Nuevo aislamiento en crucero: ¿sobrerreacción o medidas acertadas de prevención y cuidado?

El crucero Ambition, atracado esta semana en la ciudad francesa de Burdeos, se convirtió el miércoles 13 de mayo en el centro de una nueva crisis sanitaria internacional luego de que un pasajero británico mayor de 92 años falleciera y medio centenar de personas comenzaran a presentar vómitos y diarrea. La situación llevó inicialmente al confinamiento de cerca de 1.700 personas, entre pasajeros y tripulación, mientras las autoridades sanitarias francesas investigaban el origen del brote.

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El barco de la compañía Ambassador Cruise Line había partido de las Islas Shetland y realizado escalas en Belfast, Liverpool y Brest antes de llegar a Burdeos. Según las autoridades francesas, unas 50 personas presentaron síntomas gastrointestinales y los primeros análisis descartaron inicialmente la presencia de norovirus, aunque continuaban los estudios para identificar con precisión el agente causante.

La Agencia Regional de Salud de Nueva Aquitania confirmó posteriormente que se trató de “un episodio de gastroenteritis de origen viral”, descartando cualquier relación con el hantavirus de los Andes que semanas antes había provocado preocupación en otro crucero, el MV Hondius. Las autoridades también levantaron la prohibición de desembarco para los pasajeros sin síntomas, aunque mantuvieron aislados a quienes seguían enfermos.

El crucero MV Hondius, de bandera neerlandesa y afectado por el hantavirus, es reabastecido por un buque cisterna en el puerto de Granadilla de Abona, en la isla de Tenerife, en las Islas Canarias (España), el 11 de mayo de 2026. Foto: JORGE GUERRERO / AFP

El crucero MV Hondius, de bandera neerlandesa y afectado por el hantavirus, es reabastecido por un buque cisterna en el puerto de Granadilla de Abona, en la isla de Tenerife, en las Islas Canarias (España), el 11 de mayo de 2026. Foto: JORGE GUERRERO / AFP

/ JORGE GUERRERO

Para el médico infectólogo José López Revilla, profesor de Salud Pública de la Universidad Científica del Sur, el incidente no resulta extraño dentro del contexto de los cruceros. “Los brotes en barcos no son una situación inusual”, explicó en conversación con El Comercio.

Según el especialista, este tipo de embarcaciones funciona como “poblaciones cautivas”, donde miles de personas comparten espacios cerrados, alimentos y sistemas de ventilación durante varios días. “Las grandes aglomeraciones favorecen la contaminación de alimentos, agua y superficies, además de la transmisión (de enfermedades) entre personas”.

La gastroenteritis es una inflamación del revestimiento del estómago y los intestinos, causada por diversas causas como virus, bacterias, parásitos y alimentos en mal estado. Sus principales síntomas incluyen vómitos y diarrea, y es más que probable que todos la hayan experimentado en algún momento de sus vidas.

Aunque la palabra gastroenteritis suele asociarse con una enfermedad pasajera, los especialistas advierten que su gravedad puede variar enormemente dependiendo del agente causante y del estado de salud de los pacientes.

El doctor César Cárcamo, profesor principal de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, explicó que la gastroenteritis “es básicamente diarrea”, pero puede variar muchísimo en gravedad dependiendo de sus causas, cambiando de ser algo leve y pasajero o convertirse en una enfermedad mortal”, afirmó.

Quizás uno de los ejemplos más claros de la letalidad de este tipo de enfermedades es el cólera, una infección diarreica aguda causada por la bacteria Vibrio cholerae que devastó el Perú en 1991, dejando casi 3.000 mil muertos y 322 mil afectados.

El brote epidémico comenzó en la costa del Perú. Se aisló por primera vez en Chancay y Chimbote, el 23 y 29 de enero de 1991, respectivamente. (Foto: El Comercio)

El brote epidémico comenzó en la costa del Perú. Se aisló por primera vez en Chancay y Chimbote, el 23 y 29 de enero de 1991, respectivamente. (Foto: El Comercio)

Pero incluso versiones menos letales de este mal pueden resultar peligrosas si no se controlan apropiadamente y el Dr. Cárcamo señaló que una de las principales amenazas es la deshidratación, que puede afectar desproporcionadamente a adultos mayores como el fallecido de 92 años y a personas vulnerables como los niños. Otro factor relevante es la calidad de atención médica que puede ofrecer un lugar con un crucero donde las posibilidades de atención médica son limitadas.

Los especialistas consultados coincidieron en que el primer paso para controlar un brote como el visto en el Ambition es identificar su origen. Cárcamo explicó que existen dos escenarios frecuentes. El primero es una intoxicación alimentaria causada por toxinas bacterianas presentes en alimentos contaminados. En esos casos, los síntomas suelen desaparecer una vez que el cuerpo elimina la toxina y el riesgo de contagio entre personas es mínimo una vez que se identifica el causante.

La segunda posibilidad es la presencia de un agente vivo, como virus, bacterias o parásitos, los cuales son capaces de transmitirse de persona a persona y que entre los más comunes en cruceros se encuentran el norovirus, la salmonella y el campylobacter.

“Si fuera un agente infeccioso vivo, entonces las personas podrían contagiarse entre ellas”, explicó Cárcamo, lo que conlleva a que se implementen medidas de higiene y aislamiento para evitar su expansión.

El tratamiento también depende del origen del brote, ya que si bien cuadros leves suelen controlarse con hidratación y vigilancia médica, las infecciones bacterianas pueden requerir el uso de antibióticos antibióticos. Y, en casos graves, la evacuación hospitalaria puede volverse indispensable.

López Revilla agregó que los adultos mayores pueden presentar síntomas atípicos. “Un adulto mayor deshidratado puede estar confundido o desorientado”, señaló, explicando por qué en algunos casos resulta difícil determinar rápidamente la relación entre una muerte y un brote gastrointestinal.

El aislamiento masivo de pasajeros generó dudas sobre si las autoridades sanitarias francesas actuaron con exceso de cautela. Sin embargo, ambos especialistas consideran que la decisión fue razonable dadas las circunstancias.

Mientras no se conociera la causa, yo sí pensaría que es una medida adecuada”, sostuvo López Revilla.

Cárcamo coincidió en que el confinamiento era apropiado mientras existiera incertidumbre sobre la capacidad de transmisión del agente responsable. “Un crucero tiene características especiales en la que personas comparten espacios cerrados como restaurantes, baños y sistemas de ventilación”, explicó. “Si existiera transmisión entre personas, el contagio podría expandirse rápidamente”.

El experto añadió que la medida también evitaba la posible dispersión internacional del brote. A diferencia de una ciudad, donde las personas regresan a sus hogares y confinarse, en un crucero miles de pasajeros continúan compartiendo espacios reducidos y desplazándose entre distintos países, promoviendo aún más la expansión de la enfermedad.

“Si fuera solo una intoxicación alimentaria, probablemente no existiría riesgo de transmisión. Pero mientras no se conozca la causa exacta, lo prudente es mantener el confinamiento”, señaló.

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