En entrevista con este Diario, el canciller Carlos Pareja anunció esta semana que el material electoral para la segunda vuelta ya se encuentra en camino a los distintos puntos donde nuestros compatriotas que residen fuera del país podrán ejercer su derecho al voto. Son más de 1,2 millones los peruanos en el exterior que están llamados a votar este 7 de junio, un número más que suficiente para definir una elección que, a juzgar por las encuestas y por la historia reciente, tendrá un desenlace apretado.
Según explicó el canciller, el ministerio que encabeza viene coordinando con el JNE algunas facilidades para que las mesas de sufragio puedan instalarse el día de la elección ante la eventualidad de la inasistencia de sus miembros (incluso con personal diplomático); además de venir organizando una campaña (Tu Voto Cruza Fronteras) para fomentar la participación de un bolsón electoral que suele registrar niveles altísimos de ausentismo. Por último, también es saludable que los peruanos que residen en los países de Medio Oriente, que no pudieron votar el pasado 12 de abril debido a la guerra, puedan hacerlo esta vez.
Porque si bien es importante que en la primera vuelta se haya registrado una mayor participación entre los peruanos en el exterior que hace cinco años (34% contra 23%), todavía hay un 66% de ellos que no fue a votar. Hablamos de casi 800.000 votos que pudieron haber cambiado el curso de la elección actual. Pues, contrario a lo que se podría creer, el resultado final de esta segunda vuelta se definirá también por lo que haga o deje de hacer la diáspora peruana.
Veamos solamente lo ocurrido en el balotaje del 2021, en el que Pedro Castillo superó a Keiko Fujimori por apenas 44.263 votos. En esa elección, el 64% de los peruanos en el extranjero no acudió a votar; unas 633.000 personas que pudieron haber cambiado lo que fue la historia del Perú en este último quinquenio. Peor aún, la cantidad de votos por los que Castillo venció a Fujimori es incluso menor que el número de peruanos que no fue a votar, por ejemplo, en la ciudad española de Madrid (46.490) o la suma de los ausentes en dos ciudades estadounidenses como Los Ángeles y Nueva York (45.236). Así de clave puede terminar siendo el voto de los peruanos en un puñado de ciudades extranjeras.
Por supuesto, no ignoramos que se trata de un grupo que tiene muchas dificultades para sufragar (desde las largas distancias que deben recorrer hasta el hecho de que muchos trabajan el día de la elección). Por eso, ningún esfuerzo que se realice desde y fuera del país para reducir el ausentismo entre ellos será excesivo. Su voto, después de todo, es tan importante como el de cualquier otro peruano.
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