¿Xanadu o déjàvu?

En su desganado intento por conquistar votos fuera de su núcleo duro, Roberto Sánchez anunció que Pedro Francke “está asumiendo la coordinación del equipo económico” de Juntos por el Perú.

Es evidente que su intención es seguir asentando los símiles entre su candidatura y la de Pedro Castillo, pero cabe preguntarse a quién más busca convencer Sánchez con este simbólico ‘sombrero económico’.

Aquellos que comparten los radicales anhelos del candidato por una nueva Constitución y la destrucción del modelo, pueden ver al relativamente moderado Francke como una piedra en el zapato. Y quienes aún temen votar por Juntos por el Perú pese a su desconfianza en los valores democráticos, institucionales y anticorrupción de Keiko Fujimori, no creo que puedan ver en el exministro de Economía de Castillo una garantía de un xanadu, de un paraíso de tranquilidad y prosperidad económica.

Las declaraciones de Francke en RPP esta semana sobre la necesidad de que Julio Velarde permanezca en la presidencia del Banco Central de Reserva y, más importante aún, de que se nombre un directorio con el que Velarde pueda trabajar, son, más bien, un déjàvu de uno de sus pocos logros durante su paso por el MEF.

El otro es el control del déficit fiscal que, paradójicamente, resulta un argumento poderoso contra Fuerza Popular, dado que su bancada ha contribuido a crear gastos permanentes y exoneraciones tributarias que golpean este indicador desde el Legislativo.

Y creo que ahí tenemos que parar de contar. Es difícil olvidar los inútiles esfuerzos de Francke para ‘traducir’ al entonces primer ministro Guido Bellido en sus discursos sobre la nacionalización de los recursos naturales o su defensa incluso después de su salida del gobierno del decreto que prohibía a las empresas tercerizar labores relacionadas con el núcleo del negocio, medida nefasta para la generación de empleo.

El discurso del economista sobre la importancia del respeto a la propiedad privada y a los contratos firmados por el Estado Peruano no ha cambiado, pero es fácil pensar que su efectividad para coger las riendas de un gobierno y guiarlo hacia senderos más económicamente sensatos tampoco haya variado.

Será interesante ver el debate presidencial del 31 de mayo y ver cómo Fujimori explica las contradicciones entre las promesas de consolidación fiscal del plan de gobierno de Fuerza Popular y la irresponsabilidad de su bancada al multiplicar los gastos. El reto de Sánchez será tratar de convencer de su disposición a proteger el modelo económico y honrar los contratos firmados por el país a alguien más que a Pedro Francke.

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