Desde este Diario seguimos minuto a minuto el desarrollo de la crisis electoral a la que la ONPE arrojó al país desde los comicios de la semana pasada. La situación demanda soluciones prácticas, oportunas y justas que se ciñan al marco legal vigente. Para cualquier demócrata es inaceptable ignorar lo que parecen ser fallas sistemáticas del ente encargado de organizar las elecciones, y se debe responder con agilidad.
Desde este Diario seguimos minuto a minuto el desarrollo de la crisis electoral a la que la ONPE arrojó al país desde los comicios de la semana pasada. La situación demanda soluciones prácticas, oportunas y justas que se ciñan al marco legal vigente. Para cualquier demócrata es inaceptable ignorar lo que parecen ser fallas sistemáticas del ente encargado de organizar las elecciones, y se debe responder con agilidad.
Al mismo tiempo, la labor del periodismo serio demanda contribuir a levantar la mirada para buscar patrones, analizar causas estructurales, comparar experiencias y proponer soluciones que vayan más allá de la vorágine del momento. Es en ese espíritu de responsabilidad con sus lectores que El Comercio dio inicio a un ciclo de mesas redondas con el nombre Desde la Cúpula, por la emblemática sala dentro del edificio del Diario en el que tienen lugar. En la primera sesión, cuyos resultados se publicaron ayer, seis expertos en derecho electoral, derecho constitucional y ciencias políticas analizaron los errores que nos llevaron hasta esta situación y qué opciones tenemos para fortalecer el sistema político e ir hacia adelante.
Una de las conclusiones más compartidas entre los expertos es que el problema de fondo –con la explosión del número de candidatos, con la disfuncionalidad del Congreso, con la precariedad de la figura del presidente de la República, etc.– pasa por la debilidad de los partidos políticos. Si quienes aspiran a los cargos de elección popular son principalmente oportunistas que se cobijan en organizaciones cascarón o prebendarias, el futuro de la democracia estará necesariamente hipotecado.
Otra discusión interesante giró en torno a la figura del presidencialismo, en contraposición con un gobierno oficialmente parlamentarista. La mayoría coincidió en que, como mínimo, había méritos para discutir un espacio de transición hacia regímenes en los que el Congreso tenga un poder más formal sobre la designación y la labor del Ejecutivo. Hoy se tiene un sistema presidencialista desgastado y subordinado de facto al Legislativo, como consecuencia del formato electoral vigente, que solo recogería lo peor de los dos mundos. Pero ello también supone partidos políticos más consolidados.
Ocasiones de crisis e incertidumbre como la actual deberían ser aprovechadas para poner sobre la mesa las discusiones de fondo que influirán en el debate futuro. El Comercio se compromete a continuar con la difusión de ideas en formatos que sean útiles a los ciudadanos para construir una opinión informada y desde distintos ángulos. Hoy por hoy, es el sistema político y electoral el que necesita repensarse desde la raíz.













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