El enclave español de Ceuta, en el norte de África, se convirtió en el foco de una delicada crisis de inmigrantes en España cuando miles de personas procedentes de Marruecos entraron nadando al territorio sin que la Guardia Civil local pudiera contenerlos. La crisis se ha saldado hasta ahora con al menos 18 inmigrantes fallecidos.
La entrada masiva de migrantes -que medios españoles cifran en hasta 20.000- provocó que el Gobierno de Pedro Sánchez movilizara a las unidades del Ejército de Tierra desplegadas en Ceuta para apoyar a los efectivos. En Ceuta, las escenas eran de caos, con migrantes corriendo por las calles sin control, comercios cerrando antes de su horario habitual y algunos focos de violencia.
La situación se asemeja a la crisis del 2021, cuando unos 5.000 marroquíes cruzaron la frontera en un solo día, sobrepasando las capacidades administrativas españolas.
En diálogo con El Comercio, Ángel Valencia, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Málaga, considera que la movilización del Ejército y una mayor coordinación entre las fuerzas de seguridad son medidas adecuadas ante la crisis y no considera oportuno declarar una emergencia nacional, como pidieron las autoridades del enclave español.
Las autoridades de Ceuta habían vinculado previamente el aumento de la llegada de inmigrantes a una decisión tomada por el Tribunal Supremo de España a principios de julio, según la cual los migrantes que llegan por mar no pueden ser devueltos inmediatamente a través de la frontera sin el debido proceso, a diferencia de aquellos que cruzan al país por tierra, por ejemplo, trepando la valla fronteriza.

Miles de jóvenes marroquíes llegaron este jueves a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta para tratar de cruzar la valla que separa las dos ciudades. (Foto: EFE/Mohamed Siali)
-La entrada masiva de inmigrantes a Ceuta ha dejado al menos 18 muertos e imágenes bastante impresionantes. Ya se habla de que es la peor crisis migratoria desde el 2021. ¿Cómo evalúa el manejo de esta emergencia por parte del gobierno español?
Es difícil valorarlo porque todavía no ha terminado la crisis. Lo que es cierto es que hay una concatenación de causas y también de una especie de situación temporal, porque esta misma semana ya se veía un proceso de presión y se había visto un paso importante de migrantes. Parecía que podía haber una especie de crisis migratoria en cualquier momento, aunque no necesariamente como la del 2021. Es decir, se estaba dando una situación de presión migratoria, que terminó siendo un anticipo quizás de lo que ha sucedido.
-Tanto las autoridades de Ceuta como partidos de la oposición han afirmado que lo ocurrido el jueves 30 desbordó todas las previsiones del gobierno español. ¿Qué factores permitieron que ocurriera la crisis?
Yo creo que en principio ha habido, lógicamente, una serie de factores de carácter estructural, que básicamente parten de que en Marruecos hay una sociedad con pocas alternativas. Es una sociedad en la que miles de personas, especialmente de la generación Z, tienen muy pocas posibilidades. Hay como un millón y medio de jóvenes de entre 15 y 25 años que ni trabajan ni estudian y que ven quizás en la idea de pasar la frontera, tanto en Ceuta como en Melilla, una de las posibilidades para un futuro mejor. En el caso de Ceuta, lo que quizás se une a este interés es la sentencia de inicios de julio del Tribunal Supremo, que estipula que no se permite el retorno o la expulsión de un migrante que ha realizado una entrada a pie o nadando. En ese sentido, esto ha abierto una especie de ventana de oportunidad que hace que, por otra parte, se haya producido una especie de acceso y una situación en la que resulta más difícil también la tramitación de una expulsión más rápida.
Luego veo otros dos factores, aunque son más difíciles de demostrar y que apuntan a una intencionalidad de parte de Marruecos. Por un lado está la idea de que el rey marroquí probablemente está apostando más por hacer inversiones por el tema del Mundial 2030. Y también, probablemente, se habla de un malestar en Marruecos por el hecho de que Pedro Sánchez ha estado hace poco tiempo de visita en Argelia, país con el que ha llegado a ciertos acuerdos de carácter comercial, energético, etcétera. Evidentemente, eso no le hace ninguna gracia al Rey Mohammed VI de Marruecos, porque su relación con Argelia es de absoluta rivalidad. Todo eso quizás haya influido en este contexto.

-El gobierno movilizó al Ejército para atender el desborde de migrantes, mientras que las autoridades de Ceuta están pidiendo que se declare una emergencia nacional. ¿Cómo evalúa estas medidas para poner fin a la crisis?
La emergencia nacional se declara para cuestiones de desastre, como por ejemplo la situación de los incendios o lo que pasó en Canarias en su momento con el volcán, etc. O sea, se aplica en caso de un desastre de carácter natural o algo así. Tiene un encaje un poco más difícil para una situación como esta. Quizás la situación aquí, efectivamente, requiera más apostar por la coordinación y, sobre todo, la utilización de las fuerzas de seguridad del Estado y los militares. Entonces, aunque ahora mismo la oposición y el propio presidente de la comunidad autónoma afectada apoyen declarar la emergencia nacional, no es simplemente un problema terminológico. Es que, realmente, la situación se aplica más a otro tipo de sucesos.
-La Junta de Portavoces de la Asamblea de Ceuta, que agrupa a todos los partidos políticos, ha criticado lo que ha llamado una “actitud pasiva” del gobierno de Pedro Sánchez. ¿Cuánto le costará políticamente al gobierno esta crisis?
Es un tema complicado. Ha habido ya víctimas y demás. Es un problema, realmente, muy incómodo y muy desagradable para el gobierno porque, lógicamente, las imágenes que se han visto, la situación que se ha producido en la ciudad, la inseguridad, la afectación de los comercios, etcétera, desde luego que es una cosa más que va a afectar a la propia imagen del gobierno, sobre todo al ministerio del Interior. Yo creo que si la crisis se arregla con cierta rapidez, hay una buena coordinación y se restablece el orden pronto, probablemente el impacto sobre el gobierno sea quizás menor. Porque, al fin y al cabo, esto es una cuestión que se produjo por sorpresa y en la que también sabemos que hay una cierta inducción o una cierta presión por parte del gobierno marroquí o del monarca marroquí en ciertos momentos políticos, porque hay una experiencia previa en crisis similares. Habrá que ver cómo se desarrolla esta crisis.
-Lo ocurrido en Ceuta también ha abierto un debate en Europa. Bruselas ha ofrecido su ayuda al gobierno español, pero Italia ha salido a abogar por la defensa de las fronteras en Europa e incluso ha dicho que podría tomar medidas en cuanto al espacio Schengen. ¿Qué consecuencias puede tener la crisis más allá de España?
Yo creo que este tipo de crisis, como la que afecta a España, que, por cierto, tiene una situación peculiar porque es la puerta del Mediterráneo hacia África, es un pretexto perfecto para reforzar la posición defensiva, reactiva, o de dureza a la hora de enfrentarnos al problema de la inmigración, que es algo que se ha estado viendo en los últimos años.
Contrario a lo que hizo Angela Merkel en su momento cuando aceptó a los inmigrantes, hoy vemos un proceso de endurecer las condiciones de la entrada de la inmigración y, lógicamente, este tipo de incidentes lo que hacen es reforzar las posiciones de dureza, de restricción y de establecer legislaciones lo más duras posibles. Y, lógicamente, las personas que esgrimen este tipo de argumentos, por ejemplo, la señora Meloni, que es una de las adalides de este tipo de postura, pues utilizan este tipo de casos para abogar por la postura que ella defiende habitualmente en su país y en Europa.












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