Crece la expectativa alrededor de las personas que integrarán el primer Gabinete ministerial del nuevo gobierno. Rumores esta semana apuntaban a que el socio de Macroconsult, Elmer Cuba, lideraría el Ministerio de Economía y Finanzas. “Son rumores”, dijo el economista al ser consultado por El Comercio sobre el asunto. Aunque todavía no se tiene certeza de quienes acompañarán a la señora Fujimori en esta primera etapa, se puede presumir que se tratará de un mix entre los que la acompañaron en campaña y las personas que hoy recibe en el local de Fuerza Popular; entre ellos, dirigentes del partido aprista.
En paralelo a estas coordinaciones, corren muchas otras, porque no hay tiempo que perder, especialmente, por la cercanía del fenómeno de El Niño. Esto último, quizá, es uno de los gatilladores de la posible solicitud de facultades delegadas que realizaría el Gobierno. Dicha solicitud incluiría, además de medidas para enfrentar la emergencia (mejoramiento de ejecución de obras de prevención), dos aristas adicionales: seguridad ciudadana y reactivación económica (simplificación de procesos para la creación de mypes y la exoneración del pago de impuestos en sus tres primeros años).
Algo que engloba toda esta ‘previa’ es que, a diferencia de años anteriores, hay un plan. Y aunque es cierto que la valla no está demasiado alta, esta planificación se pondrá a prueba más temprano que tarde. El nuevo gobierno debería tener la capacidad de pensar en el largo plazo y ejecutar estrategias que, al menos a nivel económico, permitan holgura.
Así, la expectativa por el nuevo gabinete no debería desviar la atención del verdadero examen: el equilibrio fiscal. Si el gobierno quiere responder con eficacia a la emergencia, deberá hacerlo dentro de márgenes responsables y con prioridades claras. Las obras de prevención son necesarias, pero su ejecución debe ir acompañada de eficiencia, transparencia y control del gasto. No basta con anunciar medidas; hace falta asegurar que cada sol público se use donde genere mayor protección y productividad. La responsabilidad fiscal no es una restricción política: es la base para sostener cualquier plan de gobierno.
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