Sin duda, el problema más apremiante para los peruanos es la inseguridad, como la propia presidenta Keiko Fujimori señaló en su mensaje del 28 de julio. Hace pocos días, El Comercio reveló una estadística que debe llamar la atención a todos: entre el 5 de junio y el 19 de julio pasados se registraron 17 atentados en el corredor de la Panamericana Norte. Hablamos de una ofensiva en 45 días de organizaciones dedicadas a la extorsión contra buses y sedes de seis empresas: Zbuss, Emmanuel, CIVA, El Dorado, Cruz del Sur y Cruz del Norte. Una ofensiva cuyo saldo fueron múltiples conductores heridos y decenas de pasajeros expuestos a los disparos en plena carretera. Cabe anotar que, siguiendo la pista de un arma que estaría vinculada a más de uno de esos atentados, la policía ya ha capturado a varios de sus perpetradores. Pero importantes como son esas capturas, lo fundamental, lógicamente, es generar un contexto de seguridad que evite que esos episodios de violencia se sigan produciendo.
Sin duda, el problema más apremiante para los peruanos es la inseguridad, como la propia presidenta Keiko Fujimori señaló en su mensaje del 28 de julio. Hace pocos días, El Comercio reveló una estadística que debe llamar la atención a todos: entre el 5 de junio y el 19 de julio pasados se registraron 17 atentados en el corredor de la Panamericana Norte. Hablamos de una ofensiva en 45 días de organizaciones dedicadas a la extorsión contra buses y sedes de seis empresas: Zbuss, Emmanuel, CIVA, El Dorado, Cruz del Sur y Cruz del Norte. Una ofensiva cuyo saldo fueron múltiples conductores heridos y decenas de pasajeros expuestos a los disparos en plena carretera. Cabe anotar que, siguiendo la pista de un arma que estaría vinculada a más de uno de esos atentados, la policía ya ha capturado a varios de sus perpetradores. Pero importantes como son esas capturas, lo fundamental, lógicamente, es generar un contexto de seguridad que evite que esos episodios de violencia se sigan produciendo.
Es alentador en ese sentido que, en el mensaje de asunción al mando, la flamante jefa del Estado dejase ver que tiene un planteamiento claro al respecto. “La lucha no será únicamente contra el delincuente común; iremos tras las mafias nacionales e internacionales que financian la extorsión, el sicariato, el narcotráfico y la minería ilegal”, dijo. Y aparejadas a ello, anunció además medidas como el fortalecimiento de la inteligencia o la puesta al día del equipamiento de la policía, cuya urgencia era evidente desde hace años, pero que ninguna de las administraciones que se han sucedido en el poder a lo largo de una década se animó a adoptar.
Ahora es el turno de este gobierno y, como la propia mandataria remarcó en su discurso inaugural, “el reloj ha comenzado a correr”. La ciudadanía está ávida de señales que indiquen que hemos entrado a una etapa distinta en lo que a la lucha contra el crimen organizado se refiere. Y atender la situación crítica del transporte interprovincial en la Panamericana Norte, principal víctima de ese flagelo en los tiempos recientes, luce como una oportunidad ideal para demostrarlo. Pero también es una gran oportunidad para atacar mafias del transporte en las ciudades. La ilegalidad y la informalidad se han mezclado y han tomado el control de las pistas en el país. Desde El Comercio hemos denunciado durante años las mafias de colectiveros ilegales y de otros actores que han convertido al transporte en una vía de extorsión y de delincuencia. Esperemos que el gobierno también ataque este problema y ayude a que los ciudadanos puedan movilizarse de forma segura. Esto les cambiaría la vida a millones de personas.
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