
El déficit de infraestructura en vivienda, salud y educación hace del Perú un país que necesita construir más. Pero el volumen de obra que el país requiere en los próximos años representa también una oportunidad histórica, la de decidir ahora con qué materiales se levanta ese futuro.
El déficit de infraestructura en vivienda, salud y educación hace del Perú un país que necesita construir más. Pero el volumen de obra que el país requiere en los próximos años representa también una oportunidad histórica, la de decidir ahora con qué materiales se levanta ese futuro.
El sector edificaciones y construcción genera el 34% de las emisiones globales de CO₂, convirtiéndolo en el sector con mayor contribución del planeta, según el Global Status Report 2024/2025 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. El 18% de esas emisiones corresponde al carbono embebido en materiales como el cemento, antes de que el edificio encienda una sola luz. Desde 2015, esas emisiones no descendieron, crecieron 5.4%, mientras el Acuerdo de París exige una reducción del 28% para 2030.
El Perú fue el primer país hispanoamericano en ratificar el Acuerdo de París y se comprometió a no superar 208.8 millones de toneladas de CO₂ equivalente en 2030. El desafío está en traducir esa ambición en instrumentos concretos. El carbono embebido en los materiales de construcción aún no tiene un lugar explícito en los mecanismos de medición del país.
La solución ya existe en el mercado peruano. Formulaciones con menor contenido de clinker, producidas con combustibles alternativos, pueden reducir las emisiones entre 20% y 40% sin comprometer el desempeño estructural. La Declaración Ambiental de Producto, o DAP, es el instrumento que lo certifica, un documento que detalla la huella de carbono verificada de cada material. En Europa se exige en licitaciones públicas. Los sistemas LEED, BREEAM y EDGE otorgan puntos directos a los proyectos que los usen. En el Perú, pocos constructores las conocen.
Solo 19 países han incluido el sector edificaciones en sus compromisos climáticos. El Perú, primer ratificador del Acuerdo de París en Hispanoamérica, tiene todas las razones para estar entre ellos. Para lograrlo, necesita empezar a medir lo que prometió reducir.











Deja una respuesta