Dr. Alfredo Alonso Poza, jefe del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Universitario del Sureste y cirujano en el Hospital Quirón San Camilo
Cada año, miles de mujeres en España escuchan una de las palabras más difíciles de asumir: cáncer. Para muchas de ellas, el tratamiento implica una mastectomía, una intervención que salva vidas, pero que también deja una profunda huella física y emocional. Sin embargo, existe una realidad sobre la que todavía se habla poco: no todas las pacientes tienen las mismas oportunidades para completar su recuperación.
La reconstrucción mamaria inmediata, es decir, aquella que se realiza en la misma intervención en la que se extirpa la mama, ha demostrado aportar importantes beneficios tanto desde el punto de vista físico como psicológico. No se trata únicamente de recuperar una parte del cuerpo; supone ayudar a la mujer a afrontar el impacto de la enfermedad preservando, en la medida de lo posible, su imagen corporal, su autoestima y su calidad de vida. Sin embargo, en pleno 2026, el acceso a esta cirugía continúa dependiendo, en demasiadas ocasiones, del hospital donde la paciente sea diagnosticada.
Existe una realidad sobre la que todavía se habla poco: no todas las pacientes tienen las mismas oportunidades para completar su recuperación
Resulta difícil entender que dos mujeres con la misma enfermedad puedan recibir opciones asistenciales distintas simplemente porque viven en provincias diferentes o porque su hospital dispone —o no— de un equipo especializado en cirugía reconstructiva. La sanidad pública española presume, con razón, de ofrecer una atención universal. Pero la verdadera equidad no consiste únicamente en garantizar el acceso al tratamiento oncológico; también implica asegurar que todas las pacientes conozcan y puedan valorar las alternativas reconstructivas existentes.
La reconstrucción mamaria inmediata no debería contemplarse como un procedimiento accesorio ni mucho menos como una intervención estética. Forma parte del tratamiento integral del cáncer de mama. Así lo consideran numerosos especialistas que trabajan diariamente junto a mujeres que afrontan uno de los momentos más difíciles de sus vidas.
Además, no todas las pacientes son candidatas a la misma técnica. Existen múltiples factores clínicos que condicionan la decisión: el tipo de tumor, los tratamientos posteriores como la radioterapia, el estado general de salud o incluso las preferencias personales de cada mujer. Precisamente por ello resulta imprescindible que todas reciban una valoración especializada y una información completa desde el mismo momento del diagnóstico. Cuando una paciente desconoce que existe la posibilidad de una reconstrucción inmediata, en realidad no está eligiendo. Está aceptando una única opción porque nadie le ha explicado que existen otras alternativas.
Resulta imprescindible que todas reciban una valoración especializada y una información completa desde el mismo momento del diagnóstico
La coordinación entre cirujanos generales, cirujanos plásticos, oncólogos, ginecólogos, radioterapeutas y equipos de enfermería especializados representa uno de los grandes retos organizativos de nuestro sistema sanitario. Allí donde estos equipos multidisciplinares funcionan de manera integrada, las pacientes disponen de mayores oportunidades y mejores resultados. Allí donde no existen estos recursos, las diferencias se hacen evidentes.
La medicina avanza constantemente gracias a la innovación tecnológica, la investigación y la especialización profesional. Sin embargo, esos avances sólo tienen sentido si llegan por igual a todos los pacientes. Hablar de reconstrucción mamaria inmediata es hablar de dignidad, de calidad asistencial y de igualdad. Es importante recordar que el éxito del tratamiento contra el cáncer no debe medirse únicamente en términos de supervivencia, sino también en la capacidad de ayudar a las personas a reconstruir su vida después de la enfermedad.
Ninguna mujer debería sentirse menos acompañada, menos informada o con menos opciones simplemente porque el hospital donde fue atendida no dispone de los recursos adecuados. Si aspiramos a una sanidad verdaderamente equitativa, el lugar de residencia no puede seguir determinando la forma en la que una paciente afronta su recuperación.
Porque superar un cáncer no consiste únicamente en curar una enfermedad. También significa recuperar la confianza, la identidad y la posibilidad de volver a mirarse al espejo sin que el sistema sanitario haya decidido por ella.







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