El país no está ni de cerca preparado para enfrentar un sismo de gran magnitud.

Hay un dato que mantiene despiertos por la noche a quienes siguen de cerca la preparación del país ante el caso de un desastre natural: la última vez que sucedió un sismo gigantesco frente a la costa central fue en 1746, hace 280 años. En ese entonces, en parte como consecuencia del tsunami que le siguió, falleció cerca del 8% de la población de entonces de Lima y Callao. A pesar de los sismos posteriores –sobre todo los del siglo XX–, ninguno ha liberado esa cantidad de energía acumulada frente a la capital.

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