Luis de Haro. Director general de iSanidad
“El sistema no externaliza servicios, sino que internaliza el sector privado dentro de la red pública sanitaria”. Es una idea que resume un enfoque relevante en la organización actual. La frase es de Boi Ruiz, ex consejero de Sanidad de Cataluña. La pronunció durante la presentación del Informe del Observatorio del Sector Sanitario Privado 2026 de la Fundación IDIS. Introduce un marco conceptual que se aleja del significado clásico de externalización y plantea una integración funcional de recursos privados en el sistema público. Cambia el paradigma político que ve a la sanidad privada como un monstruo al que combatir.
Boi Ruiz: “El sistema no externaliza servicios, sino que internaliza el sector privado dentro de la red pública sanitaria”
“Internalizar” no es solo una palabra más amable para lo mismo, dinero público en manos privadas con ánimo de lucro. Es un argumento legítimo que merece una respuesta seria, no un descarte retórico. La idea clave es que la red sanitaria pública mantiene la responsabilidad completa sobre la atención; la administración pública continúa planificando, financiando, regulando y evaluando los servicios. La diferencia radica en que determinados proveedores privados pasan a operar como parte funcional de la red pública. No actúan como agentes externos desconectados del sistema, sino como dispositivos integrados bajo sus mismas reglas.
Pero este modelo solo es defendible si ese control es real y no nominal. Cataluña lleva décadas operando con esta lógica a través de consorcios, empresas públicas de gestión mixta y conciertos regulados. Es verdad que los resultados son desiguales porque cuando los mecanismos de evaluación han funcionado, la integración ha ampliado capacidad asistencial sin fragmentar el sistema. Pero si han sido débiles o han respondido a presiones políticas, la integración se ha convertido exactamente en lo que critica: cesión de funciones con pérdida de control efectivo. El modelo no garantiza nada por sí solo, es bueno cuando las instituciones que lo sostienen son buenas.
De esta manera la administración pública continúa planificando, financiando, regulando y evaluando los servicios sanitarios
Este enfoque implica que la atención sigue siendo pública desde el punto de vista del paciente. La cobertura es universal y el acceso se produce en condiciones de igualdad. Los centros privados que participan lo hacen mediante acuerdos definidos, con objetivos asistenciales, criterios de calidad y mecanismos de control establecidos por la autoridad sanitaria. El marco de decisión permanece en el ámbito público.
Por tanto, no se trata de alquilar servicios fuera del sistema, sino de ampliar la estructura existente. Los recursos que antes operaban de forma independiente pasan a formar parte del conjunto, compartiendo normas, objetivos y criterios de evaluación. La red pública sanitaria puede extenderse sin renunciar a su función vertebradora. Para los profesionales sanitarios, este enfoque tiene implicaciones organizativas relevantes porque la práctica clínica se desarrolla dentro de un sistema con mayor diversidad de dispositivos. La coordinación asistencial, la continuidad de cuidados y la homogeneidad de estándares adquieren un papel central. La integración funcional exige sistemas de información compartidos y protocolos comunes.
La sanidad pública se reorganiza para responder a nuevas demandas con mayor abanico de capacidades
En términos de política sanitaria, el concepto introduce un lenguaje distinto porque no plantea una sustitución de lo público por lo privado. Describe una ampliación operativa del sistema público mediante la incorporación regulada de recursos privados. La sanidad pública no se repliega, se reorganiza para responder a nuevas demandas asistenciales con un mayor abanico de capacidades.
La pregunta que queda abierta es la que realmente importa: ¿quién decide qué servicios se integran y con qué criterios? ¿Quién evalúa si los proveedores privados cumplen los objetivos asistenciales? ¿Y quién responde, con nombre y cargo, cuando algo falla? Mientras esas preguntas no tengan respuestas institucionales concretas, no estaremos en el camino de de “internalizar” la sanidad privada como propone Boi Ruiz.





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