Los presos tienen la culpa. Así lo ha dicho el presidente. Se refiere a los videos en que apareció con empresarios chinos altamente cuestionados.
“Los que están en los penales y tienen amistades afuera poseen algún interés en que la autoridad no siga haciendo requisas”, ha declarado el jefe del Estado.
José Jerí fue grabado con el empresario chino Zhihua Yang. Él invitó a Jerí a visitar su tienda, clausurada por el municipio.
Jerí quiere decirnos que los presos tienen la culpa. Que lo han grabado para hacerle daño a la persona que los persigue. Que le han querido dar un escarmiento por las requisas que, aparentemente, solo funcionan con Jerí.
El mandatario no se da cuenta de que su respuesta es autoincriminatoria. ¿Estuvo o no con el empresario chino en la tienda clausurada? ¿O los presos mandaron a hacer un holograma que se le parezca?
Jerí tenía que responder qué hacía ahí y por qué. No si lo grabaron los extraterrestres o los videosicarios de los penales. Al dar una respuesta falsa y demagógica, se delata.
El presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez, dio otra versión. Señaló que la filtración se debió a una venganza. El empresario chino habría pedido favores que no fueron concedidos. La respuesta serían los videos.
Agregó el primer ministro: “Uno, a esa edad, no está preparado para tantos cambios en tan poco tiempo”. O sea, el presidente no está capacitado para ser presidente.
Otra versión la da el propio empresario chino. Las grabaciones las habría realizado personal a su cargo, sin autorización. ¿Y para qué grababan? ¿Para Instagram o TikTok?
La historia con empresarios chinos no termina con el chifa y los videosicarios. Otro empresario chino ha sido visitante de Palacio hasta en tres oportunidades, entre diciembre del 2025 y enero del 2026.
Ji Wu Xiaodong tenía una orden de arresto domiciliario desde enero del 2024. Este sujeto estuvo presente en la cena que tuvo el presidente con Zhihua Yang, en su chifa, el 26 de diciembre del 2025.
Este acompañante tiene ahora una pena de 24 meses de detención domiciliaria. Está acusado de delitos de crimen organizado, cohecho activo genérico, tráfico de influencias y colusión agravada.
José Jerí no lucha contra la corrupción. Con chifita de por medio, la acompaña. Desde que era congresista. Le regalan cuadros, caramelos y quizá un White Rabbit.
¡A seguir luchando contra los presos y sus videosicarios!












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