Mucho cambió desde las históricas misiones Apolo. Si entre fines de los años 60 y principios de los 70 del siglo XX la carrera espacial entre EE.UU. y la Unión Soviética fue el marco para la primera caminata lunar, Artemis está diseñado como un programa a largo plazo que privilegia la colaboración.

“Los gobiernos ya no actúan solos. Las empresas comerciales diseñan y operan naves espaciales, y las asociaciones internacionales dan forma a las misiones desde el principio […] Hoy más países compiten por llegar a la Luna, con China emergiendo como un jugador a la altura”, le dijo Michelle L. D. Hanlon, profesor de derecho aéreo y espacial de la Universidad de Mississippi, al medio “The Conversation”.
Aunque no habrá alunizaje, Artemis II cumple un rol estratégico en el camino de regreso al satélite. “Artemis no es una suerte de repetición de la misión Apolo. Su objetivo es probar con una tripulación a bordo el sistema completo que la NASA va a usar para volver a llevar a los humanos a la Luna”, señala a El Comercio la astrofísica y divulgadora científica Carla Arce Tord.
El plan de la NASA es que la humanidad vuelva a la Luna en el 2028 con Artemis III. La meta final es fijar una presencia permanente en el satélite de la Tierra.
“Artemis II es más una especie de prueba antes de llegar a la etapa III, que es ya finalmente enviar a esa tripulación a la superficie lunar con la finalidad de no solamente visitar o pisar la Luna, sino más bien explorar las posibilidades de asentar a futuro bases humanas en el satélite”, explica Arce Tord.
Avance tecnológico
Considerar ambiciones futuras es posible gracias al salto tecnológico desde las misiones Apolo, el mayor cambio de estas décadas.

Tripulación de la Misión Artemis II de la NASA. (Foto: NASA)
“La tecnología ha avanzado bastante; hablamos de mejor electrónica, softwares superiores, una automatización de los procesos y de la tecnología renovada, mejores capacidades de comunicación y mejores protocolos de seguridad. Hay una diferencia considerable entre Apolo y Artemis”, resalta Arce.
Más diversidad
- La NASA ha prometido que las misiones Artemis pondrán a mujeres y personas de color en la Luna, algo que las de Apolo nunca hicieron.
- Los 12 astronautas de la NASA que aterrizaron en la Luna durante un total de seis misiones Apolo entre 1969 y 1972 eran hombres blancos.
Por ejemplo, la experta detalla que las naves que va a manejar la misión Artemis, la SLS y el Orión, tienen un mejor volumen y un mejor diseño, lo que está orientado a que las personas que conforman la tripulación tengan una mejor estadía en la duración de la misión, trabajen mejor y de forma más optimizada. Y lo mismo ocurre con los trajes espaciales.
“Los trajes actuales siguen el mismo protocolo que en la misión Apolo, pero evidentemente están hechos con materiales más resistentes y a medida de cada astronauta. Esto permite mayor seguridad, pero también un mejor rango de movimiento, lo que será clave para caminar en la Luna cuando llegue la fase Artemis III”, concluye la académica.













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