“El principal sesgo que hay en vejiga hiperactiva es banalizar, asociar la incontinencia al envejecimiento normal”

Juan León García
El síndrome de vejiga hiperactiva en etapas de la vida como la postmenopausia es muy común, por lo que un correcto abordaje desde la consulta de atención primaria marcará el devenir en su manejo y en la calidad de vida de las pacientes, analizan como parte del ciclo APDay 2026 los Dres. Ernesto Martínez Estrada y Rubén Villa Estébanez, integrantes del grupo de trabajo de Nefrourología de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc).

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“Hay que preguntar mejor, diagnosticar mejor y tratar mejor”, enfatizan tanto el Dr. Martínez Estrada, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria en el Centro de Salud La Calzada II, Gijón (Asturias) y el Dr. Villa Estébanez, en el Centro de Salud Grado-Candamo, Grado (Asturias). Atención primaria tiene una “posición privilegiada” por su cercanía con la paciente y su historia clínica.

Por eso, también se deben desmontar mitos como que la vejiga hiperactiva en la mujer posmenopáusica sea un síntoma menor o una consecuencia inevitable de cumplir años, advierten. A su vez, animan a las pacientes a normalizar este problema en su rutina: “hablar de pérdidas de orina, urgencia o sequedad vaginal no es incómodo; incómodo es vivir pendiente del baño, dormir mal o dejar de hacer planes”.

¿Cuáles son los principales retos que detectan hoy en el abordaje integral de la vejiga hiperactiva en la mujer posmenopáusica desde la consulta de atención primaria?
El primer reto es hacer visible un problema que muchas mujeres no cuentan de forma espontánea, lo asocian al envejecimiento normal, una fase más por la que hay que transitar. Perder orina no es normal, salir de casa sabiendo donde encontrar el primer baño tampoco es normal.

“La prescripción farmacológica en vejiga hiperactiva se puede considerar cuando los síntomas afectan de forma clara a la calidad de vida”

No se pretende medicalizar el envejecimiento, pero cuando los síntomas interfieren la calidad de vida debemos actuar y por ello la primera estrategia es preguntar por las pérdidas de orina, la urgencia miccional o la sequedad vaginal.

El segundo reto es convencer al médico de familia que este tipo de patologías no requieren altas tecnologías, sólo tiempo, espacios de confianza con la paciente, toma de decisiones compartidas y estrategias terapéuticas accesibles y sencillas desde la atención primaria.

¿Qué procedimiento de despistaje es el correcto y qué sesgos siguen presentes respecto a la incontinencia urinaria en mujeres?
El procedimiento más útil es el despistaje oportunista: preguntar si hay urgencia miccional, incontinencia, especialmente en mujeres a partir de los 50 años o antes si hay menopausia, factores gineco-obstétricos, obesidad, estreñimiento, comorbilidades, trastornos afectivos o síntomas urinarios.

El principal sesgo es banalizar, asociar la incontinencia al envejecimiento normal. No preguntar por pudor, falta de tiempo o derivar directamente a atención hospitalaria.

“Estudios de cohortes han demostrado asociación entre el empleo de antimuscarínicos y el riesgo de desarrollo de deterioro cognitivo. Por ello es muy importante individualizar”

¿Qué prioridad ha de darse a la personalización del enfoque en vejiga hiperactiva en este tipo de pacientes? ¿Cuándo se puede considerar que esta patología afecta a las pacientes hasta tal punto que hace falta prescripción farmacológica?
Hay que encontrar un espacio para individualizar la estrategia terapéutica. No tratamos vejigas: tratamos mujeres cada una con su historia, sueño interrumpido, vida sexual, trabajo, cuidados, miedo a salir de casa o a sentarse lejos de un baño. La misma urgencia miccional puede ser tolerable para una paciente y devastadora para otra.

La prioridad terapéutica se basa en la toma de decisiones compartidas, educación, medidas conductuales, reducción de cafeína y alcohol, pérdida de peso si procede, reeducación vesical y entrenamiento supervisado del suelo pélvico.

La prescripción farmacológica se puede considerar cuando los síntomas afectan de forma clara a la calidad de vida y no se han corregido con las estrategias conductuales.

Advierten también respecto a la indicación de antimuscarínicos. ¿Por qué hace falta valorar con especial detenimiento a personas con edad avanzada?
Los antimuscarínicos son eficaces. Estudios de cohortes han demostrado asociación entre el empleo de antimuscarínicos y el riesgo de desarrollo de deterioro cognitivo. Por ello es muy importante individualizar. En personas mayores hay que valorar con especial cuidado la carga colinérgica total, el riesgo de deterioro cognitivo, caídas, estreñimiento, sequedad de boca, visión borrosa, glaucoma no controlado, retención urinaria e interacciones.

El problema no es solo el fármaco aislado, sino la suma: antihistamínicos, antidepresivos, relajantes musculares, algunos psicofármacos, tratamientos para el sueño… Al final, la paciente no toma “un antimuscarínico”; toma toda una carga farmacológica que en ocasiones puede ser dañina.

“La terapia estrogénica vulvovaginal tiene un papel muy relevante cuando coexiste síndrome genitourinario de la menopausia”

Respecto a las opciones farmacológicas, ¿cuáles están disponibles y son más eficaces para según qué casos y perfiles?
Hoy el tratamiento farmacológico de la vejiga hiperactiva se apoya en tres estrategias: agonistas beta-3 adrenérgicos, antimuscarínicos y combinación de ambos.

Los agonistas beta-3, como mirabegrón y vibegrón, son especialmente atractivos en mujeres mayores o con preocupación por efectos cognitivos, porque mantienen la eficacia con menos efectos anticolinérgicos y mayor adherencia terapéutica.

Los antimuscarínicos pueden considerarse en pacientes seleccionadas, más jóvenes, sin deterioro cognitivo, sin glaucoma no controlado, sin estreñimiento relevante ni riesgo de retención, y con revisión estrecha de tolerancia y adherencia.

La terapia estrogénica vulvovaginal tiene un papel muy relevante cuando coexiste síndrome genitourinario de la menopausia: sequedad, dispareunia, disuria, urgencia, frecuencia, infecciones recurrentes o signos de atrofia. Mejora síntomas urinarios y calidad de vida, con mínima absorción sistémica.


Conforme a la política de transparencia de la semFYC, APDay cuenta con el patrocinio no condicionado de: Astellas, Eucerin, Ferrer, Italfarmaco, Lilly, MSD, Nutricia, Organon, Pfizer, Salvat y Zambon.

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