Me quiero referir a la cantidad de votos que tuvo el centro en las elecciones del 12 de abril. Según el informe de ECData del 29 del mes pasado, Jorge Nieto, un centrista, fue el candidato más votado en la votación ampliada del lunes 13. Según el informe, en el caso de Lurín durante las elecciones del domingo, Keiko Fujimori obtuvo 21% de los votos emitidos. Rafael López Aliaga, 12%; Jorge Nieto, 13%; y Roberto Sánchez, 4%. Los demás candidatos concentraron 32%.
Sin embargo, luego de la votación del lunes 13, en las mesas que no se instalaron Jorge Nieto concentraba la mayor cantidad de votos (24%); es decir, aumentó más de 11 puntos porcentuales. Por ejemplo, si a estos datos se suman los que obtuvo Alfonso López Chau, de centro izquierda, y Marisol Pérez Tello, de centro, tanto en las elecciones del domingo como las del lunes, este centrismo habría logrado un mayor número.
¿Por qué este salto de Nieto? Si analizamos la votación que obtuvo en las elecciones del domingo, vemos que estaba empezando a subir en Lima y por supuesto en Arequipa, su tierra natal, donde barrió. Ello significa que esta tendencia al alza siguió. También puede haber ocurrido, como señala Javier Albán, profesor de la Universidad del Pacífico, que, “tras conocerse estos resultados, electores que tenían planeado votar por ciertos candidatos habrían cambiado su voto, luego de comprender que no tenían chance de llegar a la segunda vuelta”. Según Albán, este cambio significa que predominó más el voto estratégico.
Los datos demuestran que en este proceso electoral el voto centrista se manifestó, pero no fue suficiente para superar a los extremos de derecha e izquierda. Al parecer y mientras no se sepan los resultados oficiales –programados para el 15 de mayo–, quien acompañaría a Keiko Fujimori sería Roberto Sánchez y, al perderse el centro racional y crítico, tendríamos que elegir entre ambos, o no elegir porque puede suceder que millones de peruanos vicien masivamente su voto o voten en blanco. Dos posibilidades potencialmente reales, teniendo en cuenta los bajos porcentajes que lograron los candidatos en la primera vuelta.
Otro dato importante es que muchos especialistas no leyeron bien lo que está pasando en el interior del país, sobre todo en las regiones altoandinas y algunas de la selva, y que, por lo general, es donde aflora el voto antisistema porque, valgan verdades, el crecimiento económico no llegó a todos. Menos al campesinado que constituye el 17% del electorado nacional. Se cometió el mismo error que en las elecciones pasadas que llevó al poder al golpista Castillo –y como sabemos todo golpe de Estado es un delito, sea de derecha, como el que dio Fujimori, o de izquierda, que algunos cínicamente están negando–.












Deja una respuesta