La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el domingo el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y la vecina Uganda como una emergencia de salud pública de importancia internacional, luego de registrar más de 300 presuntos casos y 88 muertes.
A inicios de mayo, se identificó en un hospital de la Zona de Salud de Bunia, en el noreste de la República Democrática del Congo, un conglomerado de casos de personas infectadas por el virus Bundibugyo, una de las cuatro especies de orthoebolavirus que causan la enfermedad del Ébola en humanos. No existe una vacuna contra esta variante y el tratamiento se basa principalmente en cuidados de apoyo.
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La OMS agregó que el brote no cumple con los criterios de una emergencia pandémica como la del COVID-19 y desaconsejó el cierre de fronteras internacionales.
El profesor Jean-Jacques Muyembe, director general del Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB), lleva guantes protectores en un laboratorio del INRB en Kinshasa, República Democrática del Congo, el 20 de mayo de 2026. Foto: Hardy BOPE / AFPThe UN health agency has declared the surge of the highly contagious haemorrhagic fever in the east of the country an international health emergency.
No vaccine or therapeutic treatment exists for the Bundibugyo strain of Ebola which is responsible for the outbreak.
Ebola has killed more than 15,000 people in Africa in the past half-century. (Photo by Hardy BOPE / AFP)
/ HARDY BOPE
La enfermedad causada por el virus del Ébola es rara pero grave. Afecta tanto a humanos como a otros primates y se transmite mediante el contacto directo con sangre y fluidos corporales de personas o animales infectados.
Es una afección endémica en la RDC, donde fue descubierta en 1976 en un pueblo cercano al río Ébola, ubicado en el norte del país, del cual toma su nombre el virus.
El periodo de incubación va de dos a 21 días. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, cansancio, malestar general, dolores musculares y dolor de cabeza y garganta. Posteriormente pueden aparecer vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupciones cutáneas y signos de deterioro de las funciones renal y hepática.
El brote registrado en Ituri corresponde a la cepa Bundibugyo, cuya tasa de letalidad se sitúa entre el 25% y el 40%, según Médicos Sin Fronteras (MSF).
Se trata del tercer brote relacionado con esta cepa, tras los ocurridos en Uganda entre 2007 y 2008, y en la RDC en 2012.
Según la OMS, el virus presenta una tasa de mortalidad promedio de entre el 25% y el 90%, siendo la variante Zaire la más letal y la única que cuenta con vacunas y tratamientos autorizados.
(Foto genérica de un virus)
El virus del Ébola no se transmite con la misma facilidad que enfermedades comunes como el resfriado, la gripe o el sarampión. Hasta el momento, no existen evidencias de que el virus se contagie por el aire o el agua. Además, una persona infectada solo puede transmitir la enfermedad cuando ya presenta síntomas.
El contagio entre humanos ocurre mediante el contacto directo con fluidos corporales infectados, como orina, saliva, sudor, heces, vómito, leche materna o semen. El virus puede ingresar al organismo a través de heridas en la piel o por las membranas mucosas de los ojos, nariz y boca.
También puede propagarse al tocar objetos o superficies contaminadas con fluidos de una persona enferma, entre ellos ropa, sábanas, vendajes, agujas, jeringas y equipos médicos.
En África, el virus puede transmitirse al manipular animales salvajes infectados destinados al consumo, al entrar en contacto con sangre o fluidos de animales infectados o mediante el contacto con murciélagos portadores del virus.
Por otro lado, el Ébola no se transmite por el aire, el agua, los alimentos ni a través de insectos como los mosquitos.
El personal de salud y quienes cuidan a pacientes infectados tienen un mayor riesgo de contagio debido a su exposición directa a fluidos corporales. Sin embargo, el uso adecuado de equipos de protección personal reduce considerablemente ese peligro.
Aunque el actual brote todavía no se considera una epidemia, existen varios factores que preocupan a las autoridades y expertos sanitarios.
La primera razón es que los casos se han producido en una zona afectada por una guerra civil, lo que dificulta las labores de detección y control.
“El brote de ébola representa una nueva crisis masiva que se suma a una situación ya de por sí difícil (…) Se produce en una zona de conflicto, una zona de crisis humanitaria, con cientos de miles de personas desplazadas y sistemas de salud ya gravemente comprometidos”, advirtió Greg Ramm, director de la organización Save the Children.

El personal sanitario encabeza la lista de grupos con mayor riesgo de contraer el ébola, según la OMS.
Cinco millones de personas, entre ellas unos 2,5 millones de niños, se encuentran desplazadas internamente, mientras que otros 15 millones necesitan asistencia humanitaria, de acuerdo con la organización.
La segunda preocupación es que la cepa causante, Bundibugyo, es una de las menos estudiadas.
“El virus Bundibugyo es el descubierto más recientemente. Fue hallado en 2007 y causa la muerte en aproximadamente el 30% de las personas que lo contraen”, señalaron los CDC.
Por su parte, la OMS advirtió en un comunicado publicado el sábado que las tasas de letalidad registradas en los brotes detectados en Uganda y la República Democrática del Congo en 2007 y 2012 oscilaron entre el 30% y el 50%.
Entre 2014 y 2016 se produjo el mayor brote de ébola registrado hasta ahora, con 28.600 contagios y 11.308 fallecidos en África Occidental, según datos de los CDC.
La principal preocupación ahora es que “no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico para el virus Bundibugyo”, alertó Alimuddin Zumla, profesor de enfermedades infecciosas de la University College London, en un artículo publicado en The Conversation.
Además, las pruebas para detectar la infección no siempre resultan eficaces. Los resultados iniciales del brote dieron negativo para el virus del Ébola y fue necesario recurrir a análisis más sofisticados.
“Lidiar con Bundibugyo es una de las preocupaciones más importantes” en este brote, afirmó a la BBC Trudie Lang, profesora de la Universidad de Oxford y jefa de la Red Global de Salud.
Para reducir el riesgo de que el brote se convierta en una epidemia, la OMS pidió a las autoridades de la República Democrática del Congo y Uganda, así como a las de la vecina Ruanda, reforzar la vigilancia sanitaria en las fronteras.
La OMS reconoció recientemente que desarrollar una vacuna para el virus Bundibugyo llevará meses, aunque sostuvo que el riesgo global puede considerarse bajo.
Por su parte, países como EE.UU. han pedido a sus ciudadanos evitar viajar a la zona y también prohibieron el ingreso a su territorio de personas que hayan estado recientemente en la República Democrática del Congo y Uganda.
















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