Doce países de la OTAN, entre ellos España, se comprometieron este miércoles a invertir un total de 50.660 millones de dólares (unos 43.200 millones de euros) durante la próxima década en misiles de largo alcance para reforzar la defensa y disuasión de la Alianza.
La iniciativa Deep Precision Strike (DPS, por sus siglas en inglés), impulsada por el Reino Unido, busca acelerar la adquisición y desarrollo de estos sistemas mediante una mayor cooperación entre aliados.
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Los líderes de los doce países señalaron en un comunicado conjunto que estos efectivos forman “parte integral de los planes de defensa de la OTAN” y son necesarios para “demostrar fuerza mediante capacidades creíbles”.
Los firmantes (Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Rumanía, España, Suecia, Turquía y el Reino Unido) destacaron la necesidad de que Europa asuma “un papel más fuerte” dentro de la Alianza Atlántica y “una mayor responsabilidad en la seguridad transatlántica compartida”.
El comunicado subraya que estas capacidades permitirán “defender y negar a un adversario una ventaja militar” y la coordinación multinacional facilitará “acelerar la adquisición y entrega”.
Según el Gobierno británico, el programa DPS permitirá compartir conocimientos, avances tecnológicos y cooperación industrial para impulsar armas de precisión capaces de alcanzar objetivos situados a más de 300 km de distancia y, en algunos casos, hasta 2.000 km.

Foto de familia durante la recepción social y cena para los Jefes de Estado y de Gobierno con sus cónyuges celebrada en el Palacio Presidencial con motivo de la cumbre de la OTAN que se celebra en Ankara, Turquía, el 7 de julio. Foto: EFE/ Casa Blanca
Como parte de este esfuerzo, el Reino Unido trabaja ya con Alemania en un programa para desarrollar misiles furtivos e hipersónicos con un alcance superior a 2.000 km, cuya entrada en servicio está prevista para la década de 2030.
Además, colabora con Francia e Italia en Stratus, un proyecto para crear la próxima generación de misiles que sustituirá al actual Storm Shadow.
El primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó que está “decidido a garantizar la seguridad del Reino Unido y de sus aliados” y que, para ello, es necesario avanzar hacia “una OTAN más fuerte y más europea”.
“El Reino Unido ya trabaja con sus socios para desarrollar sistemas avanzados que darán a nuestras Fuerzas Armadas la capacidad de defender y disuadir a miles de kilómetros de la línea del frente, pero esta iniciativa que lideramos permitirá intensificar la cooperación, reuniendo a los aliados europeos para garantizar que la OTAN siga siendo segura durante los próximos años”, añadió.













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