
La semana inició con una buena noticia. El señor Julio Velarde aceptó la invitación de la presidenta electa, Keiko Fujimori, a continuar un período más al mando del Banco Central de Reserva. Tan importante como su designación es la de los otros directores. El Ejecutivo propone a cuatro (incluyendo al presidente) y el Congreso elige a los tres restantes. Se esperan perfiles probos.
La semana inició con una buena noticia. El señor Julio Velarde aceptó la invitación de la presidenta electa, Keiko Fujimori, a continuar un período más al mando del Banco Central de Reserva. Tan importante como su designación es la de los otros directores. El Ejecutivo propone a cuatro (incluyendo al presidente) y el Congreso elige a los tres restantes. Se esperan perfiles probos.
Se espera también que la relación entre el BCR y el MEF –de larga data– tome otro impulso, sobre todo, en aras de la sostenibilidad fiscal. Situaciones como la actual, en el que un crédito suplementario funciona como una suerte de cajón de sastre, no deberían repetirse, sobre todo, porque termina siendo un proceso percibido como poco serio y oportunista. Y es que, los pedidos adicionales del Congreso extendieron la redacción y revisión del crédito, postergando su discusión para hoy lunes 13 de julio. ¿Son los nuevos pedidos razonables teniendo en cuenta que estamos a días de 28 de julio?
Dada nuestra experiencia política reciente, probablemente en el próximo quinquenio la ciudadanía note y juzgue con mayor rapidez la intención de nuestras autoridades al tomar decisiones. Las expectativas son altas. El oportunismo no debería prevalecer sobre el bien común, y para ello, la calidad profesional de nuestras autoridades debería tener un revés. Como lo ha mencionado varias veces el señor Velarde, hay que impulsar la meritocracia y el fortalecimiento de un servicio civil técnico para comenzar a dar la pelea contra la ineficiencia del Estado.
Calidad antes que cantidad implica entender que cada designación en el Estado tiene un impacto directo en la credibilidad de la política económica y en el bienestar de los peruanos. Se requiere rigor técnico, transparencia en el debate y firmeza para decir que no cuando una iniciativa responde más al cálculo político que a una verdadera necesidad. La estabilidad que celebramos con la continuidad del señor Velarde debe acompañarse de un compromiso igual de firme con la excelencia profesional en todos los niveles de gobierno; solo así la política económica dejará de ser terreno fértil para el oportunismo y comenzará a ser, de verdad, un servicio al ciudadano.
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