Dado que tanto los resultados de la ONPE como las proyecciones de la sociedad civil apuntan a que Keiko Fujimori sería la próxima presidenta del Perú, vale la pena aterrizar las propuestas que Fuerza Popular plantea para el sector salud, servicio público en crisis en el que las brechas y la inequidad siguen siendo enormes.
Para los ciudadanos, un buen sistema de salud se mide por cuánto tiempo esperan por una cita, si encuentran los procedimientos y medicamentos que necesitan, y si reciben un trato digno de los profesionales de la salud cuando acuden a un establecimiento. Por eso, el próximo gobierno debería ser evaluado por tres indicadores igualmente simples: menos espera por una consulta o atención, acceso a procedimientos y medicamentos, y calidad de la atención. Desde esa perspectiva, considero que hay cinco medidas que deberían ponerse en marcha desde el primer día. La primera es crear un comando de reforma sanitaria con metas públicas y seguimiento permanente, para fortalecer la capacidad de ejecución y que predique con el ejemplo: 100% de transparencia.
La segunda es publicar un tablero nacional de indicadores que permita conocer, por región y establecimiento, las citas pendientes, la disponibilidad de servicios de apoyo al diagnóstico, los tiempos de espera quirúrgica, la entrega de medicamentos recetados, la ejecución presupuestal y el avance de la infraestructura sanitaria. Lo que se mide, mejora.
La tercera es asegurar estabilidad técnica. Los principales cargos de gestión del sistema deberían ser ocupados por profesionales seleccionados por mérito y evaluados por resultados.
La cuarta es lanzar un plan de choque para garantizar la disponibilidad de servicios y el abastecimiento de medicamentos. Y acá el indicador de éxito no es cuánto compra o gasta el Estado, sino cuántos pacientes reciben su receta completa o acceden a procedimientos importantes para su salud.
Finalmente, es indispensable fortalecer el primer nivel de atención. Más impacto que cualquier anuncio de nueva infraestructura tendrá identificar los establecimientos más importantes del país y asegurar que cuenten con personal completo, medicamentos, horario extendido, telemedicina y capacidad diagnóstica básica. Complementariamente, sería un gran apoyo para los usuarios y sus familiares que los horarios disponibles, los servicios y la capacidad de marcar citas se puedan gestionar desde una aplicación móvil.
¿Qué encontramos al revisar el plan de gobierno de Fuerza Popular? Una primera buena noticia es que reconoce varios de los problemas correctos. Hay coincidencias importantes con algunas reformas largamente discutidas por especialistas: el fortalecimiento del primer nivel de atención, avanzar en la interoperabilidad de las historias clínicas, la reducción de tiempos de espera mediante citas, la implementación efectiva de la Ley Nacional del Cáncer y el fortalecimiento del rol rector del Minsa son medidas que apuntan en la dirección correcta.
El plan también incorpora metas concretas vinculadas a la integración de los sistemas de información del sector. Estas son señales positivas porque reflejan una comprensión de que el principal problema de la salud peruana no es únicamente la falta de recursos, sino también la gestión, la fragmentación y la ejecución. Por eso, tan importante como las propuestas será la voluntad de un cambio efectivo y la velocidad de implementación. En esa línea, será fundamental establecer un cronograma obligatorio de interoperabilidad en el Minsa y los gobiernos regionales durante el primer año, incorporar a la red de Essalud el segundo año, y a las sanidades y actores privados el tercer año. Por último, para transformar buenas intenciones en resultados concretos serviría hacer públicos los reportes sobre abastecimiento de medicamentos y los contratos de desempeño para hospitales, ambos con metas verificables para el primer nivel, así como establecer asociaciones público-privadas en aspectos donde ya existen capacidades reconocidas.
En cuanto el JNE proclame oficialmente al ganador, tocará pasar de los discursos a la acción, considerando que la transición será breve y que los ciudadanos no pueden seguir esperando para empezar a ver mejoras. De resultar ganadora Fujimori, heredará diagnósticos suficientes, propuestas abundantes y problemas conocidos. Lo que hará la diferencia será su capacidad de ejecutar una gestión diligente y transparente.











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