Desde el gobierno, nuestra prioridad es el bienestar de los jóvenes y su realización como ciudadanos. Entendemos que el talento es universal, pero las oportunidades no siempre lo son. Por ello, el Ministerio de Educación, a través de Pronabec, trabaja para que la falta de recursos nunca sea una barrera que limite el potencial de nuestros estudiantes.
Desde el gobierno, nuestra prioridad es el bienestar de los jóvenes y su realización como ciudadanos. Entendemos que el talento es universal, pero las oportunidades no siempre lo son. Por ello, el Ministerio de Educación, a través de Pronabec, trabaja para que la falta de recursos nunca sea una barrera que limite el potencial de nuestros estudiantes.
Para un joven con aspiraciones, una beca es mucho más que un apoyo financiero: es el puente que une su realidad actual con el horizonte de sus sueños. Sin embargo, para que este puente sea sólido, el Estado debe actuar con justicia social. No se trata de excluir, sino de priorizar y dirigir el apoyo hacia quienes, sin el respaldo público, difícilmente podrían acceder a una educación de calidad, especialmente en el extranjero.
Detrás de cada beca existe un engranaje de responsabilidad compartida. Al otorgar estos recursos, el Estado realiza una inversión estratégica. El país apuesta por sus mejores mentes con la expectativa de que ese conocimiento se traduzca en desarrollo para todos los peruanos. Es un compromiso patriótico.
En este 2026, gestionar el presupuesto con responsabilidad nos obliga a tomar decisiones valientes. Actualmente, todos los programas de becas atraviesan un proceso de reestructuración. El objetivo es claro y apunta a garantizar su sostenibilidad y proteger a quienes ya son beneficiarios. Nuestra prioridad es asegurar la continuidad de los estudios de más de 60.000 becarios de Beca 18 que hoy cuentan con el respaldo del Estado.
Por su lado, Beca Bicentenario es una de nuestras apuestas más ambiciosas y ha permitido que 2.268 profesionales se gradúen en las mejores universidades del mundo. Sin embargo, debemos afrontar una realidad compleja: muchos no han retornado al país.
Cuando los recursos públicos forman talento que termina beneficiando a otras economías, el sistema falla en su propósito principal. Por ello, la pausa en la convocatoria 2026 no es un cierre, sino una revisión que busca mecanismos que aseguren que el conocimiento regrese para cerrar brechas en el Perú. Garantizamos así la tranquilidad de los 283 beneficiarios actuales. Mientras optimizamos los posgrados, reforzamos nuestra base. La convocatoria 2026 de Beca 18 ofrece 5.184 becas integrales a jóvenes en condición de vulnerabilidad y con excelencia académica. Hoy, más de 40.000 jóvenes ya transforman sus vidas gracias a este programa.
Nuestra meta es que el mérito tenga una oportunidad real y que el destino de una familia cambie a través de la educación. Cuando hablamos de becas, no hablamos de frías cifras presupuestales, sino de historias y de futuros. Cuando el Estado cumple su rol protector y el estudiante asume su papel como agente de cambio, se genera un círculo virtuoso de desarrollo que beneficia a toda la nación.












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