El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, esperaba este martes, con las maletas hechas, la luz verde para viajar a Islamabad con el objetivo de iniciar una nueva ronda de conversaciones de paz con Irán, cuando fue convocado de urgencia a la Casa Blanca.
El alto el fuego temporal estaba a punto de expirar y el presidente estadounidense, Donald Trump, reunió a su cúpula de seguridad para evaluar los próximos pasos.
Días antes, Washington había hecho llegar a la República Islámica, a través de mediadores paquistaníes, una serie de condiciones que esperaba que Teherán aceptara antes del viaje de Vance.
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Sin embargo, la respuesta fue el silencio y el Gobierno iraní ni siquiera confirmó públicamente su participación en la segunda ronda de negociaciones.
Corría el tiempo, y pese a que el propio Trump había asegurado ese mismo martes por la mañana que no contemplaba extender la tregua y amenazó con reanudar los bombardeos, el mandatario anunció finalmente por la tarde, hora de Washington, una prórroga.
Trump tomó la decisión tras reunirse con Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio; el de Defensa, Pete Hegseth; el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, y el director de la CIA, John Ratcliffe.
También permanecieron en Washington los enviados especiales que debían acompañar a Vance a Islamabad, Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente.
Trump justificó su decisión por una petición que le hizo Pakistán, en concreto el jefe del Estado Mayor, el mariscal Asim Munir, y el primer ministro, Shehbaz Sharif, con quienes mantiene una buena relación.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto a los secretarios de Estado, Marco Rubio, y de Guerra, Pete Hegseth, habla durante una conferencia de prensa en el Mar-a-Lago Club en Palm Beach, Florida, EE.UU., el 3 de enero de 2026. (EFE/EPA/NICOLE COMBEAU)
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Según Trump, la tregua se mantendrá hasta que el Gobierno iraní, al que considera “gravemente dividido”, presente una propuesta unificada de acuerdo.
Tras el fracaso de la primera ronda de negociaciones en Islamabad, los días 11 y 12 de abril, Washington concluyó que el liderazgo iraní está fracturado desde el asesinato, en el primer día de guerra, el pasado 28 de febrero, del líder supremo, Alí Jamenei.
Según el medio digital estadounidense Axios, los generales de la Guardia Revolucionaria y los negociadores del Gobierno iraní mantienen posiciones enfrentadas sobre la estrategia a seguir.
La prórroga anunciada por Trump busca ganar tiempo para que Mojtaba Jameneí, hijo y sucesor del líder supremo, que ha mantenido un perfil público extremadamente discreto, rompa su silencio sobre la dirección del país.
Trump busca una salida a una guerra que inició en febrero, presionado por Israel, y que se ha vuelto impopular dentro de Estados Unidos a cuenta del gasto militar y la subida del coste de la gasolina y ha provocado graves perturbaciones económicas a nivel global.
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No obstante, no se trata de un alto el fuego indefinido, según fuentes estadounidenses citadas por CNN. “Trump está dispuesto a conceder entre tres y cinco días para que los iraníes puedan recomponerse”, señalaron.
Las posiciones siguen alejadas. Pese a la tregua, Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo, mientras que Estados Unidos sostiene un bloqueo naval contra buques y puertos iraníes.
Tampoco hay avances en el frente nuclear: Washington exige el fin del enriquecimiento de uranio y que la República Islámica renuncie a desarrollar un arma nuclear, mientras que Teherán defiende que su programa tiene fines pacíficos y científicos.
Trump afirmó este miércoles que las conversaciones podrían retomarse el viernes en Islamabad. Las maletas de Vance están hechas.












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