Compromisos que requerimos

Seguimos envueltos en una segunda vuelta presidencial de polarización, ataques y medias verdades. El debate del último domingo fue, en parte, un reflejo de ello. Pero, dentro de todo, un segmento a destacar fue la discusión entre los exministros de Economía Pedro Francke (Juntos por el Perú) y Luis Carranza (Fuerza Popular), donde hubo choques, propuestas, y también momentos que nos obligan a reflexionar sobre los acontecimientos de estos últimos cinco años, y los errores que no deberíamos repetir.

El primero tiene que ver con la discusión en torno a la estabilidad fiscal, y lo inútil que resulta que tanto JP como FP eviten reconocer su rol en la bomba de tiempo que el próximo gobierno está por heredar. Durante la discusión, Francke reafirmó que diversas leyes aprobadas por el Congreso actual han puesto “en peligro la estabilidad macroeconómica”, y no le falta razón: el Consejo Fiscal ya nos alertó sobre el riesgo de que el déficit fiscal se eleve cerca de tres puntos porcentuales del PBI entre el 2026 y el 2036.

Francke buscó culpar al fujimorismo de esta situación, y es innegable que la bancada de FP está involucrada. Pero también lo están el Ejecutivo –uno al que él perteneció– y el Tribunal Constitucional, quienes han hecho caso omiso a las advertencias, exponiendo al país a un serio problema que aún no tiene solución.

Además, el argumento prorresponsabilidad fiscal de Francke queda en el olvido cuando evita reconocer que Roberto Sánchez, quien aún es congresista, es un elemento dentro de esta ecuación. Hasta antes de la incorporación de Francke a su equipo económico, Sánchez no había hecho mención de ninguna propuesta que se alinee con cumplir el objetivo de reducción del déficit fiscal al 1% del PBI. En ese mismo debate, más bien, Ernesto Zunini habló del programa “mi primera chamba”, a través del cual JP promete entregar S/6.150 a 100.000 jóvenes en el país. Esto implicaría, en principio, S/615 millones de gasto adicional para el fisco. Con propuestas de este tipo, ¿podemos creer que JP quiere, realmente, restaurar el orden fiscal?

El segundo punto está relacionado con las cifras de pobreza. Durante su intervención, Carranza habló sobre el estancamiento en la reducción de la pobreza monetaria durante el último quinquenio, tras el elevado salto de la pandemia, y demostró que, en efecto, este indicador prácticamente no se ha reducido desde el 2021, empeorando, incluso, en el 2022 y 2023. ¿Fue el gobierno de Pedro Castillo responsable de ello? Por supuesto. Pero la responsabilidad es compartida con los promotores de la inestabilidad política, que ha llevado al Estado a un escenario de parálisis e indecisión, afectando, así, a quienes menos tienen. Y esto involucra a gran parte del Congreso vigente.

En esta segunda vuelta, el país no puede sostenerse en más discursos que apunten con el dedo al rival mientras esconden bajo la alfombra sus pasivos. El país necesita que las fuerzas políticas se comprometan a trabajar unidas, más allá de sus diferencias. Los partidos que quieren llegar a la Casa de Pizarro harían bien en reconocer, de una vez por todas, que son parte de los grandes problemas que hoy nos afectan. Pero es seguro que ello no ocurrirá. Está en el terreno de los electores que exijamos, de una vez por todas, que la responsabilidad se imponga a la polarización, si queremos evitar que el motor económico que nos ha sostenido termine por apagarse.

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