Anuario iSanidad 2025
Dr. Miguel Congregado Loscertales, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Torácica (Sect)
El cáncer de pulmón continúa siendo la primera causa de muerte por cáncer en el mundo. En España, se diagnostican cada año más de 30.000 nuevos casos y la mayoría se detectan en fases avanzadas, cuando las opciones curativas son limitadas.
Sin embargo, cuando la enfermedad se identifica de forma precoz la cirugía puede ofrecer tasas de supervivencia superiores al 70%. Por tanto, el reto no es solo tratar mejor, sino diagnosticar antes. Y eso pasa, de forma ineludible, por implantar programas de cribado o screening poblacional de cáncer de pulmón.


Durante años, el cribado de este tumor ha sido objeto de debate. Hoy ya no debería serlo. La evidencia científica acumulada en las dos últimas décadas —especialmente tras los estudios Nlst (Estados Unidos) y Nelson (Europa)— ha demostrado que la tomografía computarizada de baja dosis (Tcbd) reduce significativamente la mortalidad por cáncer de pulmón en poblaciones de riesgo, principalmente fumadores y exfumadores de entre 50 y 74 años.
Los beneficios son claros, reproducibles y coste-efectivos cuando el programa se organiza correctamente. Mientras países como EE.UU., Reino Unido, Alemania, Francia o Croacia ya han iniciado programas nacionales de cribado, España sigue pendiente de dar el paso.
La TBCD reduce significativamente la mortalidad por cáncer de pulmón en poblaciones de riesgo, principalmente fumadores y exfumadores de entre 50 y 74 años
El Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer recomienda de forma explícita el cribado de pulmón, y nuestro país no puede quedarse atrás. No es razonable que contemos con sistemas de detección precoz para el cáncer de mama, colon o cérvix y que el cáncer con mayor mortalidad siga sin una estrategia de diagnóstico temprano.
Desde la Sociedad Española de Cirugía Torácica (Sect) creemos que ha llegado el momento de asumir este compromiso como país. No se trata solo de aplicar una tecnología diagnóstica: hablamos de una política de salud pública que puede salvar miles de vidas cada año.
Los profesionales de la cirugía torácica lo vemos a diario: pacientes jóvenes, aún activos, diagnosticados en estadios avanzados, que podrían haberse curado con una resección quirúrgica mínimamente invasiva si su tumor se hubiera detectado unos meses antes.
Por supuesto, el cribado de cáncer de pulmón debe diseñarse con rigor y responsabilidad. No basta con realizar Tcbd de forma indiscriminada. Es necesario establecer criterios de inclusión bien definidos, asegurar la calidad radiológica, la gestión adecuada de los nódulos pulmonares y la coordinación multidisciplinar con neumólogos, radiólogos, oncólogos y cirujanos torácicos. Además, el programa debe integrarse en un marco de deshabituación tabáquica, porque el mejor cribado siempre será evitar que la enfermedad se desarrolle.
Los cirujanos torácicos tenemos un papel clave en la definición de los circuitos asistenciales, la valoración de los nódulos sospechosos y la indicación quirúrgica adecuada
En este sentido, los cirujanos torácicos tenemos un papel clave: no solo en el tratamiento de los casos detectados precozmente, sino también en la definición de los circuitos asistenciales, la valoración de los nódulos sospechosos y la indicación quirúrgica adecuada.
La Sect está comprometida en colaborar con el Ministerio de Sanidad, las comunidades autónomas y las sociedades científicas afines para construir un modelo nacional de cribado equitativo, sostenible y basado en la evidencia.
El momento actual ofrece una oportunidad que no debemos desaprovechar. Contamos con tecnología accesible, experiencia clínica y consenso científico. Lo que falta es decisión política. Cada año que pasa sin un programa de cribado supone miles de diagnósticos tardíos y muertes potencialmente evitables.
La equidad sanitaria también implica garantizar a la población el acceso a las estrategias de prevención más efectivas. El cribado de cáncer de pulmón no es una utopía ni una propuesta experimental: es una necesidad sanitaria respaldada por la ciencia y por la experiencia internacional. España dispone del talento profesional y la estructura hospitalaria necesarios para liderar su implantación. Lo que falta es voluntad y coordinación.
Como presidente de la Sociedad Española de Cirugía Torácica, quiero lanzar un mensaje claro: estamos preparados para asumir el reto. El cribado de cáncer de pulmón salvará vidas, optimizará recursos y consolidará una medicina más preventiva, más eficiente y más humana. Es hora de actuar.





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