Redacción
El 63,7% de las enfermeras encuestadas aseguraba tener, al menos, conocimientos básicos sobre biosimilares, pero tan solo el 6% indicó que tenía conocimientos avanzados; mientras que el 89,3% estarían dispuestas a recibir formación, siendo el lugar de trabajo la fuente de información preferida. Estos son datos de un estudio transversal mediante encuesta elaborado por un equipo de enfermeras y enfermeros del Instituto Español de Investigación Enfermera del Consejo General de Enfermería. Este estudio tiene el objetivo de examinar el conocimiento y la posición que tienen las enfermeras hacia los biosimilares.
Los biosimilares son medicamentos altamente similares a sus productos biológicos de referencia en términos de estructura, calidad, seguridad, eficacia e inmunogenicidad y se consideran científicamente intercambiables con sus medicamentos de referencia. Su creciente disponibilidad en un mayor número de áreas terapéuticas ha demostrado mejorar el acceso de los pacientes a las terapias biológicas y reducir también la carga económica de los sistemas sanitarios, dado que son más baratos que los medicamentos de referencia.
El 63,7% de las enfermeras encuestadas aseguraba tener conocimientos básicos sobre biosimilares y solo un 6% indicó que tenía conocimientos avanzados
Sin embargo, la encuesta reveló que solo el 14,2% de las encuestadas aseguró tener acceso a formación sobre los biosimilares en el ámbito laboral y únicamente el 9% indicó que la formación era impartida por especialistas de la industria farmacéutica. Para las enfermeras encuestadas, el principal beneficio de los biosimilares era la reducción de costes (52,9%), mientras que solo el 22,6% expresó plena confianza en su eficacia y seguridad. Aun así, el 68,7% aseguran que la barrera más significativa para su uso es la falta de conocimiento y experiencia.
A pesar de que hay evidencia científica que demuestra su eficacia y seguridad, existen percepciones erróneas y desconocimiento sobre la calidad y eficacia de estos tratamientos. Por ese motivo, tener profesionales formados e informados sobre este ámbito es fundamental para trasladar confianza a los pacientes y así contribuir a su adherencia al tratamiento.


Es el caso de las enfermeras, que desempeñan un papel esencial en la gestión de la medicación, la farmacovigilancia y la educación del paciente, promoviendo la adherencia a los tratamientos. Según la encuesta, el 77,4% de las participantes considera que informar adecuadamente a las enfermeras sería el primer paso para mejorar la confianza en la eficacia y seguridad de los biosimilares.









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