Cara y Sello: ¿Qué hacer o qué medidas inmediatas deberían tomarse para que en la segunda vuelta no se repita ese caos? | Silvia Guevara Rober Villalva

Toda situación de crisis genera incertidumbre, por lo que el principal objetivo de los organismos electorales como la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) es dotar de certidumbre a la población antes que el contexto de negación o ‘crisis propensa’ se vuelva aguda o crónica.

Los responsables de los organismos electorales tienen el desafío de reducir la incertidumbre de la gente, sobre todo ahora que se viene la segunda vuelta, en junio, y las elecciones municipales y regionales, en octubre de este año. Y la comunicación es fundamental.

La comunicación no puede ser reactiva. Informar después de los hechos resulta insuficiente. Hoy, más que nunca, la política y todo lo que la rodea debe comunicar antes de actuar. ¡El voto no es una ecuación, también es una emoción!

La vieja forma de hacer política sostenía que el elector debía ser un sujeto racional, capaz de evaluar propuestas y comparar planes de gobierno para decidir. Esa visión, heredera de la teoría del ‘rational choice theory’, resulta insuficiente para explicar lo que ocurre en las ánforas.

El elector moderno no responde exclusivamente a argumentos, sino a percepciones. No vota solo por lo que se promete, sino por quién hace la promesa. La credibilidad de los políticos, y también de las instituciones electorales, son el verdadero y principal activo político.

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