y el 25% de la agrícola, y concentran cerca del 80% de cultivos como mango, palta, arándanos y limón. Allí, cerca de la mitad de la producción anual quedará expuesta. Ya hay señales: la producción de mango cayó 20% y la primera temporada de pesca de anchoveta apenas alcanzó el 25% de la cuota prevista. La inflación ya se mueve: subió de 3,91% en mayo a 4,01% en junio, y la subyacente tocó su nivel más alto en tres años. El fenómeno no es una hipótesis: ya altera precios, empleo y producción en el norte.

Este Diario ha insistido en que la prevención frente a El Niño no debería requerir reinventarse cada vez que el fenómeno reaparece. Se conocen las quebradas, las cuencas vulnerables, los distritos en riesgo. Y, sin embargo, el país vuelve a llegar tarde: cifras del sector privado señalan montos millonarios en obras de prevención pendientes, justo cuando el nuevo gobierno se apresta a asumir funciones. No se trata de falta de diagnóstico, sino de falta de ejecución sostenida, de un Estado que baja la guardia apenas pasa la emergencia anterior.

El informe ofrece, además, una lectura que no debe interpretarse como consuelo: los términos de intercambio favorables y la mejora de las expectativas empresariales compensarán, en el agregado, el golpe de El Niño. Pero esa compensación no repara los cultivos perdidos en Piura, ni la anchoveta que no llegó a las redes ni el alza de precios que ya sienten los hogares de menores ingresos. El promedio nacional puede sostenerse; la vida de miles de familias del norte, no necesariamente.

El llamado, entonces, es directo al gobierno entrante. La posible pérdida de S/16.000 millones es el costo de seguir postergando lo que ya se sabe. Estar listos para El Niño no es una opción entre varias: es la primera prueba real del nuevo gobierno.

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