La OMS propone un cambio de modelo para prevenir y tratar la hemorragia posparto, responsable de 43.000 muertes anuales

F.D.R
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha propuesto un cambio de modelo en la prevención, diagnóstico y tratamiento de la hemorragia postparto (HPP), una complicación que causa unas 43.000 muertes de mujeres al año en todo el mundo, según una serie de artículos publicados en la revista científica The Lancet.

Los estudios, elaborados por la OMS, por la Universidad de Oxford, por investigadores principales del Programa Especial de Investigación, Desarrollo y Capacitación en Investigación sobre Reproducción Humana (HRP) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa, por sus siglas en inglés), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el Banco Mundial.

Estos análisis estudian la epidemiología, prevención y manejo clínico de esta complicación obstétrica. Además, advierten de que el sangrado excesivo tras el parto afecta anualmente a unos 27 millones de mujeres y sigue siendo la principal causa de mortalidad materna a nivel global, pese a que existen intervenciones eficaces para prevenir y tratar gran parte de los casos.

La hemorragia posparto afecta cada año a cerca de 27 millones de mujeres

Los autores sostienen que el modelo actual de atención presenta importantes deficiencias y oportunidades perdidas en todas las etapas del proceso asistencial, desde la prevención durante el embarazo hasta el diagnóstico precoz y la respuesta terapéutica inmediata.

Diagnóstico más temprano para evitar complicaciones graves

Uno de los principales cambios propuestos consiste en abandonar la estimación visual de la pérdida sanguínea, una práctica habitual que los investigadores consideran insuficiente. Según una revisión citada en la serie, este método no detecta más de la mitad de los casos de hemorragia posparto tras partos vaginales.

Por ello, las nuevas recomendaciones apuestan por medir de forma objetiva la cantidad de sangre perdida mediante dispositivos calibrados de recogida, junto con la monitorización sistemática de los signos vitales de la madre.

La OMS plantea iniciar el tratamiento antes, incluso desde los 300 mililitros de sangre perdida si hay signos vitales anormales

En este contexto, la OMS ha redefinido recientemente la hemorragia posparto como una pérdida de sangre objetivamente medida de al menos 300 mililitros acompañada de alteraciones hemodinámicas, o una pérdida de 500 mililitros o más, lo que ocurra primero. Según los expertos, esta modificación pretende favorecer una detección más temprana y evitar que la situación evolucione hacia cuadros potencialmente mortales.

La hemorragia posparto es «una carrera contra el tiempo», señalan los autores, que identifican seis retrasos críticos que deben evitarse: el retraso en el diagnóstico, en el inicio del tratamiento, en la escalada asistencial, en el uso de medidas temporales de estabilización, en la identificación de la causa del sangrado y en el acceso a sangre y hemoderivados.

Un paquete de respuesta inmediata

La serie destaca además la eficacia de un paquete estandarizado de tratamiento de primera respuesta, conocido por el acrónimo Motive, que combina masaje uterino, administración de un fármaco oxitócico, ácido tranexámico, fluidoterapia intravenosa y una exploración para identificar el origen del sangrado.

Los investigadores subrayan que este conjunto de intervenciones puede reducir de forma significativa la progresión hacia hemorragias potencialmente mortales y está diseñado para que matronas y personal de enfermería puedan actuar de manera inmediata sin esperar la valoración de un especialista.

Los autores reclaman reforzar la prevención durante el embarazo, corregir la anemia y evitar cesáreas no indicadas

Cuando la hemorragia no responde a estas medidas iniciales, los autores defienden una atención multidisciplinar capaz de proporcionar reanimación intensiva y tratamientos específicos según la causa subyacente.

La prevención comienza antes del parto

Los artículos también insisten en que la estrategia frente a la hemorragia posparto no debe centrarse exclusivamente en el tratamiento de los casos ya establecidos, sino reforzar las medidas preventivas desde antes del nacimiento.

En este sentido, los investigadores destacan la importancia de reducir la anemia materna, mejorar el acceso a la anticoncepción, controlar factores de riesgo como la obesidad, la diabetes gestacional o la preeclampsia, y evitar las cesáreas que no estén médicamente indicadas, ya que estas intervenciones quirúrgicas se asocian con un riesgo considerablemente mayor de hemorragia.

Asimismo, recuerdan que la administración rutinaria de uterotónicos tras el parto continúa siendo una de las herramientas preventivas más eficaces. Una revisión de 122 ensayos clínicos con más de 121.000 mujeres concluyó que las combinaciones de oxitocina con misoprostol o con ergometrina ofrecen la mayor eficacia preventiva, aunque a costa de más efectos adversos.

La oxitocina y la carbetocina se perfilan como las opciones individuales más eficaces y seguras para prevenir esta complicación

Por ello, los autores recomiendan como estrategia estándar el uso de oxitocina o carbetocina en monoterapia, reservando la combinación de oxitocina y misoprostol para mujeres con alto riesgo de hemorragia. La ergometrina, sola o combinada, deja de recomendarse por cuestiones de seguridad relacionadas con la hipertensión.

Un problema con un elevado coste sanitario y social

Además de las muertes maternas, la hemorragia posparto provoca complicaciones graves como anemia severa, histerectomías de urgencia, insuficiencia orgánica y secuelas psicológicas prolongadas.

La carga económica global de esta complicación se estima en unos 10.400 millones de dólares anuales, de los que aproximadamente un tercio corresponde a costes para los sistemas sanitarios y el resto a pérdidas sociales y económicas.

Ante esta situación, los autores piden a los gobiernos, sistemas de salud, asociaciones profesionales y organismos financiadores para convertir la hemorragia posparto en una prioridad sanitaria urgente. Entre las medidas propuestas figuran garantizar el acceso a medicamentos y dispositivos de calidad, capacitar al personal sanitario de primera línea y aplicar a gran escala intervenciones respaldadas por la evidencia científica.

La combinación de prevención eficaz, diagnóstico precoz y tratamiento inmediato podría evitar miles de muertes cada año y transformar el abordaje de una de las complicaciones más graves del parto.

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