Un 33% de las pacientes con cáncer de mama presenta falta de adherencia al tratamiento en los primeros cinco años

Redacción
Hasta un 33% de las pacientes con cáncer de mama no sigue correctamente o abandona el tratamiento endocrino durante los cinco años posteriores a cirugía, radioterapia o quimioterapia. Esta falta de adherencia puede comprometer la eficacia de la terapia y está condicionada por factores físicos, emocionales y sociales.

Para hacer frente a este problema, expertos en oncología médica y psicooncología han elaborado una guía dirigida a pacientes y familiares para ayudar a identificar de forma precoz las señales que pueden anticipar el abandono terapéutico y favorecer una intervención temprana.

La guía forma parte del movimiento Entre Ellas y se enmarca en el proyecto CaMBIOAT, impulsado por Lilly en colaboración con la Federación Española de Cáncer de Mama (Fecma) y la psicooncóloga Marta de la Fuente. Además, cuenta con el aval de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), la Sociedad Española de Enfermería Oncológica (SEEO), el Grupo Geicam de Investigación en Cáncer de Mama y Solti. 

Marta de la Fuente ha señalado que «es fundamental entender esta adherencia como un proceso dinámico que necesita información y apoyo, no sólo esfuerzo individual»

Este documento propone recomendaciones para pacientes y familiares, como tomarse un tiempo antes de tomar decisiones importantes en momentos de cansancio o desánimo, recordar los beneficios del tratamiento a largo plazo e identificar las señales que pueden anticipar el abandono terapéutico.

«La adherencia terapéutica no depende únicamente de la voluntad de la paciente. Influyen factores emocionales, físicos y sociales: los efectos secundarios, el cansancio acumulado, las preocupaciones laborales o familiares, o incluso cómo la persona percibe los beneficios y riesgos del tratamiento. Por eso es fundamental entender esta adherencia como un proceso dinámico que necesita información y apoyo, no sólo esfuerzo individual», ha explicado Marta de la Fuente. 

Por su parte, la presidenta de Fecma, Antonia Gimón, ha declarado que «las barreras que nos podemos encontrar para mantener la adherencia al tratamiento endocrino pueden ser muy diversas: falta de información, comunicación insuficiente con el médico, miedo a los efectos secundarios o incluso olvidos por la acumulación de responsabilidades personales o profesionales. También puede aparecer la falta de motivación cuando se trata de tratamientos prolongados; por lo que es importante que la paciente se sienta acompañada durante todo el proceso».

La Dra. Susana de la Cruz ha resaltado que «la evidencia científica nos demuestra que las pacientes mejor informadas son las que mejor cumplen los tratamientos indicados»

La guía también incide en el papel de la información y de la comunicación con el equipo médico para favorecer la adherencia al tratamiento. Al respecto, la Dra. Susana de la Cruz, oncóloga médica del Hospital Universitario de Navarra y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), ha resaltado que «la evidencia científica nos demuestra que las pacientes mejor informadas son las que mejor cumplen los tratamientos indicados».

Además, ha señalado que «es importante que las pacientes sepan que no tienen que atravesar este proceso solas ni sentirse culpables por tener dudas, miedo o cansancio. Establecer una relación de confianza con el equipo médico y hablar cuando algo preocupa o dificulta seguir adelante con el tratamiento nos permite acompañarlas mejor y encontrar, junto a ellas, la forma más adecuada de afrontar cada etapa».

La guía recuerda que la adherencia al tratamiento puede disminuir más de un 25% entre el primer y el quinto año, por lo que detectar de forma temprana las señales de alerta resulta fundamental para mantener la continuidad terapéutica. En este sentido, Marta de la Fuente ha señalado que si una paciente expresa dudas sobre si seguir o no con el tratamiento, «lo más importante es validar esa expresión y normalizarla» y ha explicado que «es fundamental que estos pensamientos se puedan expresar sin miedo a ser juzgada».

Marta de la Fuente ha destacado que si una paciente expresa dudas sobre si seguir o no con el tratamiento, «lo más importante es validar esa expresión y normalizarla»

Los investigadores también han subrayado que el entorno familiar también desempeña un papel clave para detectar de forma precoz las dificultades de adherencia y acompañar a las pacientes durante todo el proceso. Por ello, escuchar sin juzgar, validar el cansancio emocional, animar a expresar las dudas al equipo sanitario o ayudar a encontrar soluciones prácticas son algunas de las recomendaciones que recoge para favorecer la continuidad del tratamiento.

La presidenta de Fecma ha destacado también el papel que desempeñan las asociaciones de pacientes aportando acompañamiento emocional al paciente: «permiten compartir experiencias con otras mujeres que han pasado por situaciones similares y contar con profesionales que orienten en momentos difíciles. No sustituimos a la sanidad, pero sí podemos complementar ese apoyo».

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