Dos caras, misma lógica mafiosa

¿Cómo así un personaje de la calaña de José Jerí llegó a Palacio?

Se sabía que cuando fue presidente de la deseada Comisión de Presupuesto del Congreso había traficado con proyectos para beneficiarse ilícitamente. Conocían que cargaba con una acusación de violación para la que obtuvo una absolución exprés poco antes de la elección de la Mesa Directiva. Votaron por él 79 congresistas pese a que había otro en lid, también de derecha, pero sin esos ‘adornos’. Luego de vacada Dina Boluarte había también otras posibilidades, pero a quien querían en la presidencia era a este individuo.

¿Cómo así alguien con el prontuario de José María Balcázar llega a Palacio?

Saben perfectamente que tiene fundadas acusaciones de corrupción, entre varias otras perlas, y 13 carpetas fiscales por colusión, prevaricato, estafa, abuso de autoridad, etc., etc. Saben además muy bien que es defensor del matrimonio de niñas con sus abusadores, sosteniendo la monstruosidad de que ello “ayuda al futuro psicológico de la mujer”. Conocen bien su prontuario y justo por eso lo quieren como su presidente.

Sigo pensando que Jerí debía irse por los delitos que cometió ya en funciones y la total amoralidad de abusar de la necesidad de mujeres jóvenes llevándolas a su despacho por las noches ya sabemos para qué.

En lo que hay que reconocer ingenuidad fue en creer que un Congreso mafioso y corrupto hasta la médula podría haber aprendido la lección y, habiendo una candidata razonable, votar mayoritariamente por ella.

Concentrémonos ahora en explorar quiénes son los 64 que votaron para que Balcázar ganara. La primera constatación elemental: no hay ese número de izquierdistas en el Congreso, menos aún cuando varios actuaron como Pilatos y se retiraron de la votación.

Hay versiones que culpan a APP y Podemos –no lo puedo descartar, después de todo el voto fue secreto–, pero habiendo votado por la salida de Jerí, ellos no se perjudicaban si Alva ganaba.

Siendo así, a mi modesto parecer, el principal sospechoso es Fuerza Popular, dado que la victoria de Alva era también la de su rival López Aliaga, con quien compiten por el mismo espacio político.

Pero mucho más importante porque aumentaría el antikeikismo –que antes de esto, según Ipsos, ya llegaba al 64%– que ya la ha hecho perder tres elecciones sucesivas. Es más, reforzaba aquello de que perdería hasta contra un panetón Tottus. Teniendo ello como consecuencia que muchos –que comprensiblemente temen que un candidato de ultraizquierda le ganaría– se inhiban de votar por ella.

Ahora, en cambio, Fujimori sale a decir: “Todos sabemos quiénes son los irresponsables que nos han empujado al caos, con López Aliaga a la cabeza […], la democracia está en peligro”.

Volviendo a Balcázar, estoy seguro de que tendrá también una conducta delictiva en la presidencia –gallina que come huevo, aunque le quemen el pico–. Quizás se cuide más que el expectorado, pero los medios de comunicación estarán alertas y lo irán poniendo en evidencia.

¿Qué hacemos con alguien así? ¿Exigimos también que lo saquen, pese a que ahora tenemos la indubitable certeza de que lo remplazarían por otro mafioso? Confieso que –salvo asegurarnos de que, si actúa como la mencionada gallina, termine también en Barbadillo– no sé qué es lo menos malo.

Lo central ahora es el 12 de abril. A estas alturas hay ya demasiadas evidencias de que, si queremos mantener la esperanza de un país mejor, no podemos votar por los partidos representados en el Congreso.

Después de todo, hay una media docena de candidatos a los que podemos apostar para tratar de que el país salga del agujero negro en el que los actuales padres de la patria y sus presidentes nos han metido.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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