Redacción
El eccema crónico de manos (ECM) es una patología que influye seriamente en la calidad de vida de quienes la padecen. Así, según los datos de LEO Pharma, el 35,3% de los pacientes con esta enfermedad en estadio grave ha necesitado la baja laboral en el último año. Además, el 24,5% se ha visto obligado a cambiar de trabajo.
«Esta patología no es solo un problema de salud individual, sino un reto con un impacto social, laboral y económico relevante, que requiere una mayor visibilidad en la agenda pública», ha declarado Juan Fran Cuello de Oro, director general de LEO Pharma España, durante una mesa de trabajo celebrada en el Senado junto a la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).
Esta jornada se ha celebrado este martes en el primer Día del Eccema Crónico, una iniciativa impulsada por la Asociación de Afectados por la Dermatitis Atópica (AADA) y realizada con el objetivo de visibilizar la dimensión clínica, social y socioeconómica de esta patología en España y sensibilizar a los representantes institucionales sobre los principales retos que plantea en el sistema sanitario.
En esta línea, el vicepresidente de la AEDV, Dr. José Manuel Carrascosa, ha destacado durante la jornada que «la falta de un mayor conocimiento y reconocimiento del eccema crónico de manos sigue dificultando su diagnóstico precoz y un abordaje adecuado«.


«La falta de un mayor conocimiento y reconocimiento del ECM sigue dificultando su diagnóstico precoz y un abordaje adecuado», ha destacado el Dr. José Manuel Carrascosa
Esta enfermedad inflamatoria de la piel con una evolución fluctuante y heterogénea. Para ser considerada crónica, la enfermedad debe persistir más de tres meses o recaer al menos dos veces al año a pesar de un tratamiento adecuado. Se manifiesta con síntomas como picor, dolor, descamación y fisuras dolorosas, afectando de forma significativa a la funcionalidad de las manos.
«Se trata de una dermatosis heterogénea desde el punto de vista clínico, etiológico y en los mecanismos de acción implicados, pero con un nexo común: los pacientes que la sufren presentan, de forma continuada, una sintomatología invalidante cuyo impacto va mucho más allá de lo visible, afectando significativamente la calidad de vida de los pacientes», ha señalado el Dr. Carrascosa.
Además, el impacto del eccema crónico de manos grave en la calidad de vida es notable, ya que puede provocar limitaciones funcionales que interfieren en la autonomía personal, además de estigmatización social y una elevada carga emocional. En los casos más severos, estos factores se asocian con ansiedad o síntomas depresivos.
Por ello, desde LEO Pharma y la AEDV han querido reiterar su compromiso con los pacientes, la investigación en dermatología y la colaboración entre instituciones, profesionales sanitarios y asociaciones de pacientes para mejorar el abordaje de las enfermedades cutáneas crónicas en España.








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