La segunda vuelta electoral tendrá un protagonista clave: el voto joven. Más de 6,8 millones de peruanos entre los 18 y 29 años representan alrededor del 26% del padrón electoral, cifra que refleja no solo su capacidad de incidencia, sino también el papel cada vez más activo que asumen en las decisiones que marcarán el futuro del país.
Durante años, el voto juvenil fue observado con dudas sobre su nivel de participación política. Sin embargo, hoy vemos una generación mucho más involucrada en las conversaciones públicas, en temas como la educación, la sostenibilidad, la salud mental, la seguridad, etc. Los jóvenes sí quieren participar, pero también buscan espacios donde puedan hacerlo a través del diálogo, la información y el pensamiento crítico.
Con la vasta información que fluye en plataformas digitales, la prioridad se ha desplazado de fomentar la participación electoral a desarrollar las capacidades para que los ciudadanos analicen, contrasten datos y tomen decisiones bien informadas. Así, la educación resulta esencial para alcanzar este objetivo.
En esa línea, las universidades tienen hoy el reto de formar no solo profesionales técnicamente preparados, sino también ciudadanos capaces de dialogar y participar en la construcción de consensos. Esto implica generar espacios en los que los jóvenes puedan intercambiar perspectivas y acercarse a distintas miradas sobre el país y sus desafíos.
Por eso resultan tan valiosos espacios como CADE Universitario, que puso en agenda temas como democracia, ciudadanía y participación juvenil. Más allá de la coyuntura electoral, este tipo de encuentros evidencian que cuando hay espacios reales de conversación y escucha, los jóvenes responden y se involucran. Permiten que pasen de la reflexión a la acción, entendiendo que la construcción del país no depende únicamente de las autoridades, sino también del compromiso ciudadano.
Las cifras reflejan señales importantes. Según datos compartidos en este encuentro, aunque solo el 38% de los jóvenes afirma sentirse interesado en política, existe una creciente preocupación por temas como la corrupción, las oportunidades de desarrollo y el futuro del país. Esto evidencia la necesidad de seguir generando espacios que promuevan el diálogo y una ciudadanía más informada.
La democracia no se fortalece únicamente el día de una elección, sino también en cada espacio donde se fomenta el pensamiento crítico, el respeto y la participación. Hoy más que nunca, escuchar e involucrar a los jóvenes no debería verse como una opción, sino como una necesidad para construir consensos, fortalecer nuestras instituciones y proyectar un país con mayores oportunidades para todos.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.













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