Todo lo que brilla no es oro, por Marcial García | OPINION

La disfuncionalidad política e institucional que sufre nuestro país contrasta notablemente con la buena situación de las arcas públicas. Al cierre del 2025, la recaudación alcanzó un máximo histórico de S/. 175 mil millones, monto superior en 10.7% al del año anterior. Para ponerlo en perspectiva, los ingresos fiscales crecieron más del triple que la economía peruana.

Esto se logró en gran parte gracias al fuerte impulso de los precios de los principales metales que exporta el Perú, que vienen rompiendo récords. En particular, no es menor que la cotización del cobre haya acumulado un alza cercana al 45% el año pasado, mientras que el oro tuvo un aumento espectacular de más de 60%, registrando su mejor desempeño en décadas. Estos dos productos explican más del 80% de la producción y exportaciones mineras, por lo que los buenos precios internacionales tienen efectos muy positivos en la recaudación.

Dada esta favorable coyuntura, los ingresos tributarios acumulados del sector minero rompieron por primera vez la barrera de los S/. 20 mil millones en noviembre, una cifra que no solo supone un incremento del 46% interanual, sino que supera en once meses todo lo recaudado en 2024, marcando con ello un nuevo récord luego de los obtenidos entre el 2021 y 2022.

El sistema tributario minero, al ser progresivo, ajusta la carga fiscal a la rentabilidad beneficiando al Estado y las comunidades en épocas de precios altos, sin desincentivar la inversión. Este esquema ha permitido quintuplicar la recaudación proveniente de la actividad minera en los últimos 10 años pese a que la producción no ha crecido en la misma proporción.

A pesar de ello, la presión tributaria, que mide la carga fiscal como porcentaje del PBI, habría llegado a solo 15% en 2025. Si bien ese resultado sería superior al registrado el año anterior en que llegó a 14.4%, se mantiene muy por debajo del promedio regional y de los países de la OCDE, siendo insuficiente para cubrir brechas en salud, educación e infraestructura.

Para nadie es un secreto que la informalidad sigue siendo uno de los mayores problemas que impiden el avance de la recaudación. Tratar de ampliar la base tributaria ha sido el planteamiento de más de un gobierno y si bien se han realizado algunos esfuerzos los resultados han sido sumamente pobres. Con un ciclo electoral a la vuelta de la esquina, solo queda esperar que los candidatos presidenciales en carrera tengan propuestas concretas para lograr que los que hoy no pagan impuestos comiencen a hacerlo. Soñar no cuesta nada.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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