Abuelos

Siempre voy a estar agradecida por la presencia de mis abuelos maternos a lo largo de toda mi vida. Más allá de ese engreimiento que sale en las películas y los libros, los míos tienen algo que no se registra en nada de lo que he mencionado anteriormente y que se sale de este típico estereotipo.

Mis amigos los adoran, y no es novedad: se ganan el corazón de todo el que los conozca. Mi mamama, rubia como un pollito y preparando su famoso queque de plátano un miércoles cualquiera, es dulzura pura, una lady, hasta que conoces el carácter que tiene. Es el sostén de mi familia. Por otro lado, mi papapa, con bigote, entrevistado mil veces para dar su opinión sobre la economía del país y con una postura intacta, usa terno hasta para ir a comer a Chili’s. Parece serio, pero por los suyos da todo y tiene una mentalidad recontrapositiva que cada ser humano debería tener. Se complementan muy bien. Hace un tiempo, entre amigos, empezamos a comentar sobre las parejas famosas del momento y lo lindos que eran. Soltaron nombres: “Timothée Chalamet y Kylie Jenner”; otros “Tom Holland y Zendaya”, hasta que un amigo me dijo: “Tus abuelos”.

Esta parte también va para mí, porque, incluyéndome, uno no siempre aprovecha lo que tiene y da mucho por sentado. Para todos, pero más si son jóvenes: valoren, quieran, cuiden, abracen, llamen, visiten, escuchen, dejen su celular un rato, cuenten, pregunten, jueguen algún juego de mesa, ríanse, tengan interés genuino por su familia. Me han enseñado mucho y tienen bastante peso en la forma tan linda en la que veo la vida.

Eternamente agradecida con ustedes.

Los quiere mucho,

Su nieta mayor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *