«Las enfermeras trabajamos de manera muy estrecha con los pacientes de migraña para educar sobre tratamientos, identificar barreras y revisar expectativas»

Anuario iSanidad 2025
Nieves Sebastián Mongares
En el manejo de la migraña, más allá de la parte clínica, es necesario ofrecer una asistencia que tenga en cuenta todas las esferas del paciente. De esta manera, el trabajo de la enfermería especializada en esta patología juega un rol esencial que va desde la prevención hasta el seguimiento del tratamiento seleccionado.

Por ello, Lali Giné, enfermera de práctica avanzada en la Unidad de Cefalea del Hospital Vall de Hebrón, miembro de la junta directiva y del Grupo de estudio de Cefalea en la Sociedad Española de Enfermería Neurológica (Sedene) y coordinadora del grupo de enfermería de la Sociedad Catalana de Neurología, resalta en esta entrevista con el apoyo de Lundbeck el papel que juegan estas profesionales dentro de todo el engranaje de especialistas que prestan atención a estos pacientes.

¿Qué papel juegan las enfermeras en la actualidad en el manejo de los pacientes con migraña y, en especial, en aquellos con migraña crónica?
Las enfermeras tenemos un papel importante en el manejo de la migraña, especialmente en las formas crónicas y de mayor complejidad. Somos el primer punto de contacto del paciente dentro de las Unidades de Cefalea y, a menudo, quienes acompañamos de manera más cercana su evolución.

Nuestro rol combina valoración clínica, educación terapéutica, seguimiento de adherencia, gestión de expectativas y detección precoz de señales de alarma o cambios en el patrón de dolor y posibles comorbilidades. Todo ello permite anticipar empeoramientos y mejorar la respuesta global al tratamiento.

«Las enfermeras tenemos un papel importante en el manejo de la migraña, especialmente en las formas crónicas y de mayor complejidad»

Además, las enfermeras podemos aportar una mirada global que contempla no solo la fisiopatología de la migraña, sino también su impacto emocional, funcional y social, aspectos que son fundamentales en la cronicidad.

¿Qué necesidades tienen las profesionales enfermeras de cara a poder ofrecer la mejor atención posible a estos pacientes?
Para ofrecer una atención excelente, las enfermeras necesitamos formación especializada, acceso a recursos actualizados y tiempo estructurado para la educación sanitaria. En este sentido, sociedades científicas como la Sociedad Española de Enfermería Neurológica (Sedene) han sido clave. Su Grupo de Estudio de Cefaleas está impulsando formación específica, espacios de debate, investigación clínica y recursos útiles para la práctica clínica.

Un ejemplo reciente es el lanzamiento de la nueva Guía de Cefalea de Sedene (2025), que supone un marco actualizado y muy valioso para la atención estandarizada y basada en evidencia. También necesitamos un mayor reconocimiento a nivel institucional del valor que aportamos en el manejo de patologías complejas como la migraña, reconociendo nuevos perfiles de expertise, como la enfermera de práctica avanzada.

«Necesitamos un mayor reconocimiento a nivel institucional del valor que aportamos en el manejo de patologías complejas»

¿Cómo definiría el papel y aportación de las Unidades de Cefalea al manejo de esta patología?
Las Unidades de Cefalea tienen un papel decisivo en la mejora de resultados en salud de las personas con migraña. En estos espacios se integra la evaluación especializada, el acceso a terapias avanzadas, el seguimiento estructurado, la educación sanitaria personalizada e integración directa de la investigación.

Su aportación más evidente es la capacidad de diagnóstico preciso y rápido, la reducción de infratratamiento, el abordaje multidisciplinar y la posibilidad de ofrecer intervenciones tanto farmacológicas como no farmacológicas en función del perfil del paciente. Las unidades, además, actúan como motor de investigación y de innovación, contribuyendo a una mejor comprensión de la enfermedad y a la optimización de los modelos asistenciales.

¿Qué importancia tiene la adherencia terapéutica de cara al control de la enfermedad y cómo se gestiona, desde el rol de las enfermeras, dentro de las Unidades de Cefaleas?
La adherencia es un elemento imprescindible para el control de la migraña, donde el éxito terapéutico depende de la constancia y del uso adecuado de los tratamientos.

Las enfermeras trabajamos de manera muy estrecha con los pacientes para educar sobre los tratamientos, identificar barreras, revisar expectativas y asegurar que entienden bien el propósito y el modo de uso de cada terapia.

Realizamos seguimiento activo, ya sea presencial o telemático, facilitamos herramientas como diarios de cefalea y recordatorios, y reforzamos la importancia de evitar el sobreuso de medicación sintomática. Este acompañamiento permite reducir abandonos prematuros y maximizar la eficacia de los tratamientos preventivos.

«La adherencia es un elemento imprescindible para el control de la migraña, donde el éxito terapéutico depende de la constancia y del uso adecuado de los tratamientos»

¿Cómo es la atención multidisciplinar que se brinda en la actualidad a estos pacientes? ¿Cómo se coordina el trabajo entre profesionales para garantizar que se cubren todas sus necesidades?
La atención multidisciplinar es un objetivo imprescindible en el manejo óptimo de la migraña: la evidencia muestra que muchas personas se beneficiarían de intervenciones complementarias como psicología, fisioterapia y atención primaria, entre otras.

Sin embargo, la realidad asistencial actual es que no siempre disponemos de estos recursos dentro de las Unidades de Cefaleas. Esto nos obliga, en muchos casos, a derivar a los pacientes a centros externos.

Aun así, trabajamos para coordinar de la mejor manera posible cada uno de estos circuitos: estableciendo canales de comunicación claros, compartiendo información clínica reglada y asegurando un seguimiento cuidadoso por parte de las enfermeras, para que el paciente no se sienta desorientado en este recorrido.

El compromiso de los equipos es avanzar hacia un modelo más integrado, pero es necesario que el sistema reconozca la complejidad de la migraña y dote a las unidades de los recursos que realmente requiere.

«La evidencia muestra que muchas personas se beneficiarían de intervenciones complementarias como psicología, fisioterapia y atención primaria»

¿Cómo valora el impacto que han tenido las opciones innovadoras de tratamiento en el manejo de la migraña a nivel general y de la migraña crónica?
La irrupción de nuevas terapias, como anti-CGRP, neuromodulación, toxina botulínica, ha transformado completamente el manejo de la migraña. En migraña crónica, en particular, hemos visto mejoras significativas en reducción de días de dolor, funcionalidad y calidad de vida. Estos tratamientos, además, permiten personalizar mucho más la estrategia preventiva.

Debido a esto, se han ido incorporando muchas enfermeras en Unidades y consultas de neurología, para ello hemos tenido que aprender nuevas técnicas, incorporar protocolos complejos, reforzar la educación al paciente y participar en la monitorización de eficacia y tolerancia. La innovación ha elevado la exigencia, pero también nos ha permitido ofrecer mejores resultados.

Con todo lo anterior, ¿cuáles diría que son los desafíos prioritarios a abordar de cara a ofrecer un abordaje óptimo del paciente de migraña por parte de las enfermeras?
Entre los desafíos más relevantes destacaría varios. En primer lugar, ampliar la presencia de enfermeras expertas en cefaleas en todas las comunidades y niveles asistenciales. También, garantizar tiempo clínico suficiente para la educación terapéutica y el seguimiento, que son claves en la cronicidad. Es necesario potenciar la formación específica y continua, en línea con iniciativas como la Guía de Cefalea de Sedene.

Asimismo, seguir avanzando en investigación enfermera, generando evidencia propia sobre intervenciones no farmacológicas, adherencia, impacto emocional y modelos asistenciales. Y, por último, reforzar la coordinación entre niveles asistenciales, especialmente con atención primaria, para favorecer la identificación temprana y evitar la cronificación.

«Me gustaría destacar el valor del trabajo en red. La migraña es una enfermedad prevalente, incapacitante y aún incomprendida incluso por muchos profesionales»

Por otra parte, me gustaría destacar el valor del trabajo en red. La migraña es una enfermedad prevalente, incapacitante y aún incomprendida incluso por muchos profesionales. Que sociedades científicas como Sedene impulsen grupos de estudio específicos, formación y recursos prácticos, como la nueva Guía de Cefalea 2025, ayuda a visibilizar el papel de las enfermeras y a mejorar la atención a las personas que viven con migraña.

Creo firmemente que el futuro pasa por modelos asistenciales más integrados, basados en evidencia y centrados en el paciente, donde las enfermeras tienen mucho que aportar

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