Este no será un debate electoral cualquiera. En el 2021, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), responsable de la organización de los debates, tuvo que diseñar un espacio para los 18 postulantes a la presidencia de entonces. El número ya era retador. Esta vez, la cancha deberá abrirse para 35 aspirantes a dirigir el Ejecutivo; casi el doble.
Este no será un debate electoral cualquiera. En el 2021, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), responsable de la organización de los debates, tuvo que diseñar un espacio para los 18 postulantes a la presidencia de entonces. El número ya era retador. Esta vez, la cancha deberá abrirse para 35 aspirantes a dirigir el Ejecutivo; casi el doble.
El JNE decidió que el evento de este año se programe en dos jornadas y seis sesiones. La primera jornada irá del 23 al 25 de marzo y tratará sobre seguridad ciudadana, lucha contra la corrupción y asuntos relacionados. La segunda, del 30 de marzo al 1 de abril, abarcará temas económicos, educación, innovación y tecnología. Todas las sesiones tendrán lugar en el Centro de Convenciones de Lima, en San Borja, entre 8:00 p.m. y 10:30 p.m.
El dolor de cabeza frente al número de candidatos no es solo –ni principalmente– del JNE. La ciudadanía es la que debe decidir su voto en medio de un océano de propuestas. Eso hace este espacio de exposiciones –en adición al que se vivió la semana pasada en la Sociedad Nacional de Industrias (SNI)– especialmente valioso.
A la fecha, las encuestas apuntan a que muchas personas parecen relativamente desconectadas del proceso electoral. En el último sondeo de Datum Internacional para El Comercio –publicado ayer–, el 36% afirmó que, si las elecciones fuesen mañana, no sabría por quién votar o no votaría por ninguna de las opciones para presidente. Más de la mitad aún no ha decidido su voto. Un tercio dice que ni siquiera ha empezado a pensarlo. Es normal que en unos comicios tan convulsos como estos, la tentación del voto estratégico haga difícil para algunos tomar decisiones con anticipación pero, por sí sola, esa explicación no puede justificar la aparente apatía entre los votantes.
El debate del JNE puede contribuir a cerrar la brecha. La ciudadanía tendrá la oportunidad de escuchar –en igualdad de condiciones– a quienes aspiran a liderar el país por los siguientes años. Más allá del contenido cuidadosamente curado para redes sociales y otras piezas de campaña, en este formato sus fortalezas y debilidades deberían hacerse evidentes. El debate tiene mucho que ofrecer para un voto informado, pero solo podrá ser influyente si se le presta suficiente atención desde hoy.













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