Dos indicadores de la política de seguridad de Estados Unidos hacia el hemisferio resultan relevantes para comprender los actuales escenarios estratégicos.
En primer lugar, la operación –en territorio venezolano, “conjunta” y “colaborativa”, según la versión oficial del régimen de Delcy Rodríguez– de eliminación física, mediante ataque cinético, de Héctor Rusthenford Guerrero Flores ‘Niño Guerrero’, cabecilla de la organización criminal transnacional Tren de Aragua.
En segundo lugar: la declaración unilateral de organización terrorista extranjera (OTA), por parte del gobierno de Donald Trump y de su Oficina de Contraterrorismo del Departamento de Estado, recaída contra el Primer Comando Capital (PCC) y el Comando Rojo de Brasil, ampliando el brazo extensor de su acción antiterrorista por la región luego de calificar a entidades análogas en la “lista negra” de las OTA de México, Venezuela, Colombia y Ecuador.
‘Lanza del Sur’ (2025), sobre el Caribe, y ‘Resolución Absoluta’ (2026), en Venezuela, son ejemplos del cauce de la política exterior y de seguridad en nuestro continente.
En relación con el Perú, este año es sugerente de un claro alineamiento con Estados Unidos: designados como MNNA (aliados extra OTAN) en enero pasado, se acudió a un antiguo programa de cooperación militar (FMS) para modernizar la Base Naval del Callao; se tomó la decisión de adquirir aviones de combate F-16; y se firmó, con presencia de un ministro de Defensa, hoy presidente del Consejo de Ministros (5 de marzo) una declaración final, teniendo como sede el Comando Sur (Sothcom), que desembocó en la ‘A3C’ o coalición hemisférica anticárteles, donde operaciones militares contra organizaciones como Al Qaeda o ISIS aparecen como fuentes inspiradoras del nuevo enfoque de seguridad en “su hemisferio”, en modo ‘Donroe’, siendo calificados por el establishment y ‘policy makers’ de la arquitectura de seguridad de Trump II como de “revolución doctrinal”.
Una previa del 11 de febrero es clave para comprender la trama con 34 países, incluido el Perú, encabezada por el general Dan Caine del Estado Mayor Conjunto y con la presencia de su homólogo peruano: la Western Hemisphere Chiefs of Defense Conference.
Recientemente, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, habló de la posibilidad de ejemplificar lo actuado en Venezuela con Ecuador y Guatemala, pero hay un objetivo pendiente con México. En las próximas semanas se llevará a cabo en nuestro país la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas (CMDA), en la que buena parte del debate se centraría en los aspectos antes mencionados.
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